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8 de abril de 2013

El blog Los hijos que nadie quiso se muda

Estimados amigos lectores,

en el día de hoy y con la publicación de este comunicado de Ángel, doy por finalizado el ciclo del blog que se llevó a cabo aquí, en Blogger.

Con Ángel hemos decidido que era hora de actualizarnos a una plataforma más rica en recursos que nos permita presentar ordenadamente todas la historias publicadas en el blog desde sus primeros días.

En este blog actual no se encuentran los posts de los dos primeros años pues ellos habían sido alojados en Cuba Encuentro, y al cerrar ellos ese espacio, desaparecieron de Internet.

Considerando que justamente fueron esos posts los que han irritado sobremanera a la tiranía hasta el extremo de tenerlo hoy encarcelado por un delito que le inventaron, es menester que todos los posts se encuentren a disposición de quienes quieran saber la verdad y conocer de primera mano lo que Ángel osó escribir haciendo uso de la inalienable libertad de expresión que deberíamos tener todos los seres humanos y que en la Cuba castrista es un delito.

Recordemos una vez más que ante las infames denuncias hechas en contra de Ángel y que jamás pudieron ser probadas, justamente por ser invención de la Seguridad del Estado, no tuvieron mejor idea que "justificar" la condena con un informe grafológico pseudocientífico en el que se asegura que  la inclinación de su letra y su tamaño sosperchoso  prueban su "culpabilidad". Y como expresó Ángel en varias oportunidades, es el primer escritor condenado por su letra.

Ridículo, poco creativo y menos inteligente aun es el haberlo condenado por su "letra" pero ello prueba de manera contundente el pánico que el tirano siente por las palabras. Pánico en consonancia con el que siente por los gladiolos.

Es por eso que uno de los principales objetivos de mudar el blog Los hijos que nadie quiso es justamente ese: recuperar para su difusión la totalidad de esos posts que quedaron atrás.

Y en Wordpress encontramos la plaforma adecuada a dicho propósito:


 Blog Los hijos que nadie quiso


Para evitar suspicacias con respecto al rol que juega Ángel en esta decisión de mudar el blog, les presento aquí la carta manuscrita que me ha hecho llegar desde la prisión y me sumo a su ruego de que lo sigan acompañando de manera fiel en el nuevo blog que -confío- les gustará.

Gracias por todo
La Editora








Queridos internautas, hermanos, amigos, la vida me ha regalado su aprecio, que me llega a través de su constante apoyo, lo que deseo agradecer, nunca será suficiente mi gratitud para cada uno de ustedes.
Respondiendo también a esa atención, otros amigos y amigas, me han regalado un espacio, según me han descrito, mucho mas cómodo y bello para la búsqueda de los que accedan a blog, alojado ahora en WordPress.
Por lo tanto, el anterior no será actualizado por la editora, por lo que pido disculpa por la molestia que pueda causar, pero me encantaría que buscaran y siguieran en ese otro espacio de información que no persigue otro objetivo que la plena libertad de Cuba.
Como saben , aun me encuentro entre rejas por la injusta condena del régimen, de la que siento total orgullo, pues al elegir este camino de esperanza, conocía los sufrimientos que viviría.
Les reitero mi agradecimiento por su apoyo, y asegurarles que no será en vano, pronto disfrutaremos de una Cuba Libre, como merecemos los nacidos en este archipiélago, y de esa manera, culminaremos con los hombres, en especial con José Marti, que nos soñaron una nación próspera.
Quedo de ustedes, con el abrazo solidario y esperanzador.

Ángel Santiesteban-Prats
Prisión La Lima, Guanabacoa
3 de abril de 2013

29 de marzo de 2013

Diario en la cárcel VII. Mi vida en un relato


Por estos días he leído el libro Felicidad obligatoria del escritor rumano Norman Manea, deportado en su infancia junto a su familia a un campo de concentración ucraniano, y me ha llamado poderosamente la atención cómo el autor describe magistralmente una historia cotidiana en los gobiernos totalitarios: la policía política rumana apresa a una artista que colabora con la oposición y la somete a continuas sesiones de tortura, un ritual constante día y noche, en un intento de llevarla a la locura. Aplica las técnicas de la vieja escuela de la KGB, asesorada por todo el campo socialista, incluyendo a Cuba, por supuesto.
 
En la primera historia del libro, cautivadora desde el comienzo, “El interrogatorio”, el personaje oscuro de la policía política -caracterizado soberbiamente- después de torturar brutalmente a su víctima, dice:

Quizás te soltemos. Aunque también podría condenarte. No necesariamente por delitos políticos. Buscaremos otra cosa. Todavía no hemos decidido. He sido franco contigo. No te engañes, no siempre soy sincero (…) La libertad del trabajo, la libertad de amor, la libertad de creación. ¿Bonito, no? Es normal que los artistas se vuelvan, por todo lo que son y sobre todo por lo que no son, rebeldes.
En definitiva, el artista es un precursor o un rezagado.
Sea lo que fuere, es un ser fuera de lo corriente. No ha encontrado un lugar, su tranquilidad y su armonía. No se ha entendido en su profesión, su familia y las leyes; ha elegido una forma por completo distinta de vanidad. El arte, ciertamente, tiene como punto de partida la apariencia de una dislocación, una inadecuación, un desarraigo. Pero alimentado……
(…) Se ha comprobado, se ha confirmado. Que estéis siempre en la oposición, quiero decir. La libertad (…) Es normal que estéis junto a todo los desposeídos (…) Al final, los libros se llenan allí.”

Norman Manea, como un profeta, escribió parte de mi realidad más inmediata, o simplemente dio testimonio de las tantas veces que padecieron las persecuciones, la tortura y castigo en su país. Lo único que conozco del socialismo. Y que siempre coincide aunque nos separen los continentes y el tiempo: la misma manera de acallar las voces disonantes.

Sólo pido una oda para Norman Manea.







Ángel Santiesteban-Prats

Prisión La Lima. Marzo de 2013

27 de marzo de 2013

Diario en la cárcel VI. El juicio por dentro

Algunos amigos me han pedido que no continúe respondiendo las cartas y posts de los que han buscado unos minutos de fama a mi costa, pues -en su mayoría- son blogs que salen a la palestra pública por primera vez a pesar del tiempo que llevan esforzándose para ello; otros, sólo son leídos por la nomenklatura oficialista y escritos por personas que nunca han sido importantes, salvo para sus familias, supongo, y quienes por primera vez -y quizá también por última-  recibieron una efímera atención pública en el mundo virtual, lo que les animó -¡suerte que tienen algunos!- sus intrascendentes y apagadas vidas.

Estoy seguro de que la sugerencia de estos amigos es razonable; de hecho, cada vez que confecciono las respuestas los comprendo, pero soy extrovertido y necesito ser muy puntual especialmente con quienes manipulan sus cartas para confundir y, gracias al alto nivel de ambigüedad consciente que utilizan, desvirtuar la realidad de los hechos confundiendo a los lectores.

Así ocurre, por ejemplo, con la testigo de oído o de referencia utilizada por la Fiscalía en mi contra. Esa testigo menciona a otra mujer, amiga mía, a la que sin consultarle ni pedirle permiso, hace públicos su nombre y apellido, y por si ello no le fuera suficiente, pone en su boca palabras que ella jamás dijo. Tanto mi amiga como su esposo, que la acompañaba en los momentos referidos por la testigo de la Fiscalía, han manifestado sentirse muy ofendidos por su falta de ética y su alto nivel de embuste.

La conversación que sostuve con esta amiga mía fue a través de mi teléfono celular y si le hubiera dicho alguna palabra que delatara mi culpabilidad, hoy dicha palabra sería una prueba que la Fiscalía hubiera interpuesto en mi contra, pues el investigador revisó todas mis llamadas y mis correos electrónicos.

