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25 de enero de 2012

La Cuba católica



Nunca olvidaré cuando llegó la noticia por Radio Martí de que los cubanos teníamos un Cardenal. Mi madre, emocionada, me lo hizo saber; y de sus ojos llorosos se desprendían las ilusiones que ponía en la Iglesia Católica al agregar a su cónclave un alto funcionario eclesiástico. Desde su desesperada ingenuidad, mi madre tuvo la intención de transmitirme que, jerárquicamente hablando, “un Cardenal es más que Fidel”, sentenció. Recuerdo que moví la cabeza aceptando; no quería dañarle su ilusión.
Por supuesto que sabemos lo que significa un Cardenal, sólo que quienes tenían que creérselo no lo hicieron, ni el “Presidente” Fidel Castro con sus secuaces, quien, a la postre, nunca dio por concluido el trabajo de segar a la Iglesia del pueblo cubano, y esa tarea inacabada siempre ha sido su frustración.
En mi humilde persona el Sumo Pontífice Juan Pablo II tuvo a uno de sus fieles que más lo admiró. Mi amor hacia él se convirtió en adoración. Además de Santo Padre, fue un líder político nato. Y guardaré siempre la emoción al saludarme sin más importancia que la de un transeúnte que, desde su moto, le expresaba su amor.
Su visita siempre la recordaré con gratitud. Pero si hubiera sido su Consejero, le hubiera sugerido que no acudiera a una Cuba sin libertad, sin progreso y sin respeto al más elemental de los derechos humanos: el de La Libertad de Expresión. Muchos cubanos cifraron sus esperanzas en que tras su visita se alcanzarían importantes logros de carácter social, libertades políticas, y hasta se auguraron elecciones multipartidistas.
Es saludable recordar los años de “carrera política” que llevan los hermanos Castro, y demás está decir que ellos no aceptarían ninguna visita, ni del mismo Jesús Cristo en persona, si peligrara su estancia en el Poder. Eso siempre lo supe con claridad objetiva.
Luego que el Papa se fue, quedamos a la espera y aún tenemos las manos vacías, porque desde hace mucho las guardamos en el bolsillo, ni siquiera vale la pena exhibir su desnudez.
Lo que los cubanos tenemos que lograr no está en la visita de nadie, ni en el “concierto por la paz”, aunque fuera con buenas intenciones, ni siquiera radica en el “bloqueo norteamericano”, está en el día que salgamos a exigir lo que nos pertenece por derecho propio. Para ese entonces, después de conquistada una democracia participativa y los cubanos tengan el derecho de elegir libre y consecuente lo que desean para sí, daremos una bienvenida al Papa de turno, y también, de alguna manera espiritual, estaremos recibiendo al Vicario de Dios, ahora en el cielo, el Padre Juan Pablo II, o al hombre sencillo y estudioso que fue Wojtyla.
Pero sabemos que de buenas intenciones no sólo está empedrado el camino al paraíso, también lo está el que conduce hacia la libertad de la Isla de Cuba.

