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6 de abril de 2013

Ángel Santesteban " ya no es tan angelical, sino que actúa como demonio, diciendo verdades que muchos prefieren sepultar"

 

Cosas personales de Ángel Santiesteban


Warhol P


HAVANA TIMES — No he seguido con énfasis el caso de Ángel Santiesteban, porque para ser sincero desde el inicio de esa sórdida historia que se tejió y que muchos conocemos, creí que el autor del libro de cuentos: “Los hijos que nadie quiso”, uno de mis libros preferidos en la década actual, no era culpable, y aún mantengo la duda de una real culpabilidad.

Es cierto que he visto poco a Ángel, pero las veces que he tenido la oportunidad han servido para conocer que al menos su apariencia no encierra para nada a un hombre obsesivo (al no ser en su literatura) rondando lo psicopático como lo ha descrito el escritor Yoss en su carta abierta publicada originalmente en La llaga el 14 de marzo de el año en curso.

Algo así, no me parece bien para el que dice llamarse en reiteradas ocasiones amigo, hermano.

Es cierto que nunca llegamos a conocer del todo a las personas, considero que solo la convivencia y un tiempo prolongado nos serviría para conocernos a fondo, y aún así, lo inesperado podría salir a flote, dependiendo de alguna circunstancia en específico, todos tenemos un poquito de claro y oscuro.

Yo mismo, no me considero violento, abogo por la paz y la tranquilidad espiritual personal y ajena, pero no puedo negar que ante situaciones desagradables he llegado a sentir deseo de golpear a alguien, pero no lo he hecho, porque las aguas se han calmado rápidamente y poco a poco mi ira se ha desvanecido.
Eso sí, como todo ser humano discuto con mi pareja, y alguna que otra vez en una discusión ha estado rondando la violencia física y verbal, pero eso tiene un nombre: Problemas personales, sencillamente es mi asunto, mi vida, y debo resolver las cosas de la mejor manera posible.

Estoy totalmente en contra de la violencia en general, ya sea a personas o animales, nadie tiene el derecho de agredir a nadie, siempre es mejor optar por el dialogo y cuando no funciona la comunicación pues damos la espalda y resuelto el dilema.


Percibo que en el caso de Ángel hay algo raro. Ahora me remito a lo que mi colega María Matienzo ha escrito acerca de que la violencia contra mujeres y niñas no puede ser un pretexto político para sofocar una voz incómoda de la intelectualidad cubana.

Lo he escrito tal y como María lo publicó en su diario bajo el título: Una caricatura de proceso judicial para Ángel Santiesteban. Y concuerdo plenamente con su artículo.

En situaciones como estas, lo más importante es contar con evidencias, algo que pruebe que en verdad Ángel es culpable. Yoss, que parece tan conocedor de la vida personal de Ángel, puede decir que Santiesteban es su amigo sin realmente serlo, porque él mismo en otro artículo publicado en Havana Times ha desmentido tal amistad.

Yoss en su carta abierta habla como si se conocieran de toda una vida, hasta hace mención de Kenia, la ex-mujer dolida, que según Yoss fue hostigada, y recibió más de una golpiza, e incluso habló de cartas amenazadoras, y por demás, lo hace público.

Respecto a la señora Kenia, no sé porque motivos no impidió que Ángel fuese a la cárcel, hasta donde sé, creo que ambos tienen un hijo en común. De haber sido real la agresión debió pensar en su familia.
Porqué no buscar otras alternativas, tratar de que las cosas mejorasen, sin llegar a ese extremo, en todas las cuadras hay un comité de defensa y por ende también nos toca un jefe de sector, ¿porqué Kenia no fue directamente al jefe de sector para que este intercedería por ella? Considero que ese debió ser el primer caso.

Donde vivo, muchas parejas tienen problemas y cuando ocurren casos violentos las mujeres buscan ayuda con la policia, los esposos se someten a la charla de la policía municipal, quizás se les amenaza con hacerles una carta de advertencia y hasta con ir preso, pero de ahí no pasa, siempre las parejas tratan de arreglarse, y de no volver a caer en lo mismo.