Solo puedo repetir hasta la saciedad y hasta mi último respiro  -y es lo que he venido diciendo en cada respuesta que brindo- que exijo pruebas sólidas que sostengan la condena que me ha sido impuesta; pruebas que no sean la palabra de una persona manipulada -amiga de la acusadora- que repite lo que ésta le ha contado; pruebas que no sean las que "aportó" una Teniente Coronel calígrafa quien aseguró, violando todas las convenciones legales y científicas sobre el valor jurídico del peritaje caligráfico, que mí “letra inclinada” constituye una prueba de mi culpabilidad.

Que expongan esas pruebas sólidas y asuman el video con el testimonio del testigo falso que quisieron colar en la Fiscalía, y al que inmediatamente desecharon cuando lo grabamos explicando cómo había sido sobornado y forzado a testificar en mi contra. Ese video es suficiente prueba de mi inocencia. Que desechen, por su falsedad, todas las mentiras que el Tribunal fabricó para ocultar mi inocencia. Pero -repito- es imposible ocultarlas. Es imposible engañar a las personas aunque tengan un mínimo de entendimiento.

Emplazo al Gobierno, Fiscalía, Tribunales, Policía y a cada persona que firmó la carta condenándome por la supuesta violencia de la que se me acusa y por la que me condenaron, a que presenten una sola prueba en mi contra.

Basta ya de palabras e insinuaciones; eso no es suficiente para encarcelar a nadie.

Que digan y acepten que yo les estorbaba; que en la vida política, a mi pesar, fui adquiriendo reconocimiento y respeto; que mi blog comenzó a tener diez mil visitas diarias, y que me vieron demasiado cerca de quienes en la isla defienden la verdad, como es el proyecto Por Otra Cuba y las firmas de los pactos de la O.N.U.; proyectos que, bien lo sé, tanto les preocupa y asusta. Que reconozcan que mi presencia frente a la unidad policial exigiendo la liberación de Antonio Rodiles les resultó inadmisible para un intelectual; que el video de la golpiza que me propinaron recorriera el mundo; que miles de personas en todo el mundo se aterraran ante la imagen de mi camisa manchada de sangre; que me mantuviera en huelga de hambre y sed por esos días; y sobre todo, que confiesen su impotencia porque no pudieron hacerme causa ante las evidentes pruebas de abuso y las presiones internacionales. Que admitan que les molestó que no haya transigido cuando el oficial Aníbal, de la Seguridad del Estado, quien me aconsejó que detuviera mi accionar político. Que tomaron como una burla mía que al día siguiente me volviera a situar en el mismo lugar de la golpiza, acompañando a Ailer González, la esposa de Rodiles, y al padre de éste, los tres vistiendo un pulover blanco con la imagen de Rodiles pidiendo su liberación. Que día a día, durante esos diecinueve días de injusticia, nos situáramos frente a la unidad policial hasta que lo soltaron, eso sí, sólo después de que se le hubiera bajado la inflamación y desaparecido el morado del ojo.

Ya los oficiales Camilo y Aníbal me habían advertido. Y para frenarme no pudieron hacer otra cosa que enseñarme los objetos más sofisticados, los instrumentos más sofisticados: los “Tribunales Revolucionarios” de los que tanto alardean.

La culpabilidad de la Seguridad del Estado es tan evidente como la de aquellos que han secundado las típicas y previsibles campañas en mi contra buscando hacer una cortina de humo para ocultar sus desmanes. La historia se encargará de cada uno de nosotros y nos pondrá en el lugar exacto que nos hemos ganado. De eso no hay duda.

Sin embargo, pese a esa campaña mediática, he luchado con las herramientas que mis circunstancias me lo permiten. He expuesto mis pruebas sólidas, se las he llevado ante sus ojos, entre ellas el tan mencionado video del falso testigo que la denunciante, Policía y Fiscalía  prepararon en mi contra para condenarme por el resto de mis días.

Quien muerde una vez, lo hace siempre. Por eso llevaron a militares y especialistas del Estado, es decir, gente obligada a responder sin el más mínimo ánimo de cuestionar las órdenes, para dar cuerpo a versiones que siempre favorecieron a la Fiscalía. Por eso el tribunal mintió descaradamente y -sin el más mínimo disimulo- desechó a mis testigos sólidos, algunos de ellos sin ningún tipo de afecto hacia mí, pero que se arriesgaron por cumplir con su deber y con sus conciencias. Ese es el caso de la maestra de mi hijo, directora de la escuela y -detalle que hasta ahora no se había destacado- miembro del Partido Comunista, a quien la Delegada del Poder Popular fue a ver para presionarla porque “¿cómo era posible que defendiera a un contrarrevolucionario?”. En un gesto de dignidad que respeto, ella respondió que defendía al alumno, al niño, que era el mayor perjudicado, porque éste -mi hijo- le había confesado a ella que su mamá le pedía que dijera mentiras para denigrar mi imagen pública.

Otro testigo, gracias al grado de amistad que mantenía con la acusadora, daba fe de que mi ex le hizo saber en varias ocasiones “que estaba preparando un número ocho legal en contra del padre de su hijo”. Para ese entonces, mi ex y yo llevábamos más de dos años separados.

Hubo otra testigo con la cual solo tengo un saludo educado y cordial, pues visito una familia que vive en el fondo de su casa, y obligadamente debo estacionar el auto frente a la suya. Justo el día y a la hora en que mi ex dijo que me encontraba en su casa, al pasar por la vivienda de esta testigo, la oigo reprender con fuerza a su hijo y, sin poder contenerme, le pedí que no fuera tan violenta en la reprimenda, era un niño. Me explicó que había roto el parabrisas de un auto y el dueño le exigía 900 pesos. Entonces le dije, según recordó ella misma en la vista oral, que un parabrisas se podía sustituir cientos de veces, pero un hijo no. Ella, según relató ante el Tribunal, no se olvidó de aquel día porque gracias a mí no fue injusta con su hijo: luego se supo que no había sido su niño el culpable de la rotura de aquel parabrisas.

Hay otros dos testigos: un hermano de Logia, a quien necesitaba repasarle su examen para Maestro Masón que tendría en los próximos días, y su madre, quien nos preparó ese día el almuerzo.

Pues en resumen, el Tribunal decidió anularlos para que prevalecieran los testigos de la Fiscalía. Pero, además, lo hizo con mentiras evidentes, y contradicciones que pueden verse en la sentencia. Ante esa facilidad y agilidad con que el Tribunal encauzó todo en mi contra, me dejaron en total desamparo jurídico.

En cambio aceptaron a una testigo de oído y referencia, alguien que repite lo que su amiga le relató, una testigo que no estuvo presente en los supuestos hechos por los que se me acusó y aun así se valieron de su "testimonio". (Nota del editor: Según la Rae  Testigo: 1. com. Persona que da testimonio de algo, o lo atestigua. 2. com. Persona que presencia o adquiere directo y verdadero conocimiento de algo.)

Hasta hoy nadie ha respondido a mis preguntas:

¿Por qué el juicio tuvo lugar en la Sala Primera de la Seguridad del Estado, más exactamente en su sede especial para casos “relevantes” en Carmen y Juan Delgado, como le comunicaron a mi abogado?

¿Por qué mi sentencia me fue anunciada por el Oficial Camilo, de la Seguridad del Estado, un mes antes de que el Tribunal le diera a conocer?

No dudo que muchos no quieran ver lo evidente de mi caso amañado, y entiendo sus intereses. Y aunque no los comparto, respeto su total derecho a ser injustos.


¿Estado de derecho?