Ángel Santiesteban-Prats

17 de enero de 2012

G-2marginales.com




En la peregrinación a la Virgen de la Caridad del Cobre, el 8 de septiembre, un grupo de marginales eran comandados por la Seguridad Cubana para agredir a los opositores al régimen. Tengo que confesar que no pude ocultar mi sorpresa al ver a esos delincuentes que, como mercenarios, responden a las órdenes de los militares.
En aquel grupo de pueblo divisé a las Damas de Blanco con sus gladiolos en las manos, señoras con su vestimenta blanca, marchando en silencio. Me acerqué solidario y emocionado y a la vez, sin dejar de reconocer que era un disparate o inocencia de mi parte, si estaba a mi alcance, protegerlas de alguna manera.
Un opositor sacó su teléfono celular e intentó tirar algunas fotos, y uno de los delincuentes que antes lo hacía por oficio y ahora de matón con licencia de la Seguridad del Estado (G-2), intentó robárselo con violencia. Durante unos segundos de forcejeo la masa compacta se convirtió en estampida. Los periodistas internacionales intentaron captar las imágenes y los tránsfugas, ahora de oficialistas, pusieron sus manos delante de los lentes para evitarlo. Con rapidez dos facinerosos toman por el cuello a otro opositor y lo halaron hacia una dulcería de la calle Galeano, en su interior habían otros hombres esperando y allí lo golpearon hasta dejarlo inconsciente.
Entonces las supuestas Damas Blancas que iban a mi lado comenzaron a gritar “Viva Fidel, viva Raúl”, “Viva la Revolución”. Me sorprendí tanto de aquella farsa que huí espantado de la claque oficialista. Me acerqué al joven disidente que intentaron quitarle el celular. Y me contó los detalles.
Sentí tanta ira que saqué mi celular para captar los rostros de aquellos que hacían el operativo y un día, cuando llegue la libertad, al menos recordarle lo injusto y abusadores que fueron. Para mi sorpresa, no supe en qué momento me tenían rodeado. Eran diez fornidos malandrines que hacían un círculo a mi alrededor. No podía acercármele, ni ellos a mí. Con el celular los filmé, sobre todo al Jefe del Operativo (tenía una cadena de oro en el cuello), que al ver mi intención giró el rostro para evitar ser captado por la cámara. Hubo dos cosas que me despertó curiosidad, y así lo muestran las imágenes: entre los bellacos había un solo blanco, y todos tenían el aspecto de baja catadura moral, poca educación y aires de presidio.
Aquella peregrinación se me convertía en un viaje al absurdo, a la total desfachatez. En todo momento me hacía dos preguntas: ¿Cómo es posible que un Estado recurra a tales maniobras para continuar en el Poder?, y la segunda: ¿Cómo es posible que alguien pueda defender un sistema que comete estos atropellos y abusos?
El recién pasado lunes 26, en la iglesia de Las Mercedes, hicieron otro operativo pero menos oculto. Agentes de la motorizada impedían el acceso de autos por los perímetros cercanos a la Iglesia. Un cordón de truhanes vestidos de civil y con el mismo aspecto de marginales, parapetados en las esquinas, impedían la llegada de los opositores, a los cuales se les incautaba el carné de identidad y eran montados en autos marca Lada con chapa amarilla, para evitar que lo asociaran al Gobierno, y eran llevados a los cuarteles de interrogatorios.
A la misma hora se les impedía a varias Damas de Blanco salir de sus casas. En las puertas de sus hogares, dos hombres con aspecto impresentables, cada vez que ellas intentaban salir les advertían que por su bien desistieran del paseo porque la pasarían muy mal si lo hacían. En la acera del frente, varias jovencitas, con la peor facha y gesticulando en demostración chusma, le decían a los dos delincuentes: “Déjenlas salir que le vamos a ir pa arriba y vamos a despingarlas aquí mismo pa que vean que no les va a quedar más ganas de hacerse las contrarevolucionarias”.
A pesar de todo, la reacción de los vecinos fue lo que más me llamó la atención. Miraban asombrados a dónde habían llegado los hermanos Castro para salvar su inútil sistema. Y, a pesar del miedo, se expresaban en contra del abuso sin bajar la voz, y a expensas de que los apresaran.
Después vinieron otros delincuentes a sustituirlos. Y yo los seguí para saber hacia dónde se dirigían. En el camino iban alardeando de las patadas y piñazos que les darían “a esas contrarevolucionarias”, si finalmente hubieran salido de sus casas.
Aquel grupo de indeseables fueron bajando por la calle Cuba hasta llegar al Sector de la Policía que está en San Ignacio. Un camión de la policía los aguardaba para llevarlos de vuelta a sus albergues cuando terminara el operativo, también aguardaba un auto con chapa del MININT. Cuando pasé por la puerta del Sector los vi adentro merendando, retomando fuerzas para volver a la represión.
Un amigo que vive por los contornos me dijo que la mayoría de los delincuentes que estaban en los operativos son sacados de la cárcel bajo palabra de que ayudarán a la Revolución. El chantaje clásico. La mayoría que escogen son negros porque los intimidan con que serán recriminados por otro sistema que sustituya el actual, y a la vez son los que menos familiares tienen en Miami que puedan criticarlos y persuadirlos de hacer semejante acción.
Pero es más simple y directo que eso: en caso de no cumplir con lo pactado y acatar las órdenes cuando les son dadas, los devuelven a las prisiones de donde fueron sacados a cumplir el resto de sus condenas y, con seguridad, les retiran las reducciones de sanción por buena conducta. Mi amigo me aseguró que ahora viene una nueva fuerza que forma parte de los 2 900 excarcelados que Raúl Castro anunció en su último discurso.
Entonces no pude evitar sentir lástima por esos seres cautivos en el tiempo y esclavos de un destino impuesto que también, como los opositores, se debaten por buscar lo mejor para sí; solo que en el caso de los disidentes, a pesar de las golpizas y detenciones que reciben en carne propia, cuando piensan en sí mismo, sustituyen su cuerpo por la Isla de Cuba.
Ángel Santiesteban-Prats.