Claro, aquí es donde para mi está lo raro, lo misterioso, en fin, lo político, pensar lo incómodo que puede resultar Ángel para algunos que se han dado cuenta de que el escritor, ya no es tan angelical, sino que actúa como demonio, diciendo verdades que muchos prefieren sepultar, para no verse implicados en asuntos políticos.

Por el momento, prefiero mantenerme al margen de la noticia, sin dejar de pensar que sin ninguna evidencia, Ángel Santiesteban no es culpable, y si lo fuese, solo Dios, Kenia y él lo saben.


Publicado en Havana Times

1 de abril de 2013

Ruego al Comité de Defensa de la UNEAC

Diario en la cárcel VIII. El silencio indigno


Supe la terrible noticia de que a una Dama de Blanco, Iris Pérez Aguilera, la golpearon salvajemente. A pesar de ser recurrentes estas denuncias de los abusos contra ellas, jamás podremos acostumbrarnos ni tampoco a hacernos los que no vemos.

Estas mujeres que luchan desde la oposición al régimen como verdaderas mambisas del siglo XXI, son irrespetadas y abusadas por los que defienden al sistema totalitario, particularmente la Seguridad del Estado. Como si la golpiza que le propinaron no fuera suficiente, luego le negaron el acceso hospitalario.

También pude apreciar con mis ojos, a finales del año pasado, a una adolescente, Berenice Héctor González, de 15 años de edad, navajada por todo el cuerpo y el rostro por ser familiar de una Dama de Blanco. Fue despiadadamente atacada por la hija de un oficial de la policía en la provincia de Cienfuegos por pedir respeto para su tía opositora.

Como siempre, algunos bloggers oficialistas, han intentado vender la versión de que el ataque criminal se produjo por “celos pasionales”.

Recientemente, a comienzos de año, fue asesinada Elsa Rubio Fernández, hija de otra Dama de Blanco, Mercedes Fernández Fonseca. Elsa no recibió protección de la policía a pesar de las cinco denuncias interpuestas y de que el asesino vociferaba “que la mataba y no la pagaba porque su familia era opositora”.



En fecha reciente, desde La Habana, ocho intelectuales lanzaron la Campaña Tod@s contra la violencia. Apelo a la honestidad de estas ocho mujeres que alzan sus voces en Defensa de la mujer y espero que tengan el decoro de solidarizarse.


Ojalá que el silencio no sea la respuesta de estas intelectuales. Les toca demostrar su grandeza y ética con ellas mismas.







Ángel Santiesteban-Prats

Prisión La Lima. Marzo de 2013




 

30 de marzo de 2013

Ignorancia selectiva: las escritoras de la UNEAC

¡Paredón, paredón!