Algunos amigos también me han dicho que acuda a las leyes para acusar a quienes han mentido, pero eso sería otra ingenuidad. Amigos, hermanos, opinión pública internacional: no vivimos en un Estado de Derecho, esta es la Finca de Birán donde el capataz acata las órdenes del dueño. Vivimos en un feudo sin derechos donde lo único que protege es cumplir lo establecido por el Rey, sin cuestionar, porque si cuestionan, te envían a donde me encuentro hoy: tras las rejas.







Ángel Santiesteban-Prats

Prisión La Lima. Marzo de 2013



24 de marzo de 2013

Rafael Alcides acerca de la Novela Oficial contra Ángel Santiesteban

Les presento aquí el artículo que publicó en Penúltimos Días el escritor y poeta Rafael Alcides sobre la farsa judicial montada a Ángel Santiesteban con el único y escondido objetivo de silenciar su voz crítica y condenatoria sobre la dictadura castrista.

Pido a los lectores que lean este artículo sabiendo que Rafael se expresa por la vía irónica pero sin quitarle un ápice de verdad a lo que dice sobre Ángel, el horrible antihéroe en que pretenden convertirlo, el falso testigo y la manipulación judicial y de los personeros y los escribidores de la infamia que tan bien supo comprar el régimen para ejecutar y "legitimar" tan sucio objetivo.

La aclaración la creo necesaria por las múltiples reacciones que provocó su primer artículo sobre el tema y que ya se ocupó de aclarar él mismo en otro artículo y que con tan mala saña fue utilizado por las Escritoras de la Infamia nucleadas en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) para criminalizar a su colega (y amigo en muchos casos) y convertirlo en el ejemplo del hombre machista, abusador y violento al que solo deberían reconocer en el dictador Castro, sus esbirros y aquellos hombres que lamentablemente sí son violentos con las mujeres en Cuba y cada día persiguen y golpean brutalmente a las Damas de Blanco y a otras valientes y pacíficas opositoras a lo largo y ancho de toda la isla.

Resta decir que también existe -lamentablemente- un número grandísimo de hombres que practican la violencia doméstica y de género. Contra estos hombres entre los cuales se encuentran destacados integrantes de la nomenklatura, jamás la Justicia ha hecho nada; pareciera como si hubieran asumido que la violencia contra la mujer y el machismo son ingredientes del folclore nacional. 
El Editor

 

Acuse de recibo: Rafael Alcides vuelve sobre el “caso Santiesteban”





CONSIDERACIONES ELEMENTALES SOBRE EL CASO SANTIESTEBAN

Por Rafael Alcides

Un novelista que quisiera escribir la compleja y diversa novela que se insinúa detrás del abultado “caso Santiesteban”, podría empezarla por la presumible cara de susto que debieron de poner los pobrecitos magistrados que fallaron en dicho proceso al conocer los hechos que juzgarían. La saco por mi propio susto y por el que a todas luces, sobrepuestas ya por fortuna, llevó a las Damas de la UNEAC a manifestar su cólera. El laureado escritor Ángel Santiesteban, Premio UNEAC, Premio Juan Rulfo, Premio Casa de las Américas, y a quien en lo físico sólo le faltaría el caballo para parecer un todopoderoso vaquero de rodeo (El Novelista no podría no describir a su personaje), amenazó de muerte a su ex mujer, le pegó, la amarró para violarla con comodidad y le prendió fuego a la casa.

Yo, que al principio lo creí riña magnificada, discordia, desacuerdo de amantes de los que tan a menudo suelen alimentarse los grandes amores mientras duran (y al respecto escribí unas líneas de las que no me arrepiento), al conocer en detalle los hechos o supuestos hechos (El Novelista deberá investigarlos y tomar posición), me dije: este no es el Ángel que yo conozco. No lo es. Y buscándole explicación al indudable fallo de los magistrados, hasta se me ocurrió pensar en brujería. ¿No habría sido Ángel víctima de un bilongo, uno de esos “daños” de los que se ocupaban los hechiceros de la serranía de Guantánamo en los tiempos de mi niñez? También El Novelista se lo preguntaría, pero al dar con cierto video bajado de Internet acaso dejaría de buscar en el Más Allá.

Inquietado por las desconcertantes mutaciones en la conducta del protagonista del mencionado video y principal testigo de cargo de la ex esposa de Ángel Santiesteban, escudriñaría en el misterio de este hombre joven, apuesto, locuaz y buen expositor quien al parecer apiadado de sí mismo se desdice en el video de sus primeras declaraciones en la estación de policía contra Ángel. Arrepentimiento nada extraño, pensaría El Novelista, que ha leído a fondo a Dostoievski, pero que ahora lo llevaría a quedarse en blanco cuando sepa que a posteriori, en el acto del juicio, este mismo joven locuaz y generoso hasta la opulencia en los detalles que en la filmación parece estar borrando sentimientos de culpa que no lo dejaban dormir, de repente, así como cambiado de repente por un clon, como si un poder más grande que el de todos los brujos de mi infancia se hubiera puesto a pesar sobre su cabeza, volvió a ser el testigo fundamental de la parte acusadora, el enemigo de Ángel.

Tal vez imagine entonces El Novelista que bien pudo ser la piedad un protagonista de número en el Caso, y acaso no se equivoque. Como no es El Novelista persona que crea en la maldad a priori, tal vez disculpe a la ex de Ángel imaginándola una de esas almas poéticas que terminan creyéndose y jurando con la mano puesta en la candela lo que inventaran en uno de esos raptos en que cualquiera de nosotros, fantasioso o no, daríamos media vida por poder transformarnos en artefactos nucleares, lo cual explicaría el afán de la Ex por borrar a su Ex de la memoria de las personas bien nacidas. Pues si a algo se parece la vida es a las novelas radiales. No en vano en Cuba Félix B. Caignet ha sido a veces tan medicinal como la Virgen de la Caridad.

Vistas así las cosas, acaso se detenga El Novelista en el oficial policiaco que según el joven del video empezó a visitar a la Ex después de su denuncia en el precinto y con frecuencia empezó a quedarse a dormir en la casa. En ese caso, a lo mejor le diera al Novelista por crear una inoculación mutua entre ambos personajes. Ella le pasó los bacilos contra Ángel y él a ella los que cabría esperar en un policía que no nació mañana. Pero no compliquemos al Novelista. Supongamos que ha dejado al oficial oyendo a pie de obra los relatos de la acusadora sobre sus días infelices con Ángel, cuitas que tanto y de tal manera lo apiadaron que no pudo evitar contagiarle su piedad a los funcionarios encargados de incoar el sumario del caso, esta solución le permitiría al Novelista explicar la parte de piedad que parece haber decidido el fallo de los magistrados de la Audiencia, en primera instancia, y luego el de los del Supremo.
Investigando como era su deber, podría El Novelista —sabiéndose por su oficio psicólogo de su época, el historiador mejor documentado de su tiempo no obstante valerse de aparentes ficciones para representarlo—, podría estar para entonces al tanto de que cuando años atrás, el joven y laureado escritor Ángel Santiesteban empezó a pensar por su cuenta, fue asaltado por unos entusiastas desconocidos que le partieron un brazo con fines pedagógicos. Por lo que podría sospechar El Novelista, puesto a identificar a aquellos educadores de la cabilla envuelta en periódico tan frecuente en los mítines de repudio pero sin lograr confirmarlo, fueron remanentes sueltos, a la deriva, al garete (pero negados a desparecer) de los viejos días anteriores al caso Elián, cuando las Brigadas de Acción Rápida salieron con el fin de recuperar la calle —tarea que, en efecto, sobre cumplirían estos destacamentos con un saldo discreto pero suficiente de huesos zafados, dientes perdidos, ojos sangrantes y fulanos por aquí y por allá cojeando durante semanas y alguno —es inevitable— quién sabe si para toda la vida.
Al Novelista, no le gustarían estos métodos. A mí tampoco. Empero, antes de juzgarlos, debería El Novelista hablar con quienes los han practicado. Tampoco entonces los aceptaría, pero al menos comprendería a esas devotas personas. O han peleado, y a veces vertido su sangre en las numerosas guerras de ultramar libradas por el gobierno cubano en sus primeros treinta años en el poder o han elaborado con cuanto fue dicho o hecho por su gobierno una mística tan poderosa que no les cabría en la cabeza el que pueda existir alguien en la tierra, la mar o el cielo que no comparta la idea de sus dirigentes. Ni aun en el cielo. “Son herejes”, me decía uno de ellos una vez. Otro me dijo: “Yo los mataría a palos”, y otro que fuera muy católico, tal vez pensando en la caldera del infierno, con los ojos humedecidos y la pasión de un árabe que ha visto atacada su fe, me dijo hace veinte años apretándome una mano con fervor y mirándome fijo fijo en una mesa ante dos cervezas: “Yo sin ponerles un dedo encima los dejaría caer desde una azotea bien alta en una piscina llena de aceite hirviendo”. No había crueldad en el corazón de estos devotos sin embargo. Había amor, había lealtad y amor más allá de la muerte para el proyecto de gobierno que constituía la razón de su vida, sus médulas que han gloriosamente ardido por decirlo con el poeta.