10 de enero de 2012

De tal palo tal astilla: la hija del Ché




Como si se pusieran de acuerdo, Mariela Castro por Holanda lisonjeando el sistema de prostitución en la zona rosa de Ámsterdam, y Aleida Guevara, (ambas sin más destaques que haber sido los espermatozoides más aventajados de sus padres que fecundaron los óvulos de sus madres), aconsejándole al Presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, que nacionalizara toda la prensa. Realmente ambas son sus peores enemigas. Sus declaraciones las desacreditan por sí solas. En cada entrevista que conceden reciben tarjeta roja y castigo de penalti.
Aconsejar tamaña barbarie al Caudillo es subestimarlo olímpicamente, como si a él no se le hubiera ocurrido con anterioridad. ¿Acaso Aleidita no lee sobre el cierre, por parte de Chávez, de periódicos y canales de radio y televisión? ¿Ni siquiera puede imaginar que su tío Fidel ya le había aconsejado lo mismo?
Lo que sucede es que los tiempos ya no son los mismos si los comparamos con la década del sesenta, y nadie se lo ha hecho saber a esta niñata que ha vivido dentro de una burbuja (ha tenido el privilegio de creerse que el socialismo es efectivo porque sobre su mesa nunca faltó el filete miñón, el turrón, la manzana y el vino, todo como un gran concierto de importación), y desconoce que el mundo observa y se expresa en desacuerdo con tales atropellos y falta de democracia, y, precisamente por esos desatinos típicos de dictadores, en los últimos tiempos están ocurriendo los cambios políticos más importante de la historia contemporánea.
Quiero destacar que este post ha sido el más difícil de todos los escritos por mí hasta ahora. Aleida me resulta tan ajena, tan distante de los acontecimientos del mundo, que a veces me parece retrasada mental. Muchas veces pude observarla en la escuela primaria de sus hijos en 5ta y 62, con sus aires de prepotencia y de figura, mirando al resto de los padres por encima del hombro y con la distancia prudente para no mezclarse con el populacho. También pude apreciar el desprecio solapado con que los padres le respondían. Escuché a las maestras, luego de lisonjearla, maldecir de ella y catalogarla de ingrata y abusadora por su posición de “niña de papá”.
Además de su educación caudillista y talibán, hay que recordar su herencia genética, de ahí que la Aristócrata de la Corte, Aleida Guevara, saque las uñas que le son naturales. No habría que imaginar mucho de lo que sería ella capaz de hacer si le pusiera un poco de poder en sus manos.
Siempre recuerdo el testimonio impactante del Comandante Benigno, que pudo conocer bien al Ché, cuando fueron a ajusticiar al campesino que entregó al enemigo las coordenadas donde se encontraba el campamento guerrillero de Fidel Castro en la Sierra Maestra, y luego de un “juicio sumario”, el acusado iba conducido por el Ché, William Gálvez y Benigno, y mientras se alejaban del campamento, buscando el lugar que se prestara para la ejecución, escucharon un disparo sorpresa muy cerca de sus oídos. El susto los hizo tomar posición defensiva, cuando vieron el cuerpo del campesino caer con la cabeza explotada por un disparo que le hiciera el Ché, quien, con sangre fría, guardaba la pistola y aconsejaba regresar con prisa porque iba a llover. Huelgan los comentarios. Para terminar esta historia interminable, a su llegada a la prisión la Cabaña, donde puso su Puesto de Mando, provocó un río de sangre con los cientos de fusilamientos. Gastó más balas en la Cabaña que en toda su etapa de guerrillero.
En África, luego del combate en que un soldado africano tuvo que abandonar la ametralladora por su peso y lo difícil de trasladar, en aras de salvaguardar su vida, el Ché, delante de todos, lo llamó cobarde. Y el soldado africano le rebatió, que no tenía otra opción humana de trasladar la técnica y salvarse, según explicó. Y el Ché, con esa misma frialdad que destrozó con la bala el cráneo del campesino, le dijo lacónico “te acobardaste”. Y en el siguiente combate, el soldado prefirió perder la vida antes de abandonar nuevamente la técnica, y el mismo Ché, más tarde en su diario reconoció que había sido su culpa. Tenía ese don de asesinar directa e indirectamente a los que por ideología o por casualidad coincidían con él.
Y ahora su niña, sin esperar menos de sus entrañas, desconoce cuál es la realidad de los cubanos, que vive en una casa que no sabe cómo ni quién construyó, ni jamás ha tenido que pagar su costo, que maneja un auto sin habérselo ganado, que es a costa del sudor del pueblo que en ningún momento le fue consultado si aceptaba sacrificarse por su comodidad, y ahora en su Viaje a Perú le asegura a la prensa, haciendo creer que es una gran conocedora del mundo político y social, que había aconsejado al dictador Hugo Chávez que imite a su tío Fidel. Ridícula esta muchacha de la corte. No podré olvidar cuando, de adulta, fue por primera vez a la Argentina, y en menos de un mes regresó hablando con la entonación de su padre. Fue recibida en el aeropuerto, y delante del mundo que sufría vergüenza ajena, frente a su tío Fidel, que apocado la observaba con el acento mal pronunciado, una cadencia caprichosa y con prisa que desesperaba.
Y ahora nos viene con esos aires de sabelotodo, paseando el mundo con el dinero del pueblo y con la memoria de su padre. Jamás voy a entender cómo pueden existir personas que se sientan orgullosas de un hombre que ordenó fusilamientos y él mismo, con sus propias manos, cumplió la sentencia. Me parece que la figura del Ché ha sido la imagen más manipulada de los últimos tiempos.
Ahora tenemos que soportar a esta hija de su padre y sobrina de su tío, que nos venga con acciones extremistas que reafirman, además de su genética, los sentimientos de su familia biológica y el obrar de su pariente Fidel Castro.
Como diría mi tía: “Dios nos salve y nos tome confesados”.
Ángel Santiesteban-Prats