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 Por Luis Cino Álvarez

LA HABANA, Cuba, marzo, www.cubanet.org – Un poeta digno que ha sabido enfrentar décadas de ostracismo, Rafael Alcides, ha escrito:  “Lamentaciones y esperanzas por un nuevo escritor encarcelado”. A partir de la carta de Alcides, empezaron a circular por los correos electrónicos notas de apoyo y firmas de varios escritores a favor de Santiesteban.
Entonces se produjo el contrataque oficial. Fue un ardid envuelto por lo políticamente correcto: ocho escritoras y periodistas firmaron un llamamiento contra la violencia de género, en el que el caso de Santiesteban parece ser el epítome del abuso masculino contra las mujeres, y el sistema judicial cubano queda impoluto, libre de  sospechas, excepto la de  haberse quedado corto en la sentencia de cinco años de cárcel.
Hasta parecen escucharse  los gritos de las féminas de la UNEAC contra el escritor-machista- abusador: ¡Paredón, paredón!
El documento, firmado por Sandra Álvarez, Marilyn Bobes, Zaida Capote, Luisa Campuzano, Danae Diéguez, Lirian Gordillo, Helen Hernández y Laidi Fernández de Juan, se solidariza con la ex esposa de Santiesteban  -de la que curiosamente no se menciona su nombre, Kenia Rodríguez-  y llama “a las instituciones y organizaciones cubanas a que se pronuncien sobre este caso en particular y también acerca de la violencia contra la mujer en nuestra sociedad”.
Así, luego de tanto esfuerzo por aclarar que el proceso judicial que envió a la cárcel al escritor por una riña ocurrida hace casi cuatro años, no tuvo motivaciones políticas ni la intención de represaliarlo por disidente, todo el que abrigue alguna duda al respecto, queda como machista y misógino empedernido. Amén de quedar señalado como proclive a ser manipulado por “la contrarrevolución”. ¡Y ya usted sabe lo que significa eso en la UNEAC!
¿Sabrán las firmantes  de las frecuentes palizas, atropellos e insultos sexistas que reciben las Damas de Blanco y otras opositoras  de parte de los segurosos y los porristas de las brigadas de respuesta rápida en los también frecuentes mítines de repudio?
Deben saber algo de estos mítines de repudio. Al menos una de las firmantes, Laidi Fernández de Juan, hace unos años, en el periódico Juventud Rebelde, calificó de “repudiables” estos progroms.
¿Se habrán enterado de que hace solo unas semanas, en Santa Clara, la opositora Iris Tamara Aguilera,  dirigente del movimiento femenino “Rosa Parks”, recibió fuertes golpes en la cabeza cuando fue proyectada contra la acera por un esbirro y fue maltratada en el hospital donde la condujeron por ser “contrarrevolucionaria”?
¿Conocerán del caso de Sonia Garro, una opositora que está presa hace más de un año, sin juicio, y que al ser arrestada en su casa, en Marianao, durante un aparatoso y violento operativo policial, fue herida con un proyectil de goma en una pierna?
¿Habrán tenido todos estos hechos en cuenta cuando redactaron su llamamiento y habilitaron una dirección electrónica para recoger firmas contra el abuso de género?
¿Estarán dispuestas a combatir la violencia contra las mujeres absolutamente en todos los casos?
Si es así, independientemente de la situación de Santiesteban,  seguro que recogerán muchas firmas más.