En una declaración en Internet, el doctor Vallín, hombre de honor y prestigioso abogado, denuncia que en el juicio contra Santiesteban no se le permitió presentar testigos, alega que la defensa fue obstruida, menciona leyes que no fueron tenidas en cuenta por la sala. Si bien no las justificarían, las razones de los devotos gubernamentales expuestas en el párrafo anterior le permitirían al Novelista comprender las irregularidades observadas por el doctor Vallín. La piedad ya dicha de un lado, y del otro lo que para esos doctos varones de toga y birrete debió de representar el librepensador Ángel Santiésteban vivo aún, fue demasiado. Y fallaron.

Por supuesto —y El Novelista lo sabe—, esta mezcla de sentimentalismo y lealtad gubernamental que en nuestra Isla tiene razones para funcionar en el empleado del camión de la basura que ha visto a su hijo bajar de la universidad con un título de doctor, no convencería en el extranjero. No podría. Esa curiosa gente de Afuera ve las cosas de otro modo. Ellos todavía hablan de contrato social y cosas así. Es por eso por lo que desde el principio di en suponer —o mejor, di en creer, en estar seguro—, que el gobierno del General de Ejército Raúl Castro, velando por la buena imagen de su administración en este momento excepcional de su historia, le haría justicia al escritor Ángel Santiésteban. No permitirá que este caso, pensé (y espero que conmigo lo crea el hipotético Novelista), vaya a convertirse en otra cosa. Pues cualquier persona, por humilde que sea (o lo parezca) puede ser, empero, el comienzo o el fin de una época. Pensar en el desconocido aquel que en Sarajevo le salió al paso a un coche.

Por último (segundo final posible: a escoger), parecería decir El Novelista, oblicuo, sin que lo parezca, en su acostumbrado subtexto (y si no lo dijera él, lo estoy diciendo yo ahora para que no se me vuelva a malentender), por último, damas y caballeros, basta ya de repetir episodios, de dimensión distinta pero en esencia semejantes al de Cristo, Herodes y los fariseos de aquel tiempo.

En La Habana, a 19 de marzo del año 2013

Publicado por Penúltimos Días

22 de marzo de 2013

Diario en la cárcel IV. Cuba: Legalidad urgente

El cubano es culpable hasta que demuestre lo contrario. Así funciona la justicia en el archipiélago. Si sospechan te detienen, luego investigan, y si no encuentran elementos para procesarte, de todas formas te envían a la cárcel por el beneficio de la duda.

De esa manera pululan los acusados en las penitenciarias, sin una prueba que amerite tenerlos en prisión. Personas que claman ser inocentes pero no siempre pueden probarlo, por ende, hasta tanto, serán condenadas.


Las sentencias “por convicción”  que los jueces determinan según su olfato y percepción son las que deciden si son culpables o no.


También, desde hace décadas, a través de los Jefes de Sectores, se entregan los nombres de los que deben ir a prisión porque se considera que son elementos delictivos y pudieran cometer fechorías, pero en realidad no lo son, quizás ni lo hayan pensado.


Hay casos en que los Jefes de Sectores, algo así como los dueños de los destinos de los convivientes donde radiquen o sean ubicados, han enviado a la cárcel a hombres con bellas esposas y, con la intención de separarlos y hacerlas asequibles a sus propósitos morbosos, les inventan esa clasificación de “peligro”; en otras ocasiones lo hacen para presionar a una hermana que se resiste a ser su amante, o simplemente porque un enemigo le paga un precio acordado para que se lo aparte del camino y ampliar su negocio al suprimirle la competencia.


En ocasiones los han elegido para incluirlos en la lista negra por una mirada que les disgusta o porque su rostro no les agrada, u otra impresión según su carácter o complejos de su personalidad.


Una injusticia que provoca diariamente la llegada de decenas de jóvenes que nadie quiere, a los jóvenes cubanos.









Ángel Santiesteban-Prats

Prisión La Lima, marzo de 2013

12 de marzo de 2013

Diario en la cárcel II ¿Feria del Libro?

Gala 50 años de la UNEAC. Foto: EFE/Alejandro Ernesto


¿Feria del Libro?
 
En los últimos días antes de ingresar a la cárcel, alcancé a leer varios correos de amigos que rememoraban aquellas Ferias del Libro en La Habana, donde nos reuníamos para, además de compartir la cultura, darnos un abrazo los escritores de esta isla y los que nos visitaban.

“La generación de los novísimos” fue una familia que estaba presta a cualquier llamado de sus integrantes para defendernos de burócratas, funcionarios y de la policía política que nos perseguía constantemente como perros rabiosos, al menor indicio, a veces solo por una expresión entre un grupo de intelectuales o por la lectura de un cuento o simplemente porque en tu casa recibías muchos intelectuales, y de ello pueden dar fe los escritores Amir Valle, Jorge Luis Arzola o Daniel Morales.

Aquella emoción de encontrarnos en las Ferias del Libro la mataron, y ahora no es más que un espacio para apresar y condenar a los intelectuales sin el menor escrúpulo, y como si fuera poco, además, como en un ruedo de gladiadores, nos echaron a pelear entre nosotros, pero ni siquiera por nuestras vidas o ideales, como sería en mi caso, sino que algunos defienden solo sus posibilidades de que se los tenga en cuenta y poder sobrevivir lo mejor posible. Una negativa de ellas o ellos, sería comenzar el camino del ostracismo, y no todos están dispuestos a ello. 

Por eso los integrantes de mi generación prefirieron emigrar y salvar sus obras y familias y encontrar una vida digna donde sus hijos no sufran lo que ellos tuvieron que padecer porque sabían el calvario que les vendría encima si daban sus criterios adversos.
De todas formas, ya la Feria del Libro dejó de ser una plaza cultural, ahora ocupó su espacio lo político y militar, como ocurre en la mayoría de los libros que se presentan, y para esas tiradas son programadas las grandes ediciones.

De lo que sí estoy seguro es que un día estarán de vuelta esos intelectuales que buscan cobijo en otras partes, y volveremos a formar una generación, ya madura, con nuestros criterios, pero sobre todo, con el amor a la cultura, al arte y a la literatura que siempre ha sido la gran bandera de nuestra generación de los hijos que nadie quiso. 










Ángel Santiesteban-Prats

Prisión La Lima, Marzo de 2013

9 de marzo de 2013

Una vergonzosa puñalada en la espalda de Ángel Santiesteban desde la UNEAC

El escritor Ángel Santiesteban Prats y su hijo Eduardo Ángel hace unos años.