3 de enero de 2012

Intelectuales cubanos: cuando el miedo forra los huesos.

Miguel Barnet, Raúl Castro y Abel Prieto





¿Cómo es posible que los intelectuales que fueron humillados y castigados por los mismos que hoy gobiernan el país, se mantengan al lado de las botas que los golpearon hasta doblegarlos, que los vejaron hasta asegurarse que cedieron en cuerpo, alma y obra artística?

Tanto sufrieron que aún el miedo los corroe y continúan hablando a sottovoce porque temen ser escuchados y vueltos a castigar.

Esos intelectuales reafirman que la lección que recibieron fue aprendida: es y será asumida por el resto de sus días. Muchos ya han muerto y no pudieron superar la obra artística por la que fueron castigados. El miedo nunca se les apartó. Los que aún permanecen tampoco lo han superado y, evidentemente, ya les falta el tiempo y el ánimo para hacerlo.

¿Acaso no es hora de pasar factura? Alguien tiene que pagar por los libros que no escribieron. Las obras de teatro que no se erigieron. La música que no se creó. Los lienzos vacíos o fatuos. ¿Quién pagará por toda esa cultura perdida?

Algunos fueron apresados en campos de concentración conocidos por su sigla UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), porque para ese entonces todos tenían que ser hombres, fuertes y prestos a tomar un fusil. Si no eran aptos por su físico, valoración desde las costumbres machistas, ni confiables moral e ideológicamente, los enviaban como castigo por no ser útiles en la defensa de la “revolución”. Los artistas que no defendían abiertamente en sus obras a la revolución, pasaban a la lista negra.

También enviaban a esos campos de concentración a los que no usaban botas rusas, fumaban tabacos, o andaban limpios en horario laborable, que además eran tildados de homosexuales, religiosos y pocos entusiastas en las tareas sociales como no acudir a los trabajos voluntarios o a la zafra, esos también eran apresados y enviados a esos infiernos.

El sacrilegio de los diferentes

Recibir correo o llamadas del extranjero, vestir estrafalario o vestir a la moda reciente, era una afrenta directa al sistema socialista. Fue sacrilegio escuchar música foránea o a cantantes cubanos que residieran fuera de la isla, acceder a literatura que no simpatizaba con la “revolución”, tener melena era un irreverencia al machismo, ser mal mirado por algún funcionario o simplemente no caer simpático al presidente del Comité de su cuadra. Aquellos campos de concentración al estilo fascista o estalinista (que hemos descubierto que hicieron los mismos daños) se hicieron según la versión de Fidel Castro, lo cual no tiene la dignidad de reconocer públicamente, o decir al menos que se equivocó en alguno de esos escritos llamados “reflexión”.

Es cierto que la mayoría de los intelectuales no fueron a esos campos de concentración, pero como artistas se supone que tengan el sentimiento para sufrir aquellos desastrosos acontecimientos que además los acompañaron en su tiempo. De todas formas tampoco escaparon ilesos, sufrieron otros actos de tortura, el escarnio por ser creadores. Gran parte fueron expulsados de sus centros de estudios y laborales. Su obra cultural fue sesgada por muchos años del ámbito artístico, y a la postre se vio permeada por aquel miedo que caló los huesos.

Todos los artistas fueron centro de mofas de los funcionarios políticos, militares y culturales, que coincidía en ser lo mismo y los mismos. Y el "Realismo Socialista" tomó auge porque era la única manera de presentarse como artista. Y todavía andan por ahí presentando sus obras antiestéticas y sumisas.

Han pasado varias décadas de aquellos primeros acontecimientos que marcaron a los artistas cubanos, y aún hoy el horror los mantiene postrados, la impresión que causaron los castigos impuestos, sus cuerpos continúan sangrando por las heridas como en los primeros días, a veces cubiertas por falsas cicatrices que maquillan y ocultan constantemente.

Congelados por el horror

Lo peor de todo es que callan y aún fingen apoyar al sistema. Aún responden como los intelectuales de los años setenta. El horror los congeló en el tiempo y no saben negar, emitir su real criterio sobre “las malditas circunstancias” que acontecen en la sociedad porque su misión, según les dijeron, es ser artistas, y los artistas sólo se ocupan de entretener al pueblo sin cuestionar al mando político del país.