 Publicado por Cubanet



uneac
uba actualidad, Arroyo Naranjo, La Habana, (PD) No dejan de desconcertarme los escritores de la UNEAC, con sus poses de liberales a la hora de creer en la apertura del régimen y sus murumacas y acrobacias para no arriesgar sus premios, viajes y publicaciones.
Con el encarcelamiento de Ángel Santiesteban en circunstancias bastante dudosas, no esperaba una protesta de los escritores de la UNEAC, ni siquiera de los que posan de más osados. Eso hubiese sido pedir demasiado de ellos. Pero suponía que al menos sus amigos, como Eduardo Heras León, que hasta hace unos años proclamaba orgulloso que Santiesteban era "uno de sus muchachos" del Taller Narrativo "Onelio Jorge Cardoso Cardoso", y Laidi Fernández de Juan, que lo consideraba de sus amigos más queridos, si no protestaran, al menos lo lamentaran.
Pero, ¡oh, sorpresas, milagros y birlibirloques de la cultura oficial!, he aquí que sí hubo una carta del poeta Rafael Alcides –uno de los pocos dignos- y notas de apoyo y firmas a favor de Santiesteban; y entonces fue precisamente Laidi Fernández de Juan una de las ocho intelectuales que firmaron un llamamiento contra la violencia de género, en el que el caso de Santiesteban parece ser el epítome del abuso masculino contra las féminas, y el sistema judicial cubano queda libre de toda sospecha, excepto la de haberse quedado corto en la sentencia de cinco años de cárcel.
En otros tiempos, se hubiesen escuchado los gritos de ¡paredón, paredón!
El documento, firmado por Sandra Álvarez, Marilyn Bobes, Zaida Capote, Luisa Campuzano, Danae Diéguez, Lirian Gordillo, Helen Hernández y Laidi Fernández de Juan, se solidariza con la ex –esposa de Santiesteban y llama "a las instituciones y organizaciones cubanas a que se pronuncien sobre este caso en particular y también acerca de la violencia contra la mujer en nuestra sociedad".
Así, todo el que ose dudar del proceso sin motivaciones políticas ni ánimo de vendetta que envió a la cárcel al escritor-abusador, queda como machista y misógino empedernido.
¡Y yo que esperaba, iluso que soy, que al menos con papá Retamar, el poeta--comisario-presidente con gorra bolchevique de la Casa de las Américas, en la intimidad del hogar, Laidi Fernández se quejaría y lamentaría que Santiesteban estuviese en la cárcel a ver si papito no se ponía calibánico, se condolía y podía hacer valer sus influencias "allá arriba"!
¿Sabrá Laidi Fernández de Juan –que dice ser "tan devota a la revolución como ácida en sus críticas"- de los frecuentes golpes y empellones que reciben las Damas de Blanco y otras opositoras de los segurosos y los porristas de las brigadas de respuesta rápida en los también frecuentes mítines de repudio que ella misma en alguna ocasión ha calificado de "repudiables"?
¿Se habrán enterado ella y las demás firmantes del llamamiento de que hace solo una semana, en Santa Clara, la opositora Iris Tamara Aguilera recibió fuertes golpes en la cabeza cuando fue proyectada contra la acera por un esbirro del MININT?
¿Habrán tenido estos hechos en cuenta cuando redactaron su llamamiento y habilitaron una dirección electrónica para recoger firmas contra el abuso de género?
Hace varios años, en una entrevista con el propio Ángel Santiesteban (revista El Cuentero, no.6, 2008), Laidi Fernández de Juan dijo no compartir el criterio de que entre los escritores no puede existir la amistad. "Lo que sucede es que a veces creemos que alguien (sea escritor o no) pertenece a ese círculo de amigos y luego descubrimos que es miserable, repugnante e hijo de puta. Pero eso no tiene nada que ver con la literatura", aclaró.
¿Será eso lo que le ocurrió con Ángel Santiesteban? ¿No habrá pesado más el temor de que la relacionaran con un disidente?
El caso de Santiesteban, bien confuso y contradictorio, se las trae. Muchos consideran que la Seguridad del Estado utilizó como pretexto el incidente con su ex esposa –que se llama Kenia Rodríguez por si no lo saben las autoras del manifiesto que se solidarizan con ella sin nombrarla- ocurrido hace cuatro años, para represaliar a Santiesteban por su vinculación a Estado de Sats.
Si eso es así, uno se pregunta, ¿y por qué precisamente a él? ¿Acaso es el más crítico de todos los blogueros? ¿Pretenden dar un escarmiento en la UNEAC? ¿Valdría la pena para el régimen, precisamente ahora que pretende simular cierta apertura, pagar el costo político de enviar a la cárcel a un escritor que ganó hace unos años el premio Casa de las Américas con el libro "Dichosos los que lloran"?
He escuchado a algunos intelectuales que sospechan si a Ángel Santiesteban la Seguridad del Estado no le estará creando una leyenda de súper disidente con este encarcelamiento. "Aquí ya no se sabe quién es quién", murmuran. Y así, además de hacerse los listos, justifican su miedo de meterse en este lío y quedar como machistas. Y puede que hasta tengan razón. Nunca se sabe...
Para Cuba actualidad: luicino2012@gmail.com

Publicado en Primavera Digital

23 de marzo de 2013

Una caricatura de proceso judicial para Angel Santiesteban


author photo 

 María Matienzo Puerto


HAVANA TIMES — La última vez que hablé con Angel le dije que tuviera fe que la verdad siempre terminaba saliendo, a la vez que me preguntaba, ¿por qué una feminista debe defender a un presunto golpeador? ¿Serán ciertas las acusaciones?

Estas preguntas no me las hice para poner en duda la inocencia de Angel Santiesteban sino para encontrar las razones por las que yo escribiría sobre este tema. Y con esta trifulca narsicista (en algunos casos) que se ha formado las razones se me han esclarecido.