Por Amir Valle


La estrategia de la UNEAC
y ciertos escritores “desinformados”
contra Ángel Santiesteban.


Otra vergüenza más cae sobre la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Esta vez, la vergüenza es un ataque sucio, manipulador y desleal contra Ángel Santiesteban.
Lo he leído en el blog La isla desconocida, del ensayista y periodista cubano Enrique Ubieta y aparece firmado en principio por ocho mujeres, entre las que se encuentran algunas escritoras a las que admiro por su obra. Pero más que esas firmas llama mi atención que aprovechándose de la acusación contra Ángel Santiesteban hagan un llamado a luchar contra la violencia contra las mujeres e inicien con este artículo (bochornosamente manipulador) una campaña de recogida de firmas.
Es, en definitiva, otro paso más en la campaña de criminalización de Ángel Santiesteban.
Las preguntas iniciales que les hago a las firmantes es esta: ¿las personas o personas que han urdido esta campaña, han tenido la decencia de darles a ustedes acceso a los documentos que tanto la fiscalía como el abogado utilizaron en el juicio? Yo, desde Alemania, sólo tuve que pedir que me enviaran todo por email y me bastó leer ambos expedientes: Acusación y Defensa, para sumarme al llamado que hemos hecho internacionalmente otros colegas y amigos a favor de alguien como Ángel Santiesteban.
Escribo estas palabras desde el profundo respeto que siento por la mujer, a la que como cristiano considero la más perfecta creación de Dios. Lo he demostrado en la vida y en mi carrera profesional. Justo ese 8 de marzo en que ustedes firmaban el documento, yo cumplía 16 años de matrimonio con una mujer a la que considero responsable de todos las cosas buenas que he hecho desde que la conozco. Y justo mientras ustedes firmaban, yo ofrecía una conferencia sobre la literatura escrita por mujeres en Cuba, en la cual, por cierto, mencioné a algunas de ustedes, orgulloso de haber sido testigo de una de las literaturas más sólidas escritas por mujeres en lengua española; y orgulloso además de ser, hasta hoy, el único escritor cubano que se decidió un día a descubrir, promover y antologar en cuatro antologías la obra de las narradoras cubanas. Como ustedes seguro saben, me enorgullece decir que muchas de las más importantes narradoras cubanas de la actualidad vieron sus primeros cuentos publicados en mis antologías.

La mentira es coja

“La verdad siempre alcanza a la mentira, por mucho que ésta corra”.
Creo en esa máxima. Conozco el mecanismo para solicitar este tipo de firmas: solicitan firmar contra algo o alguien sin poner todas las cartas de la verdad encima de la mesa; quieren que te pronuncies contra algo o alguien sólo explicándote la versión oficial, la parte que les conviene, de los hechos. Por esa razón es que he decidido escribirles a ustedes (y a quienes quieran leer este artículo), invitándolas (invitándoles a todos), a responder con dignidad y limpieza estas preguntas.