Si se es un artista de “izquierda”, de cualquier parte del mundo que cuestiona a los Estados Unidos o a cualquier proceso político opuesto al régimen dictatorial de Fidel Castro, entonces si se puede ser un artista político y eran y son invitados a veranear en Cuba. El pensamiento artístico solo puede ser en una sola dirección, y la flecha de orientación la signa el gobierno.

La pregunta que sigue es si van a morir con ese miedo. ¿Si nunca van a dejar escapar lo que ocultaron siempre? ¿Si contendrán su catarsis e impedirán que afloren sus sufrimientos y discrepancias ante las maneras de actuar del proceso político y se conformarán con el estrecho espacio de purga que les fue permitido cuando “la guerra de los emails" del 2007? ¿Si seguirán siendo la parte blanda de la sociedad, como nos tildó aquel desagradable y luego tronado funcionario estatal?

Al menos es mi deseo invitarles a que cumplan con sus aspiraciones, que sean razonables con su conciencia, que con honestidad expongan sus ideologías y las conversaciones personales donde dan rienda suelta a su verdadero pensar, sean dichas y asumidas públicamente.

Verán entonces que sus corazones latirán henchidos de emoción.

Angel Santiehsteban-Prats

26 de diciembre de 2011

Carta abierta del escritor Ángel Santiesteban-Prtas al nuevo presidente de España.