Porque la violencia contra la mujeres y las niñas no puede ser un pretexto político para sofocar una voz incómoda de la intelectualidad cubana. Admitir un proceso como el que condena a Angel es hacer de la lucha contra la violencia contra mujeres y niñas una caricatura, una farsa, una bufonada.

En Alamar de cada 48 apartamentos de los edificios de seis plantas, en más de la mitad hay o ha habido un hecho violento contra una mujer o una niña. Entonces, ¿cómo podemos permitirnos que alguien mienta y lleve hasta las últimas consecuencias una mentira forjada sobre el dolor de otros?

No creo que vaya a aportar mucho más a lo que ya se viene cocinando en la red alrededor de Angel. Este diario y una entrevista a Wilfredo Vallin donde, el Presidente de la Asociación Jurídica cubana, ONG independiente en Cuba, quien estuvo siguiendo de cerca el proceso, aclara algunos puntos que en un inicio me parecieron oscuros.

No cuestionarnos el proceso judicial de Angel Santiesteban es seguir aceptando nuestra condena a la migaja de pan, cuando realmente merecemos más: el derecho a expresarnos libremente, a pensar libremente, más el acceso a las redes sociales, a la información. La lista es larguísima.
Es un proceso que nos atañe a todos y todas.

¡OJO!

Después de 55 años las compuertas de la Isla y su sistema inamovible y obsoleto, se están abriendo, y en vista de que la UMAP y otras instituciones represivas ya no asustan a nadie, esta puede ser la nueva estrategia para llenarnos de terror a hablar lo que realmente pasa entre estas cuatro paredes.

Angel Santiesteban puede ser el chivo expiatorio con el que nos muestran cómo puede quedar nuestro propio pellejo.