Una breve introducción

Soy de las pocas personas que pueden dar testimonio directo desde sus inicios de la relación de pareja entre Ángel Santiesteban y Kenia Rodríguez, la madre de Eduardito, ese niño que ambos concibieron.
Por ese entonces, yo vivía en casa de Ángel y estuve muy cerca del comienzo de esta historia de amor derivada hoy, tristemente, en odio. Recuerdo que Ángel solo agregó virtud y mejor vida desde que iniciaron su relación. Kenia trabajaba como gastronómica en un restaurante de comida china, y gracias a la tenacidad de Ángel, logró que ella comenzara un curso de Productora de Teatro en la UNEAC. Años después vi a Kenia viajar al exterior acompañando a Ángel en sus viajes culturales.
Ahora Kenia es la denunciante en la causa con que se le ha sancionado. No sé qué tipo de águila pasó por el mar o por la mente de Kenia para que, dos años y medio después de su separación como pareja, se decidiera a iniciar una serie de acusaciones personales, “curiosa y coincidentemente” poco después de que Ángel abriera su blog “Los hijos que nadie quiso” y de que su ex marido comenzara una relación amorosa estable con una conocida artista. Aquí sería bueno tener en cuenta que Kenia, incluso reconociendo públicamente que Ángel era un padre excelente, prohibió cualquier relación del niño Eduardo Ángel con su padre, pero como ya se sabe, a ocultas de su madre,  Eduardo Ángel buscó a su padre apenas alcanzó sus 15 años de edad.
Conociendo a Kenia como la conozco, me gustaría apelar a su conciencia para que encuentre la luz, para que diga y defienda la verdad, sin prestarse a manipulaciones de ningún tipo, sobre todo por el bien del hijo que nació de ese amor; apelo a que los tribunales retomen un caso que, como demostró el abogado defensor, debiera ser legalmente anulado por la gran cantidad de irregularidades procesales y judiciales cometidas; y apelo a la decencia de quienes han lanzado desde sus oficinas o de quienes se han sumado ingenuamente a esta campaña de criminalización sin valorar la pura verdad de los hechos.
Desde mi punto de vista, he notado en todo el proceso contra Ángel Santiesteban suficientes evidencias como para afirmar contundentemente que se trata de una absurda y burda estrategia de la Seguridad del Estado por acallar su voz, temerosos del impacto que puedan tener sus críticas al ser pronunciadas por un escritor de su valía y reconocimiento.
Si yo tuviera un solo elemento de peso que demuestre la culpabilidad de Ángel en los delitos que se le imputan, jamás hubiera levantado la voz del modo en que lo he hecho. Incluso he escrito que si Ángel es culpable de algo, debe ser condenado por ello. Pero resulta que lo que hemos visto, tanto en el procedimiento policial como en el judicial, está tan lleno de fraudes, irregularidades, violaciones e intentos de sobornos y mentiras contra Ángel Santiesteban, que seguiremos alzando nuestras voces para denunciar este atropello.
Hemos convencido a prestigiosas instituciones (la mayoría de ellas no políticas) a que se sumen a nuestra defensa. Y lo hemos hecho con las pruebas en las manos. Animo entonces, a quien lea este artículo a que ofrezca respuestas fundamentadas en la verdad a las siguientes preguntas:
  • ¿Por qué las denuncias no fueron coherentes desde un inicio y se demoraron más de un mes entre la primera y la última acta, cuando según la denunciante se trató de una secuencia de hechos ocurridos el mismo día? ¿Un mes después recordaba detalles que se supone, de ser ciertos, estarían perennes en su memoria?
  • ¿Por qué la denunciante presentó el certificado médico con fecha anterior al de la denuncia?
  • ¿Por qué el médico que supuestamente firmó el certificado, según declaración que consta en el expediente investigativo, no recuerda haberla atendido ni siquiera recuerda el caso?
  • ¿Por qué la denunciante mintió el día del juicio, al asegurar que fue llevada al hospital, acompañada de un policía, luego de hacer la denuncia, si la fecha del certificado descubre que se confeccionó un día antes?
  • ¿Por qué el Tribunal Provincial aceptó estas mentiras, a pesar del reclamo del abogado en su declaración del cierre de la vista oral? ¿Por qué tampoco respondió el Tribunal Supremo, que se supone es la instancia que se ocupa de velar porque no ocurran esas violaciones?
  • ¿Por qué, como se comprobó luego, el Mayor Pablo, Jefe de los jefes de Sectores del municipio Plaza, que mantenía una relación amorosa con la denunciante, presionó al testigo de la Fiscalía para que no se retractara y por qué motivos asesoraba a Kenia Rodríguez, según la misma denunciante confesara delante de Ángel y su hijo?
  • ¿Por qué fue extrañamente retomado el expediente después de haber sido archivado en el mismo inicio, al determinarse que no existían elementos para ser enviado a la Fiscalía y entablar un pleito legal?
  • ¿Por qué se retoma un expediente cuando jamás antes se tomaron en serio las acusaciones Kenia (realizando sólo el trámite burocrático de escucharla) al ser evidente, según palabras del propio Investigador, el desorden nervioso de Kenia y la constante impostura y cambios en sus declaraciones? ¿Por qué la denunciante comete gazapos entre una y otra declaración cuando se refiere a lo mismo?
  • Si no son razones políticas, ¿por qué se intenta convertir en un monstruo público a un hombre considerado un ciudadano ejemplar y un destacado escritor hasta el momento en que decide publicar sus críticas sobre la realidad política cubana a través de su blog? ¿Por qué esta campaña de criminalización coincide también con su marginación de la cultura nacional?
  • ¿Por qué el expediente estuvo olvidado (archivado) justo hasta que llegó la invitación al Primer Festival de la Palabra en Puerto Rico, donde Ángel Santiesteban participaría junto a un grupo de intelectuales (de izquierda pero con posiciones críticas hacia la realidad política en Cuba)? ¿Por qué “casualmente” lo citan con urgencia y deciden imponerle una fianza de $1 000 (mil pesos), evitando así su participación en dicho evento de prestigio internacional en el ámbito literario? ¿Por qué justo en ese momento en que crecía el impacto internacional de su blog y justo cuando podría disfrutar de promoción a su obra y a su labor crítica como bloguero en un festival internacional es que se decide imponerle la medida cautelar?
  • ¿Por qué enviaron al Investigador del caso (sí, al mismo que había archivado el expediente) a un curso sorpresivo, y de manera misteriosa extrajeron el expediente para llevarlo a otra unidad policial con otro Investigador? ¿Por qué ese Investigador retomó todo intentando involucrar a Santiesteban durante tres años, sin poder encontrar el más mínimo asomo de evidencia que relacionara a Ángel con los hechos? ¿Qué obligó a  este Investigador a presionar, chantajear y hostigar a los testigos de Santiesteban, investigándolos en sus vecindarios y regando entre los vecinos la información de que se les investigaba por estar involucrados en el asesinato de un extranjero? ¿Por qué, como confesaron estos testigos, fueron presionados para que desistieran de su decisión de hacer justicia a favor de Ángel?
  • ¿Por qué se tardaron tres años y medio para realizar la vista oral? ¿Por qué después de citados a Juicio, el día 3 de abril de 2009, suspendieron la vista? ¿Por qué se violó de este modo flagrante el Código Penal que establece que una vez ratificada y notificada una fecha a las partes, no puede suspenderse y regresar a investigación, salvo que en la vista oral misma surjan nuevas evidencias que el Tribunal necesite investigar? ¿No sería que comprendieron que no existen elementos para juzgar al acusado y sancionarlo, como finalmente hicieron? ¿Comprendieron que era demasiado obvio que cometerían una imprudente injusticia y luego, si no la preparaban bien, no podrían justificar la sanción por la falta de elementos probatorios?
  • ¿Por qué el expediente viajó varias veces al Tribunal Provincial, siendo rechazado todas y cada una de esas veces?
  • ¿Por qué tuvieron que amenazar a la primera abogada, como ella misma reconoció, obligando a Ángel a buscar otro representante legal que no se dejara presionar? ¿
  • Por qué la Fiscalía, policía y denunciante (en mi opinión incentivados por la impunidad que sentían al ser apoyados por la Seguridad del Estado), construyeron un “testigo” falso que, gracias a la astucia de amigos de Santiesteban, lograron desenmascarar? ¿Por qué los jueces no desestimaron un caso evidentemente inventado, ante la aplastante evidencia de ese video donde este falso testigo relata la presión que recibió de la policía para que aceptara declarar en contra de Santiesteban? ¿Por qué Kenia, si está en poder de la verdad, necesitó sobornar a este testigo, como puede comprobarse en ese video donde el propio testigo exhibe los regalos que recibió como soborno?
  • ¿Por qué a partir de que Santiesteban diera a conocer el video (autentificado como real y válido por un perito oficial), la Fiscalía se vio obligada a retirar esas burdas acusaciones que, entre todas, acumulaban la exorbitante suma de 54 años de cárcel por la extensa y delicada lista de falsas acusaciones? ¿Por qué, al verse descubiertos de forma tan clara, tuvieron que echar atrás su injusta maquinaria y desechar los 15 años que pedía la Fiscalía como sanción conjunta de todos los supuestos delitos?
    ¿Por qué a partir de ese momento, en vez de anular el caso por tamaña irregularidad (perjurio de la denunciante y demostrada su intención de dañar a Ángel a toda costa), decidieron regresar el expediente a la fase investigativa para reajustarlo y continuar con su malévolo plan? ¿Por qué y para qué lo estudiaron varios meses en la unidad policial, luego en la Fiscalía Provincial?
  • Importante y sospechoso: ¿Por qué el expediente fue solicitado desde la Fiscalía General de la República?
  • Otro importante y sospechoso: ¿Por qué en el expediente consta, en una nota firmada y acuñada por el Investigador policial, “Interés urgente del Ministro”? ¿Por qué un supuesto caso de “violencia doméstica” se manejaba a la más alta instancia del Ministerio del Interior?
  • Todavía más importante y más sospechoso: Si no hay tal trama política detrás de todo esto, ¿por qué desde la Fiscalía General el expediente fue enviado al Cuartel General de la Seguridad del Estado en Villa Marista, según informaron al abogado de Ángel santiesteban en la propia Fiscalía General? ¿Por qué, si la Fiscalía General de la República decía que el expediente se encontraba en Villa Marista, cuando el abogado de la defensa se personó en Villa Marista, negaron que dicho expediente se encontrara allí? ¿Qué había que ocultar?
  • ¿Por qué se continuó con esta patraña, si el Investigador, a pesar de su denuedo por involucrar a Santiesteban, no pudo lograrlo, aunque hiciera trampa al respecto?
  • ¿Por qué la Fiscalía, a partir del video antes citado del falso testigo, se vio obligada a retirar las denuncias, dejando sólo las menos peligrosas: “violación de domicilio y lesiones”? ¿Por qué se mantuvieron con estas acusaciones, si ya estaba probado con el propio video que Kenia Rodríguez mentía, por lo cual se le podía procesar por el delito de perjurio, cosa que tampoco se hizo?
  • Si se trataba de un supuesto delito común, ¿por qué celebraron el Juicio en la Sala Primera de la Seguridad del Estado, en su sede especial en Carmen y Juan Delgado? ¿Por qué miembros de la Seguridad del Estado hicieron un despliegue operativo en los alrededores? ¿Por qué, como muchos testigos pudieron comprobar, distribuyeron guaguas “con el pueblo aguerrido y entusiasta, que espontáneamente accede a defender su revolución”?
  • ¿Por qué el Tribunal sumergió a Santiesteban en la total indefensión al no tener en cuenta sus testigos? ¿Por qué, en cambio, mantuvo los endebles “testigos” de la Fiscalía, todos funcionarios del Estado y militares, confabulados evidentemente para intentar darle alguna credibilidad a la sanción que, infaliblemente, ya estaba dictada?
  • ¿Cómo es posible que un Tribunal acepte como prueba contundente a la perito grafológica que asegura que Ángel es culpable por “el tamaño y la inclinación de su letra”, cuando el abogado de la defensa demostró científica y legalmente que la grafología, según norma internacional, no puede ser considerada jamás una prueba contundente?
  • ¿Por qué se desestimó  al testigo de la defensa que,  gracias a la amistad que lo une a la denunciante, pudo afirmar que Kenia Rodríguez le había dicho en varias ocasiones sus intenciones de perjudicar al padre de su hijo, es decir, a Ángel? ¿Por qué también dejaron sin efecto las declaraciones de la maestra del menor (Directora de la escuela donde estudia el niño, es decir, persona confiable según las normas), quien aseguró que el niño le confesó que su mamá lo obligaba a mentir sobre su padre para dañar su imagen pública? ¿Por qué también, “curiosamente”, se desestimaron los testimonios de otros tres testigos, que demuestran que Ángel Santiesteban se encontraba en otro lugar justo en el momento en que Kenia, supuestamente, era abusada por Ángel?
  • ¿Por qué los profesionales, que asistieron como público al acto oral: abogados, ex fiscales, intelectuales, luego de escuchar las partes, coincidieron en que Ángel era inocente y por ende debían absolverlo, pues no se pudo presentar absolutamente nada que lo incriminara, salvo la declaración de la Teniente Coronel (périto calígrafa) que asegura es culpable por su letra inclinada?