La Habana, 20 de diciembre de 2011



Presidente Mariano Rajoy, me dirijo a usted el día en que mi hija cumple años de nacida. Precisamente pensando en los jóvenes cubanos decido escribirle estas humildes y sinceras palabras sin más regocijo que darle la felicitación merecida, y clamar por esa juventud de mi país que solo encuentra horizonte en el Estrecho de la Florida y que tantas muertes nos causa. No sin antes hacerle un pequeño recuento de los últimos dos gobiernos de su país y, por ende, la repercusión que tiene en el nuestro.
A partir que se ausentara del plano oficial el Partido Popular, tres elecciones atrás, la libertad de los cubanos se ahuyentó. Raudo recibimos a un embajador medio comunista representando al PSOE que vino a pactar con los hermanos Castro. Desde entonces el silencio y la complicidad zapaterista echó su manto oscuro sobre el archipiélago cubano. Los días en que la libertad y el pueblo eran más importantes para España que las relaciones con el tirano, se alejaron.
Aquella complicidad con el Agregado Cultural nos daba la bienvenida, con la intención de participar en algún concurso literario en España, los sobres llenos de cuentos y esperanzas se terminaron. A partir de ese momento dejamos de recibir las últimas publicaciones de libros en la península ibérica, así como la entrega de la revista Encuentro de la Cultura Cubana que nos proveía de los últimos acontecimientos culturales en el mundo y, especialmente, de nuestra cultura de la diáspora prohibida en suelo cubano.
El concurso literario, ensayo y fotografía que idearon en la Embajada española, del cual fui jurado y me consta, que no existieron presiones porque se premiara algún texto irreverente con el sistema político que despreciamos y que impera en el país, solo alcanzó una convocatoria. El apoyo a artistas marginados por la política oficial, se desvaneció. También perdimos el trabajo constante y profundo del Centro Hispanoamericano el cual la dictadura cerró su sede por no ser de su agrado el espacio de libertad cultural que venía desempeñando.
Luego, el encuentro con el Embajador desgarbado del que solo recuerdo su nombre “Lázaro”, y que burló el pasaje bíblico de “Lázaro, levántate y anda”, porque el Lázaro que nos enviaron más bien vino a echarse a los pies del dictador. Y el siguiente encuentro del Día de la Raza, que celebrábamos desde hacía varios años en la residencia del Embajador, y apenas Lázaro nos agrupó leyó lo que sería luego su plan de trabajo, que era “nada”, hacerle la segunda al Gobierno de la Isla. Desde entonces no regresamos a pesar de continuar llegándonos la invitación.
Meses después los Embajadores de la Unión Europea quisieron un encuentro-dialogo con escritores cubanos en la residencia del Embajador de Austria que presidía la Unión en ese entonces. Allí estábamos Leonardo Padura, Amado del Pino, Pedro Juan Gutiérrez, Reinaldo Montero y yo. Cada cual dio su visión de la realidad social.
Algunos Embajadores se mostraban en suspenso con las relaciones de Venezuela con Cuba, y pensaban que quizá, según expresó el Embajador español, a partir de una mejora sustancial en el orden económico, podía suscitarse una mejoría en las libertades individuales. Que él esperaba mejores tiempos para Cuba, el levante de la economía nacional y libertades sociales.
Cuando intervine dije que referente a la posibilidad de “mejora económica”, me manifestaba pesimista puesto que los años de dictadura habían demostrado la pésima administración de los bienes del Pueblo, y que en el supuesto caso que Venezuela se convirtiera en lo que fue la Unión Soviética y el resto del campo socialista para Cuba, sería desastroso para las libertades individuales, pues al verse fortalecidos, también se acrecentaría la represión.
Que el Gobernante (en ese entonces era Fidel Castro, ahora es su hermano, pero siempre ha sido el mismo binomio), había cedido espacio de su férrea dictadura a partir del Período Especial donde perdió credibilidad y seguidores, pero si sucedía un retorno de consolidación económica, lo cual dudaba, podían dar por seguro que se agudizaría la represión, censura y encarcelamientos de los opositores al gobierno.
Luego que la reunión terminara, mientras tomábamos algún refrigerio, se me acercó el Embajador Lázaro, para decirme con aires de bonachón “no seas tan pesimista”. Lo recorrí con la mirada porque la impotencia hacía amago por superarme. Señor, le dije, cómo es posible que usted se atreva a pedirle optimismo a uno de los integrantes de la tercera generación que el proceso consume sin reportarle ningún beneficio. Fidel Castro es una trituradora humana.
El Embajador quiso escapar, pero lo detuve: nunca, sentencié, he visto que el Estado cubano prospere en materia económica ni libertades individuales, y desgraciadamente vamos a estar vivos los dos para verlo.
El Embajador levantó los brazos y se alejó. Nunca volvimos a encontrarnos. A sus invitaciones no accedí. En el lugar que hoy se encuentre debe recordar las palabras que sin ser un entendido en las materias políticas y sociales, lo dejan a él, diplomático de carrera, en la mayor desventaja por nuestros pronósticos, con su fracaso como Embajador y parte de una política de partido aburrida y sumisa, tanto, que los propios trabajadores de la embajada española en La Habana nos dejaron saber que tenían una habitación llena de revistas de Encuentro de la Cultura Cubana, por no repartirla, porque el gobierno se lo había prohibido en negociaciones secretas.
En estos dos gobiernos zapaterista, hemos sufridos la desvergüenza de ambas presidencias (Zapatero-Fidel y Raúl Castro) y sus acólitos. Aquellos supuestos logros en materia de presos de conciencia solo han servido para ser cómplices y ayudar a destapar la olla y sacar presión y así evitar un estallido social en la Isla, procurar respiro a un proceso que por momentos se asfixia, y que recurre a estrategias con la intención de mejorar su imagen internacional, premiar a sus encubridores y en definitiva alargar un sistema en el cual su población no cree, como la excarcelación de los presos de conciencia y que España aceptó recibirlos como refugiados políticos, con los cuales se desentendieron después de su llegada y han lanzado a la buena de Dios. El Maestro de Ceremonia de tamaño circo fue el Ministro de Exteriores Miguel Moratinos.
Al final demostraron que excarcelarlos no fue una intención humana, sino política. También ruego por ellos y le pido encarecidamente que les provea el lugar que ellos merecen después de padecer persecución, torturas y encarcelamientos, sería muy bondadoso de su parte detener esa escalada de agonía, y finalizar con algo que comenzó enfermo. Está en sus manos lograrlo.
Por supuesto, sabemos que aunque el Partido Popular haya ganado, no quiere decir que resolverá los inmensos problemas que sacuden a España, mucho menos solucionará el dilema de los cubanos. Lo que sí estamos seguros es que al menos con usted, Presidente Mariano Rajoy, tendremos una mano solidaria y que sabrá tomar distancia de una dictadura que agoniza, pero aún en sus últimos estertores, patea y está dispuesta a cobrar vidas de los que la enfrenten.
Por estos días los cubanos hemos perdido al amigo, intelectual y ex presidente de la República Checa, Václav Avel, pero Dios nos ha proveído de usted. Sus razones habrá tenido para llamar a Su lado al escritor checo, y dejar esa misión en sus manos.
Con humildad sólo le pedimos Presidente Rajoy, un Embajador que nos respete y nos devuelva el lugar de una oposición atenta, consagrada y resuelta a alcanzar las libertades inherentes al ser humano.
¡Bienvenido sea!
Saludos,
Ángel Santiesteban-Prats

