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9 de febrero de 2013

Dichosos los que tenemos amigos II

Querida Regina,
tenerte a tí y a Alcides de mi lado es un lujo que pocos mortales pueden poseer. Ustedes son un tesoro de amistad que guardo con celo. Gracias por pedir justicia, solo pido eso, con eso me basta para continuar libre; pero el Tribunal responde por la boca de la Seguridad del Estado. Aquí -como bien sabes- la gran mayoría obedece porque si no los echan del cargo. 
Gracias por esta prueba de amistad. Sé que agradecer a veces molesta, pero esta es la forma más diáfana que encuentro para decirte que los quiero también.

Ángel 

 

Anécdota y Petición

Soy parcial. Ángel Santiesteban es mi amigo.  Desde hace más de veinte años cuando se hizo famoso en el encuentro nacional de talleres literarios que se celebraba en la playa de Bailén en Pinar del Río, no por sus virtudes literarias, validadas luego por premios hasta de Casa de las Américas, no.  Santiesteban era un joven desconocido que se sentaba al fondo en los debates sin intervenir.  Presidía aquel taller de narrativa un escritor bastante mayor que Santiesteban –y que la mayoría de los que estaban allí– engreído y pesao.  No mencionaré el nombre, porque lo que viene al caso es la anécdota polisémica invaluable.  El no-dicho escritor martillaba a los talleristas con sus traducciones, publicaciones y premios, para apuntalar la frase que lo perdió: –Porque a mí sí hay que mamármela.
Parecía haber dejado en claro para sus jóvenes aprendices quién era quién en la jerarquía literaria, cuando desde el fondo, surgió una voz nada afectada y perfectamente audible: –Prefiero mamártela antes que leerte.
El no-mencionado sintió la necesidad de lavar con bronca la afrenta, y a pesar de ser atacado por la espalda, Santiesteban le propinó un trompón que dejó su impronta en la cara del otro.
Nunca nos vemos visto con asiduidad a lo largo de estos años, pero siempre con cariño.  Y ahora asisto consternada a la posibilidad de que mi amigo cumpla cinco años de privación de libertad luego de un proceso lleno de irregularidades.
Mi petición a todos los de buena voluntad, pero sobre todo a sus colegas: Aboguemos porque se establezca la verdad, no olvidemos nunca los versos de Martin Niemöeller, y cuando vengan por nosotros, no quede nadie para protestar.

Publicado en Malaletra

1 comentario:

Manuel Castro Rodríguez dijo...

He publicado su situación en dos subpáginas:
http://profesorcastro.jimdo.com/legalidad-y-derechos-humanos/

http://profesorcastro.jimdo.com/libertad-de-expresión/


Vivimos en un Estado sin derechos Entrevista al escritor Ángel Santiesteban, condenado a cinco años de prisión por el régimen cubano
http://profesorcastro.jimdo.com/legalidad-y-derechos-humanos/


Cronología kafkiana en la isla Utopía. Ángel Santiesteban

Entrevista a Ángel Santiesteban

http://profesorcastro.jimdo.com/libertad-de-expresión