Basta apelar a un poco de decencia, a una pequeña cuota de ética para, ante estas terribles irregularidades, concluir que todo esto, aunque parece un chiste, es una bochornosa y alucinante pesadilla.
Pero, por si no fuera aún suficiente, quiero que respondan algunas preguntas más:
  • Importante y probatorio de la infamia: ¿Por qué el oficial de la Seguridad del Estado conocido como Camilo, luego de propinarle una golpiza a Ángel Santiesteban, el 8 de noviembre de 2012, le dijo estas palabras: “¿no te bastan los 5 años que te vamos a echar”??. Delante de un testigo, el opositor Eugenio Leal, Ángel le contesta: “algún día vas a pagar tus abusos”, y el oficial Camilo, le responde: “cuando me toque pagar, ya tú lo habrás hecho”. ¿Por qué Ángel Santiesteban, gracias al agente Camilo, pudo dar a conocer internacionalmente la sentencia a la cual había sido condenado de antemano, un mes antes de que el “Tribunal” dictara sentencia?
  • ¿Por qué la sanción fue excesiva, como demostró la defensa en el Recurso de Casación, si el “Tribunal” reconoce a Santiesteban como un ciudadano destacado en su labor intelectual, nacional e internacionalmente, y no le constan antecedentes penales, detalles que según la legislación cubana son atenuantes que podrían reducir drásticamente cualquier sanción?
  • ¿Por qué existen múltiples casos en ese mismo Tribunal, procesados por el mismo supuesto delito, a veces con arma blanca y en personas con un amplio historial delictivo, y en ninguno de los casos las sanciones dictadas se aproximan a 5 años de privación de libertad?
  • ¿Por qué, otra vez “curiosamente”, el Tribunal se equivocó en el inciso 2, que agrega un año más de sanción a la condena? ¿Por qué razón no se anula esta sanción como establece la ley para ese tipo de “errores” procesales?
  • ¿Por qué el Tribunal Superior, que tuvo la decente oportunidad de enmendar tamaña injusticia, catalogó de “Sin lugar” (es decir, no aceptó valorar) el acucioso expediente presentado por el abogado como Recurso de Casación, ante la enorme lista de irregularidades cometidas en este caso.
Tengo otras muchas preguntas. Sólo pido a quien lea este artículo que no juzgue sin tener las pruebas. A los firmantes presentes y futuros de ese llamado de firmas “Tolerancia Cero a la violencia contra las mujeres”, que la UNEAC esgrime ahora, engañosamente, aprovechando el caso de Ángel Santiesteban, les recuerdo que ya en la historia de nuestra patria los intelectuales hemos sido partícipes de muchas injusticias simplemente por no buscar la verdad y conformarnos con lo que nos dicen desde los puestos oficiales de nuestro gobierno.
Yo, convencido por las pruebas de la inocencia de Ángel, sigo haciéndome estas preguntas. No pido que las respondan. Aunque tal vez debieran hacerlo:
¿Por qué Kenia Rodríguez, la supuesta víctima, si estaba convencida de la solidez de sus pruebas acusatorias, le dijo a ese hijo que ella concibió con el amor de Ángel “que nunca pensó en ganar el pleito”?
¿Por qué y quién, otra vez “casualmente”, decidió y autorizó esperar a que culminara la Feria Internacional del Libro de La Habana para encarcelar al escritor Ángel Santiesteban si la sentencia ya estaba dictada?
¿Por qué no claudica ahora Ángel Santiesteban, si es un hombre inteligente y humilde, a quien otras veces he visto reconocer públicamente sus equivocaciones en su vida personal y profesional?
¿Por qué se siente tan orgulloso de encontrarse en prisión?
¿Por qué ha decidido darle a la Seguridad del Estado una lección de principios y lealtad a sus ideas, recordándoles con su actuación y sus escritos que esta jugada en su contra es simplemente un escarmiento, un mensaje solapado del poder a los intelectuales cubanos sobre el calvario que pueden sufrir quienes decidan rebelarse contra lo establecido?
Hagan lo que hagan contra Ángel, estoy seguro, la historia lo recogerá alguna vez como uno de los intelectuales más limpios, transparentes y valientes luchadores de su tiempo dentro de Cuba en estos tiempos tan convulsos que vivimos los cubanos. Yo lo conozco con sus virtudes y sus defectos. Y me siento orgulloso de ser miembro de su generación de escritores; me enorgullezco de su hermandad, y siento orgullo de ser amigo de uno de esos cubanos que, desde la isla, luchan porque todos tengamos el derecho de pensar con cabeza propia, el derecho de que se respeten nuestras diferencias, el derecho de expresar nuestras críticas e inconformidades políticas, sin que el poder nos catalogue con las clásicas y gastadas etiquetas denigratorias que hasta hoy han utilizado quienes defienden el pensamiento totalitario que, por suerte, cada día que pasa tiene más grietas en Cuba.


Publicado en A título personal

5 de marzo de 2013

Ángel Santiesteban y el peritaje grafológico



por Regina Coyula

Angel y yo
Ángerl Santiesteban y Regina Coyula


En Minority Report, los precog eran utilizados en la unidad de precrimen para vaticinar posibles asesinatos. Ya de por sí el presupuesto resulta moralmente cuestionable a la vez que familiar para los que hemos visto en nuestro Código Penal la figura de la Peligrosidad predelictiva. Pero, ¿Puede la grafología emular a los precog, o al menos puede con carácter científico probar que rasgos de la personalidad delictiva o criminal pueden detectarse a través de la escritura? La respuesta es categórica y es negativa.
Hablo con conocimiento de causa. Certificada como perito en documentos en el Laboratorio Central de Criminalística, mi especialidad fue la letra. Muchos libros se han escrito sobre el tema que “demuestran” que la caligrafía revela rasgos de la personalidad aún ocultos o que se pretendan ocultar. Utilizan siempre personajes conocidos, cuya hoja de vida está cerrada y han sido ampliamente biografiados para “probar” cómo se revela en la letra esta o aquella característica. Pero no se podrá encontrar en la amplia literatura al respecto ni un solo estudio que sistematice la relación letra-personalidad, y sí, mucha subjetividad.
Es posible establecer la autoría de un documento, porque la letra es una hermanita algo casquivana de la huella dactilar en cuanto a su individualidad; por el mismo principio es posible detectar una falsificación, aunque existen falsificaciones con un alto grado de complejidad y elaboración que arrojan un falso positivo. Por la letra puede conocerse la edad aproximada y el sexo. La escritura revela entre otras cosas, rasgos de la personalidad, nivel cultural, si se escribe con la mano cambiada, si se intenta deformar (para lo que debe existir una comparación entre dos o más documentos).
Me parece irresponsable y manipulador presentar en un juicio a un “perito” que certifique por la escritura de un párrafo, que un acusado posee tal o mas cual tendencia en su personalidad. Con un mero vistazo a un fragmento copiado del periódico con desgano y bajo presión, un perito pitoniso certifica  ante un tribunal con su declaración que el acusado denota las características necesarias para condenarle.
La grafología es una seudociencia. Ningún perito del Laboratorio de Criminalística prestaría declaración sin demostrar mediante una fototabla ilustrativa sus conclusiones periciales. Igual pudieron ahorrarse el ridículo: el caso de mi amigo Ángel Santiesteban, estaba juzgado de antemano.