24 de diciembre de 2011

Mueren los delegados en la tierra del bien y del mal



Mueren dos líderes políticos con tan solo algunas horas de diferencia. Pero además de ese tiempo también eran incompatibles en sus maneras de ver la vida, de actuar y de entrega por sus pueblos. Uno representaba la Justicia en la tierra y el otro personificaba la malignidad. El primero, Václav Avel, fue un luchador nato, un intelectual y político por naturaleza, de esos que no esperaron más que el sufrimiento al oponerse a una de las dictaduras más feroces de la humanidad. Por ello fue perseguido, humillado, cumplió prisión y fue torturado. Al final murió por la secuela ocasionada por la osadía de enfrentar una dictadura que ahogaba a su pueblo. Pero al menos su pueblo lo supo premiar y hoy lo llora, porque les regaló un país libre y próspero. Fue Presidente el tiempo necesario, cumplió y se retiró a observar el transcurrir de un país que se desarrolla.
La otra muerte, el dictador Kim Jong Il, que no podemos llamar “pérdida humana”, porque para eso habría que tener sentimientos que justifiquen esa categoría. No fue más que un tirano, de los más perverso y ególatra que hayan existido. Tras su muerte, solo deja el sufrimiento que garantizan todos los de su tipo: castigo, hambruna y muerte.
Václav Avel no se conformó con ver a su país soberano, sino que luchó también por la libertad de otros pueblos como el de Cuba. En su geografía personal el archipiélago cubano ocupaba un lugar primordial. Fue constante su interés por la realidad cubana, las condiciones de los cubanos y, desde la sede de su país en La Habana, sentimos el apoyo de su Gobierno por el libre pensamiento, por la voluntad individual y la independencia nacional, porque en nosotros se veía a sí mismo en los años de dictadura, en el actual estado totalitario que sufrimos, él sentía por los cubanos como uno más.
Kim Jong Il, no tuvo más destaque en su vida que haber sido el príncipe de esta nueva modalidad de dinastía que comparten Corea del Norte y Cuba, el legado familiar. Su padre, el dictador y mitómano Kim Il Sun, le garantizó la entrega del poder, lo cual ha recibido también su nieto, y luego será su bisnieto. No importa que su país carezca de alimentación y libertad, lo único imprescindible es lo que coincide en los demás de su estirpe autócrata: mantener el poder. Y ante la repugnancia general del mundo civilizado, el Gobierno Cubano decreta duelo nacional por el vil tirano.
En algún momento, puede que muy pronto, erigiremos el monumento que Václav Avel supo ganarse, allí pondremos las flores por el resto de nuestros días, generación tras otras. Mientras que en Corea del Norte, derribarán las estatuas de los Il apenas tengan la oportunidad.
Los cubanos le deseamos al pueblo coreano que pronto obtengan su libertad, como la deseamos nosotros también, y les deseamos felicidad. Al pueblo checo el sentido pésame, y le lloramos agradecidos a su líder amigo que nos comprendió y acompañó en todos los momentos. Y más que setenta y dos horas de duelo, le daremos la eternidad.
Hasta siempre Presidente Václav Avel.

Ángel Santiesteban-Prats

22 de diciembre de 2011

Cuba: un país que se subasta.

La Hija de Emilio (1974), de Servando Cabrera Moreno, una de las obras subastadas por el gobierno cubano.



Por estos días la nación cubana debería estar llorando y retorciéndose en su propia traición. Da la sensación de un país que se desgasta de a poco, que se vende con prisa como alguien que intenta sacar cualquier beneficio antes de la partida.
Desde hace años se viene subastando el patrimonio cultural en ofertas por vía internet. Obras de destacados artistas de la plástica, que ni siquiera están vivos para reponerlas. Creaciones que difícilmente volverán a nuestro país. Este año se han subastado, por más de 600 000 dólares, las importantes obras de Servando Cabreras Moreno, un cuadro de 1957: “Figura con ave”, “Capullo”, de 1945, “La hija de Emilio”, 1974, y “Besos”, 1966. De Wilfredo Lam: “Último viaje”, 1979. Fueron 44 artistas entre los que se encontraban Tomás Sánchez, Mario Carreño, René Portocarrero, Amelia Peláez y Raúl Martínez. En los últimos años hemos perdido una parte importante de la riqueza pictórica de la nación.
En otros países las reglas de los Gobiernos por salvar sus patrimonios culturales, que es intocable, cuando los coleccionistas particulares deciden vender, establecen que Estado tiene la prioridad en caso de interesarle, y se aceptan tres proposiciones. En caso de no ponerse de acuerdo, el dueño tiene la posibilidad de quedarse con la obra pero no de venderla, y mucho menos de sacarla fuera de las fronteras del país. A eso agréguele que, por mantener en su casa un cuadro considerado Patrimonio de la Nación, anualmente debe pagar un impuesto al Estado. Me parece una labor loable. Considero que la pintura de cada nación donde mejor está es en sus museos, para que sea admirada por sus nacionales y los extranjeros que lo visiten.

Robo y demagogia.