Publicado en Habana Times

15 de marzo de 2013

Ángel Santiesteban responde a Habana Times

En mi respuesta al comunicado “8 de marzo: tod@s contra la violencia”, campaña de solicitud de firmas contra la violencia de género que aprovechando el supuesto delito que se me imputa lanzaron desde La Habana Sandra Álvarez, Marilyn Bobes, Luisa Campuzano, Zaida Capote Cruz, Danae Diéguez, Laidi Fernández de Juan, Lirians Gordillo Piña y Helen Hernández Hormilla no sólo dije que era inocente.
He dicho mucho más a cuanto medio de expresión me ha dado la oportunidad de ser todo lo enfático y explícito que ameritan los hechos en los cuales se me implica. Pero sabiendo que quizás no bastaría con mí palabra, busqué ayuda además del contundente video que demuestra con absoluta claridad mi inocencia. Hice más: entrevisté en presencia de un testigo al primer oficial Instructor del caso. Este no se acordaba de mí, tuve que recordarle algunos datos y, luego que recordara, se sorprendió de que aquel archivado expediente se hubiera retomado, y que además se hubiera retomado a sus espaldas.
Le relaté los hechos y su reacción fue de total sorpresa. Le hablé sobre la versión de la denunciante acerca de una violación sexual y me dijo que la primera noche en que ella se presentó ya tenía el certificado médico. Él la envió con un policía al médico, pero el nuevo certificado no arrojó los daños que aparecían reflejados en el primer certificado que ella traía, y en cuanto a la violación, apenas ella lo insinuó, el Instructor le dijo que la llamarían a Medicina Legal y ella se negó. Fue entonces que la denunciante decidió cambiar la versión.
Mientras este primer Investigador estuvo fuera del caso para pasar un curso con el cual ascendería a teniente, otro oficial había retomado el expediente en mi contra y la denunciante volvió a relatar la supuesta violencia sexual y omitió decir que el primer Instructor le había informado sobre las pruebas de Medicina Legal y que ella se había negado y había cambiado su versión.
Cuando este oficial Instructor regresó a sus funciones y leyó en mí computadora la declaración que la denunciante había hecho ante el nuevo Instructor que había retomado el caso, montó en cólera y me pidió que lo presentara en el juicio como testigo de la defensa.
La denunciante ha mentido a diestra y siniestra en todo lo que no le conviene, ya no solo en mí contra, pues sus declaraciones entran en contradicción con lo que ella misma le declaró al primer Investigador.
Fue mi abogado quien decidió no presentar a este oficial como testigo de la defensa, pues lo creyó innecesario, ya que con los testigos y las pruebas que presentamos, y analizando los débiles pruebas de la Fiscalía, era evidente nuestra considerable ventaja.
Como se pudo comprobar en el acto oral y luego en la sentencia y recurso de casación, jamás mi condena ha dependido de pruebas y de un serio análisis jurídico. La cantidad de irregularidades y violaciones de los presupuestos policiales y jurídicos hace más que evidente la venganza del Gobierno.
Aún pudiera entender a los que viven dentro de la isla, puesto que no poseen los medios de informarse. Algunos los tienen, pero esos jamás dirán algo en contra del proceso, por las siempre temidas consecuencias; pero aquellos que viven en el exterior, que poseen la vía para informarse, y ver al flamante “testigo” de la Fiscalía relatando la verdad de todos los hechos: cómo fue sobornado, presionado para testificar en mi contra, tienen ahí una evidencia rotunda de lo que se esconde detrás de este proceso.
No pregunten por mí inocencia, véanla ustedes con sus propios ojos. Comunico un detalle: el testigo, después de verse filmado y cuando ya el video ha sido hecho público, fue visitado por la denunciante y acompañado por esta a la Unidad Policial para que me acusara de “amenaza” y volviera a mentir diciendo que el video había sido grabado bajo esa amenaza, por lo cual se me abre otra causa de “atentado”, ya que supuestamente yo había amenazado a un testigo de la Fiscalía. Pero gracias a la respuesta de los peritos policiales, se determinó que el video es original, no está editado ni manipulado y que el testigo no se encuentra amenazado. Le recomiendan entonces al Investigador profundizar en las declaraciones, lo que hace más evidente que valoraron que yo tenía la razón y el testigo era manipulado en sus declaraciones en mí contra.
No digo nada que no puedan ver en Internet. Hemos puesto allí muchas cosas para demostrar mi inocencia. Sin embargo, nadie tiene acceso a las acusaciones de la Fiscalía pues sería muy fácil entonces que cualquiera descubriera las irregularidades del proceso, las contradicciones de las declaraciones de la denunciante y del supuesto testigo.
A mí me defienden las pruebas. Por eso insisto: insto al Gobierno, que es el verdadero Fiscal en este proceso, que presente alguna prueba en mí contra que no sea mi letra inclinada. 

Ángel Santiesteban Prats
Prisión La Lima.
Guanabacoa. La Habana

13 de marzo de 2013

Tres escándalos por torpeza


Tres casos que se producen por la indefensión de los ciudadanos cubanos frente al sistema legal en Cuba, la criminalización de la información y una creciente represión política



