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25 de marzo de 2013

Diario en la cárcel V. El frío marzo

El neurólogo y psiquiatra austríaco Viktor E. Frankl, en su libro “El hombre en busca de sentido”, en el que plasmara su experiencia como prisionero en los campos de concentración nazis por su condición de judío, asegura: “Considero un concepto falso y peligroso para la higiene mental dar por supuesto que lo que el hombre necesita ante todo es equilibrio o, como se denomina en biología “homeostasis”; es decir, un estado sin tensiones. Lo que el hombre realmente necesita no es vivir sin tensiones, sino esforzarse y luchar por una meta que le merezca la pena. Lo que precisa no es eliminar la tensión a toda costa, sino sentir la llamada de un sentido potencial que está esperando que él lo cumpla”.

Sus palabras definitivamente definen, apuntalan y resumen mi actual existencia. Vivo mis días respondiendo al llamado de mi conciencia, dándole respuesta a mi necesidad de trabajar para conseguir el cambio político en mi país que devuelva la esperanza a los cubanos y termine con el sacrificio de las familias de ver a sus hijos partir a otras tierras buscando mejores condiciones.

Más adelante asegura Viktor E. Frankl: “(...) lo que importa no es el sentido de la vida en términos generales, sino el significado concreto de la vida de cada individuo en un momento dado. Plantear la cuestión en términos generales puede equipararse a la pregunta que se le hizo a un campeón de ajedrez: “Dígame, maestro, ¿cuál es la mejor jugada que puede hacerse?” Lo que ocurre es, sencillamente, que no hay nada que sea la mejor jugada, o una buena jugada, si se considera fuera de la situación especial del juego y de la peculiar personalidad del oponente. No deberíamos buscar un sentido abstracto de la vida, pues cada uno tiene en ella su propia misión que cumplir; cada uno debe llevar a cabo un cometido concreto. Por tanto ni puede ser reemplazado en la función, ni su vida puede repetirse; su tarea es única como única es su oportunidad para instrumentarla.”

A través de la lectura, de mi creación literaria y de mi devoción por expresarme en el blog, mis fuerzas se multiplican.

Estoy resuelto a continuar, sea cual fuese el sacrificio, para alcanzar nuestros sueños y que se den por terminada las luchas emancipadoras del siglo XIX, con el ideal martiano como bandera. No olvidemos que Dios conserva todas nuestras lágrimas.

No estamos lejos, mi olfato me dice que los acontecimientos vaticinan el cambio que por fin nos devolverá el significado de la vida, con la democracia como única puerta a una Cuba mejor.








Ángel Santiesteban-Prats

Prisión La Lima. Marzo de 2013