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14 de marzo de 2013

Ángel Satiesteban se portó como una dama

 

Por  Camilo Venegas Yero

Cada vez que algunos miembros Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) se han visto en la necesidad de firmar algún documento en apoyo al régimen, lo han hecho por docenas. Incluso en el caso más grave, donde insistían en la necesidad de fusilar a dos jóvenes negros, no fueron pocos.
Llama la atención que para “Tod@s contra la violencia” (a propósito de la sentencia contra el escritor Ángel Santiesteban) —tanto la arroba como el paréntesis son del documento original— solo se prestaran 8 mujeres: Sandra Álvarez, Marilyn Bobes, Luisa Campuzano, Zaida Capote, Danae Diéguez, Laidi Fernández de Juan, Lirians Gordillo y Helen Hernández.
No cabe la menor duda de que el "espontáneo manifiesto” (estas comillas sí son mías) no es más que una maniobra del régimen, en apuros por el enorme apoyo internacional que ha recibido Ángel Santiesteban, quien guarda prisión tras un juicio exageradamente irregular y manipulado.
Hay mil maneras de responder a la perversidad que se esconde detrás del discurso “solidario y liberador” (las comillas otra vez son mías) de estas 8 escritoras. Pero es innecesario. Desde la cárcel de La Lima, en Guanabacoa, el propio Ángel se ocupó de refrescarles su mala, terrible, memoria.
“Resulta paradójico que dichas escritoras que con tanto énfasis rechazan la violencia contra la mujer, parapetándose en las falsas acusaciones que se me imputan y esgrimiendo conjeturas sobre mi proceso, no hayan alzado su pluma ni una sola vez, para rechazar o denunciar las graves y constantes violaciones físicas y morales que han sufrido y sufren las Damas de Blanco, símbolos de valor y resistencia pacífica en Cuba”, escribe Ángel.
Todo lo que digan o hagan de ahora en adelante estas 8 damas (que también lo son y como tales deben ser tratadas), carecerá del más mínimo valor si antes no tienen la delicadeza y, sobre todo, la decencia de también defender a esas cubanas que han sido vejadas hasta lo indescriptible por una maquinaria represiva exageradamente machista.
Invito a las firmantes de “Tod@s contra la violencia” a pasar por el blog de la Seguridad del Estado de Cuba, para que tomen nota de todos los comentarios sexistas que contiene. Las Damas de Blanco y Yoani Sánchez son tan mujeres como ustedes y tan cubanas como ustedes. ¿O acaso pensar diferente les quita esos derechos?
Estoy orgulloso de Ángel Santiesteban, porque frente a un ataque tan cobarde se portó como una dama.

Publicado en El Fogonero

5 de febrero de 2013

#YoTambienEscriboInclinado Ángel Santiestéban, el hijo que todos queremos.


 
 
La sentencia ha sido ratificada. El escritor Ángel Santiestéban tendrá que cumplir 5 años de cárcel. Se sabe que su inocencia está más que probada. También se sabe que será encerrado por otro motivo. Para no tener que admitir que es un preso político, falsificaron el crimen y la víctima.
La verdadera culpa de Ángel Santiestéban es que nunca se quedó callado. Si algún acto criminal cometió, fue decir lo que pensaba cada vez que pudo hacerlo. Pero tuvo la mala suerte de vivir en un país donde la verdad tiene que ser absoluta, aun cuando sea mentira.
Me he pasado todos estos días pensado en Angelito. Aunque puedo seguirle por las redes sociales, procuro no tener el más mínimo contacto con él. No sé qué decirle, no se me ocurre otra cosa que no sea darle un abrazo grande. Y eso es absurdo, imposible.
Mi silencio ha estado acompañado por el recuerdo de las cosas y los lugares que compartimos. Todo pasa una y otra vez, como en una película, y atraviesa gran parte de la geografía cubana: un aguacero en el hotel Pasacaballos, una calle sin salida en Cumanayagua, el patio de la casa de Rosita en Miramar,  un avión que no pudo aterrizar en Nueva Gerona…
Soy ateo. No puedo orar, tampoco tiene el más mínimo sentido que maldiga. Todos mis rituales se tramitan a través de lo que quiero y lo que el futuro acaba por ofrecerme. Me limito a lo primero, que es lo que realmente tengo bajo control.
Deseo, desde lo más profundo de mí, que los verdugos de Ángel Santiestéban no alcancen a verlo cumplir su condena. Que la libertad llegue primero y nos suelte a todos. Porque, al fin y al cabo, Cuba entera es una cárcel. La única diferencia es que algunos tienen más espacio para caminar que otros.
Solo me gustaría darle un abrazo a mi hermanito. Lo demás, que sea lo que el azar quiera. Yo sé que hasta él quiere…


Publicado por El Fogonero