En los dos últimos meses se han presentado tres escándalos internacionales responsabilidad de la torpeza de los órganos represivos cubanos. Los tres escándalos son el resultado de una política de Estado expresa y errática: los actos de repudio a la bloguera Yoani Sánchez, las declaraciones de Carromero sobre la muerte de Oswaldo Payá y Harold Cepero y la reciente declaración de ocho escritoras cubanas contra la violencia de género en Cuba centrándose en el caso del escritor Ángel Santiesteban y olvidando “de paso” la represión contra las Damas de Blanco.
Son tres casos que se producen por la indefensión de los ciudadanos cubanos frente al sistema legal en Cuba, la criminalización de la información al margen de los canales oficiales y para oficiales del Estado cubano y una expresa y creciente represión política contra los que disienten del estado de cosas en el país.
Que el embajador de Cuba en Brasilia, o que las embajadas cubanas de los países que visita Yoani estén orientando directa o indirectamente la trasnacionalización de los actos de repudio (hubo también una convocatoria, bajo los auspicios de la embajada cubana en México, para los nuevos actos de repudio durante la visita de Yoani Sánchez a este país), habla de los métodos del gobierno cubano para internacionalizar sus métodos de represión internos sin tener en cuenta que el mundo fuera de sus fronteras tiene los más variados canales de información y posibilidades de réplica, algo desconocido en la Isla para la inmensa mayoría de la población cubana “desconectada” de Internet y sometida a la prensa monopólica estatal.
Los métodos burdos contra la bloguera disidente han resultado felizmente, en que sea recibida en el Congreso de Brasil y por el canciller de la República Checa en su gira por varios países. Yoani es, gracias al acoso gubernamental cubano, una sólida figura internacional. No creo que esta era la intención de la internacionalización de los actos de repudio. En buen criollo: “el tiro les salió por la culata”.
Con relación a las declaraciones de Carromero, me parecen ciertas, en primer lugar por la indefensión ciudadana ante el sistema legal cubano, subordinado si el caso tiene que ver con “lo político” al Ministerio del Interior. Esta es la razón más importante: la discrecionalidad de los aparatos de la seguridad cubana y la subordinación de los tribunales de justicia a sus mandatos es lo que cuestiona la credibilidad de la justicia cuando el caso tiene que ver con “lo político”.
En segundo lugar porque hacer esas declaraciones ponen en peligro la vida de Carromero que ya declaró frente a notario que “si algo le pasara en su integridad física no es casual”. En tercer lugar porque la opacidad de los métodos de la seguridad cubana y los arrestos arbitrarios sin presentar causas, la incomunicación de los reos por largos períodos presos arbitrariamente y la lapidación pública contra los disidentes no tiene ninguna contra respuesta posible ni legal ni civil y ocurren todos los días en Cuba. ¿Existen actos de golpizas y violencia contra los disidentes documentados en videos en los lugares de los hechos? Sí. ¿Por qué desconfiar de un actor de primera línea de un evento que siempre hemos conocido con la interferencia de los aparatos represivos del Estado cubano? ¿Por qué desde el primer momento aparece la información de un “lada rojo” en los mensajes de Jens Aron Modig, el sueco durmiente?
Si los tribunales de justicia cubanos tuvieran alguna credibilidad para juzgar a los disidentes podríamos tener el derecho de duda sobre las declaraciones de Carromero, pero todas las represiones cotidianas contra los disidentes nos muestran la indefensión y la vulnerabilidad de los ciudadanos cubanos frente a “la legalidad socialista”.
Si los políticos españoles no respaldan a su ciudadano no es más que la muestra de un partido en el poder que ha variado radicalmente su postura con relación al gobierno cubano. La diplomacia entre gobiernos se desentiende de sus ciudadanos en Cuba y en España. No porque sea rutina se tiene que banalizar.
La declaración de las ocho escritoras cubanas contra la violencia de género me parece loable en su intención de luchar contra la violencia de la mujer, pero me parece un acto de desinformación total parcializar su demanda con el ejemplo concreto del caso del escritor Ángel Santiesteban. Casualmente este caso presenta una gran cantidad de irregularidades judiciales y extrajudiciales y coincide con el mismo tiempo en que el escritor cubano Ángel, comienza a publicar en su blog “Los hijos que nadie quiso” sus posiciones de rebeldía política muy molestas para las autoridades cubanas, precisamente por ser un escritor laureado dentro y fuera de Cuba. Un caso de violencia doméstica presentado en el 2009 y engavetado por improcedente, se reactiva mucho tiempo después a partir de la postura crítica del escritor[1].
La rebeldía explícita en Cuba se paga con la cárcel.
La falta de información en la Isla, ha producido la desinformación sobre el caso y las escritoras cubanas han parcializado su declaración, difundida en varios blog de comisarios políticos reconocidos, entre ellos el de Enrique Ubieta.
Peor ha sido que las escritoras hayan “olvidado” a las Damas de Blanco, y que no las consideren mujeres por su posición política. Esta discriminación y parcialidad hace que una loable intención de luchar contra la violencia de género, se convierta en un panfleto político parcializado y demerite su buena intención inicial. La solidaridad selectiva en el movimiento feminista cubano y su doble rasero para juzgar las injusticias pone al descubierto el déficit de información y la prohibición del estado cubano de que se hable de las Damas de Blanco como mujeres cubanas con derechos a pronunciarse y a manifestar pacíficamente en un país en el que las leyes y el aparato represivo se mezclan en un maridaje turbio, discrecional y arbitrario.
¿Pueden las Damas de Blanco presentar una denuncia por maltratos golpizas y arrestos arbitrarios en el sistema legal cubano? ¿Lo pueden hacer los disidentes?
Si las feministas cubanas no saben las respuestas a estas preguntas o creen que viven en un Estado de Derecho, entonces “la desconexión” con la realidad es galopante.
Y créanme, yo soy una feminista consciente y hace muchísimos años.