Aún por estos días escuchamos la denuncia de los voceros del Gobierno cubano lamentándose por el “latrocinio en los museos por las tropas aliadas cuando entraron en Irak”. También aún el mundo solloza por las obras culturales destruidas y saqueadas por las hordas nazis a los países agredidos y que gran parte de ellas permanecen ocultas.
Pero en Cuba es como si no tuviéramos la capacidad de mirarnos a nosotros mismos, esa fue la educación exigida en aras de proteger a la supuesta revolución de 1959, y que no era más que la manera de permitirle a Fidel Castro hacer sus desmanes sin ser criticado; acepto que intentarlo hubiera sido una falacia de craso error, al enfrentarlo se recibía de inmediato un castigo feroz, pretender una crítica, ni siquiera constructiva en aras de una honestidad “revolucionaria”, es visto como un suicidio.
Pocos de aquella generación, ninguno de los que hoy viven dentro del país y tienen participación oficial en la vida social, enfrentaron los designios del Zar Fidel Castro, y en aptitud cobarde callaron porque no se consideraron aptos de asumir el castigo. Prefirieron ser esclavos, cómplices en silencio e incapaces de disentir. Lo que consideraron apropiado para la subsistencia, y olvidaron su lugar ante su conciencia y la historia, que los recogerá como lo que fueron y aún son en el presente.
Y esa educación intentaron trasmitirla a las tres generaciones que les han seguido. Y por no aceptarlo nos tildan de traidores, de estar en confabulación con un enemigo que ni siquiera hemos conocido, ni que ha intentado “comprarnos”, “captarnos”, o cualquier otra acusación hecha por los voceros de la sufrible Mesa Redonda, quienes ya no pueden creer en la conciencia martiana. Y que luego, en conversaciones personales, aceptan tanto o más que uno los problemas del sistema, y en ocasiones hasta se descubre cierta admiración por las antagónicas posturas que sus miedos, en momentos de rebeldía, no les dejaron desarrollar.

Intelectuales benéficos.

Entonces qué nos puede quedar de un medio cultural que, en mi caso, por criticar que un grupo de intelectuales haya sido enviado a una Feria del Libro en México por el Instituto Cubano del Libro, sin la mínima garantía económica, máxime que iban representando a Cuba, se hayan prestado para atacar al que los defendía, por acatar las órdenes de los Funcionarios que los enviaron a representar una imagen de “delegación de la hambruna”, y por persistir como escritores oficialistas dispuestos a mover las banderitas y continuar siendo considerados de “confianza” al régimen y, por ende, permanecer cobrando las dádivas en actitud mercenaria.
Fuera de Cuba he presenciado a Premios Nacionales de Literatura pedir limosna a los organizadores de eventos internacionales, con el pretexto de que “Cuba es pobre”, por lo que asumen que sus almas también lo son, y entierran el orgullo y el decoro. La “revolución” de tanto que les pidió sacrificio, de las veces que los ha hecho arrastrarse para pedir perdón por palabras o acciones cometidas y que a los políticos no les agradaron, les hicieron perder la vergüenza. Habría que parafrasear al indio Hatuey, “si eso es la revolución, entonces prefiero no ser un revolucionario”.
Intelectuales que a pesar de no compartir sus posturas políticas se respetan, inconmensurables por su obra creativa, espiritual, y en muchos casos por su misión social. Pero asumen una actitud de silencio, a pesar de inferir que les duele en el alma ver cómo se pierde la riqueza cultural de la nación. El mismo Historiador de La Habana Vieja, el señor Eusebio Leal, que le ha devuelto al casco histórico el orgullo y el respeto que merece, calla ante el latrocinio del Gobierno. El gran poeta Roberto Fernández Retamar, Director de la Casa de las Américas, también hace silencio ante la depredación, y se irá de esta vida con las sangres en su alma de los jóvenes fusilados en el intento de fuga en una lancha. El Presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), el etnólogo y escritor Miguel Barnet, también se calla como ha sabido hacer siempre. Ellos, entre muchos, que son las voces respetables, debieran aunarse para defender los tesoros culturales de la nación.

¿Qué haremos con el yate Granma? ¿Lo hundimos en el mar?

¿Por qué el Gobierno de Cuba no prefiere vender el yate Granma? Sé de algunos que lo comprarían, para destruirlos o adorarlo, el destino de esa chalana sería de su elección. ¿Por qué no vender todas las pertenencias del argentino Ché Guevara? Tiene muchos fans en el mundo que comprarían sus armas y uniformes con desprendimiento económico. Que se deshagan de esos museos heroicos por toda la Isla, copados con sus materiales de guerra. ¡Podrían ser subastados…! Pero es que el egoísmo del régimen y la falta de respeto por la cultura ha sido constante. Se deshacen del arte porque lo subestiman, les molesta porque no refleja su épica o porque sus autores son homosexuales. Sólo lo ven como fuente de riqueza y, ante la crisis económica prefieren perder la nación que los símbolos que sustentan su ideología, su gran farsa y estafa. Y todo, ante el silencio cobarde de las voces llamadas a custodiarlas.
Ángel Santiesteban-Prats.