11 de marzo de 2013

Las escritoras de la UNEAC y el "Día del Trabajador Jurídico"

Ángel Santiesteban: juicio después del juicio





La cuestión es castigarlo por las sospechas despertadas por su sentencia, desbaratarlo para que no alcance a ser bandera del enemigo.  

Antonio José Ponte



Hace dos días, en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y con la intención de denunciar la violencia machista, ocho escritoras y periodistas hacen un llamamiento público a propósito del caso del escritor Ángel Santiesteban, acusado de violencia de género, condenado a cinco años de prisión y recién encarcelado.

Se solidarizan con la exesposa del escritor, ya que han circulado notas de apoyo a Santiesteban que rebajan los hechos a simples riñas domésticas y le achacan a ella invenciones o demencia.
Esas notas ponen en entredicho un procedimiento judicial que las firmantes del llamamiento defienden en toda su pureza: el acusado fue juzgado por lo ocurrido entre él y su exesposa, sin intromisión de matiz político alguno.
Ellas, sin embargo, equivocan la fecha de despegue de la campaña que hacen. Habilitan una dirección electrónica, reclaman adhesiones al llamamiento, y no es el Día Internacional de la Mujer lo que en verdad celebran, sino, en todo caso, el Día del Trabajador Jurídico. Porque dicen defender la suerte de la exesposa de Ángel Santiesteban (a la que nunca llaman por su nombre), hablan por las mujeres que sufren violencia machista, pero su mayor preocupación es lo inobjetable del aparato de justicia.
No es extraño entonces que vengan a indignarse  cuando ha pasado el juicio y han dictado sentencia. Y es que ellas, antes que a lo ocurrido entre acusado y acusadora, reaccionan a las críticas hechas al proceso judicial. Su indignación va contra esas notas que apoyan a Santiesteban. Su objetivo es exorcizar el peligro de que esas notas se conviertan en campaña política contra el régimen.
La efemérides, el detalle de que todas las firmantes sean mujeres:  trucos en pro de verosimilitud o de sensiblería. Los derechos de la mujer, el mejor de los pretextos. Convocan a ese ejemplo cercano, el de Santiesteban, no por hacer visible lo extendido de un fenómeno, sino para que toda la violencia machista incida en su caso.  Y entonces poder exigir, después de una sentencia judicial, todavía más intervenciones: "Las instituciones y organizaciones cubanas deben pronunciarse sobre este caso en particular y también acerca de la violencia contra la mujer en nuestra sociedad".
La cuestión es abrirle otro juicio a Ángel Santiesteban. Castigarlo por las sospechas despertadas por su sentencia. Desbaratarlo, para que no alcance a ser bandera del enemigo. 
Sandra Álvarez, Marilyn Bobes, Luisa Campuzano, Zaida Capote Cruz, Danae Diéguez, Laidi Fernández de Juan, Lirian Gordillo Piña y Helen Hernández Hormilla, firmantes del llamamiento y convocantes de más firmas, cumplen así lo que tanto negaran: la intromisión de la política en el caso. Consideran  al sistema judicial más allá de toda crítica y, sin embargo, se atreven a discutirle la decisión final y el turno último de castigo.
Uno lee los nombres de estas ocho intelectuales y se pregunta qué habrán podido sacar de ciertos libros tremendos sobre la justicia. Kafka, por ejemplo. Dostoievski. Job. Los habrán leído para hacerse peores personas, para no entenderlos.

Publicado por Diario de Cuba