Publicado en Lamalaletra

Angel Santiesteban Prats: Diario en la cárcel I




El escritor Angel Santiesteban-Prats se encuentra  en el centro penitenciario La Lima, ubicado en Guanabacoa.  Fue traslado allí el sábado después de permanecer un día en la  prisión Valle Grande donde escribió este post, el primero que nos hace llegar desde su cautiverio.
Todos y cada uno de los posts que vaya escribiendo los iremos publicando aquí,  en su blog  "Los hijos que nadie quiso".



Diario en la cárcel I. Prisión de Valle Grande.


Entre rejas

Finalmente el gobierno cubano me tiene entre rejas. Después de 4 años de arbitrario ‘’proceso legal, donde se han violado las reglas más elementales del sistema legal y he enfrentado múltiples acusaciones, todas ellas, con la marcada intención de degradar mi imagen ante la opinion pública, que mi proceso sirva de intimidación a escritores y artistas cubanos y acallar mi blog ‘’Los hijos que nadie quiso’’ con el que he alcanzado la luz, que una vez poseída se vuelve irreversible.

A pesar del sufrimiento y el daño causado, especialmente a mi familia, siento orgullo de encontrarme en el lugar adonde han ido a parar tantos buenos cubanos.
Desde aquí intentaré hacer llegar mis post y cumplir mi modesto rol para lograr una apertura democrática en Cuba, continuaré mi lucha y resistencia al régimen totalitario. Sólo soy un ciudadano que decidió quitarse la máscara y denunciar la verdad de mi país como puedo hacerlo, escribiendo.

Ahora me encuentro rodeado de hombres que cometieron diversos delitos pero se quejan de racismo, golpizas e injusticias sociales. Cuando escuchan que Cuba pronto cambiará los ojos se le iluminan.
A otros reclusos les han aplicado ‘’peligrosidad’’ término supuestamente legal existente en nuestro país. Son individuos sancionados de antemano, bajo sospecha de que puedan cometer alguna ilegalidad, en su mayoría negros y sin trabajo estatal.

Hoy comienza una nueva etapa en mi vida y en el camino que he elegido. La esperanza de los cubanos y su persistencia en la lucha traerán el cambio necesario para convertirnos en un Estado próspero y democrático.

Sin más desde mi ‘’letra alta e inclinada’’ va mi abrazo y agradecimiento a todos los que muestran su solidaridad y apoyo a la causa.

Desde la prisión de Valle Grande, 1 de Marzo de 2013










 Ángel Santiesteban-Prats

4 de marzo de 2013

Ángel Santiesteban Prats Cronología general de una infamia

 

CRONOLOGÍA GENERAL DE UNA INFAMIA

Por Amir Valle

Primera parte


El reconocido escritor cubano Ángel Santiesteban Prats ha sido condenado a cinco años de privación de libertad por escribir contra el régimen dictatorial cubano desde su blog “Los hijos que nadie quiso”. La noticia hoy recorre el mundo.
Como parte de la estrategia de represión solapada, practicada por la policía política cubana desde la llegada de Raúl Castro al poder, se intenta criminalizar a este opositor acusándolo de delitos comunes que la defensa ha probado no cometió.
Lo más notorio y vergonzoso de esta injusticia es la intromisión de la policía política en el ámbito procesal y judicial, demostrando una vez más que los gobernantes cubanos operan como dictadores imponiendo sus designios políticos a todos los poderes de la sociedad. Las numerosas violaciones que arroja el caso tramado contra Ángel Santiesteban Prats demuestran claramente que en Cuba no existe desde hace 54 años la separación de poderes, necesaria en cualquier sociedad realmente democrática.
Condenado injustamente, Ángel Santiesteban exige un nuevo proceso judicial, en el cual se respeten todas las garantías legales y sin la intromisión de la policía política cubana, como sucedió en el juicio por el que cumple su actual condena.


I.- La preparación de la infamia



Uno

Ángel Santiesteban es un escritor que hasta el 2006 fue mencionado por la oficialidad cultural cubana como “uno de los grandes cuentistas surgidos en el período revolucionario”. Dos de sus libros: Sur: latitud 13 (sobre la guerra en Angola) y Dichosos los que lloran son considerados clásicos del cuento en Cuba. Pero por el contenido crítico de sus libros de cuentos, cada publicación de sus libros ha sido posible luego de muchas luchas contra la censura y jamás fue promocionado fuera de la isla.

 

Dos

Desilusionado por la terrible situación de su pueblo, luego de un viaje a República Dominicana dónde el amigo escritor Camilo Venegas le explica qué cosa es un blog, decide escribir su propio blog y crea en el 2008 Los hijos que nadie quiso, donde ofrece una visión muy crítica del desastre nacional al que el gobierno cubano ha condenado a nuestra isla. Solicitó alojamiento para su blog al Instituto Cubano del Libro y se lo denegaron, por lo cual acudió al sitio digital Encuentro en la red, perteneciente a la Asociación Cultural Encuentro de la Cultura Cubana.

Tres

Numerosos intelectuales al servicio de la dictadura intentan convencerlo de que abandone su posición crítica. Recibe también presiones de la policía política para que deje de escribir. El Ministerio de Cultura decreta una censura silenciosa pero total contra su obra y trabajo intelectual. Comienza en su blog a denunciar estas presiones.

Cuatro

Es golpeado en las calles de La Habana por falsos delincuentes. Existen evidencias de que fueron agentes de la policía política. Una de las evidencias: mientras lo golpeaba, uno de los supuestos “delincuentes”, le dijo que eso le pasaba por meterse a contrarrevolucionario. Otra evidencia: como respuesta a un post crítico suyo contra la manipulación propagandística oficial del programa “Razones de Cuba”, el 21 de marzo de 2011 ese mismo programa se refiere a su blog declarándolo “Enemigo de la Revolución”.

Cinco

Como ya ha sido demostrado por los abogados independientes que lo defienden, se comienza una sostenida campaña de criminalización intentando aplastar su prestigio, acusándolo de delitos comunes que no cometió. La petición inicial de condena de la Fiscalía pareció dictada para un criminal acusado de genocidio: 54 años de cárcel. La defensa desmonta una a una todas las pruebas inventadas y los cargos más graves son desechados, logrando que la solicitud de condena se reduzca a sólo 15 años. Las autoridades dilatan el proceso escondiendo el expediente que, como se demostró luego, estaba en manos de un oficial de la Seguridad del Estado. Luego de 3 años, finalmente se efectúa la vista pública del juicio y el proceso queda concluso para sentencia.

Seis

En noviembre de 2012, cuando acompañaba a otros opositores ante una Estación de Policía en La Habana, solicitando la liberación de una abogada opositora detenida sin cargos, fue apresado, golpeado salvajemente y amenazado de muerte: Un oficial de la policía política, llamado Camilo, le puso una pistola en la cabeza y amenazó con matarlo, pero luego le dijo que no lo haría allí, que cuando estuviera fuera, lo iban a matar para que pareciera un accidente. También le dice: “¿no te alcanza con los cinco años de cárcel que te vamos a echar?”, cuando aún el Tribunal no ha dictado sentencia.

Siete

El 26 de noviembre de 2012 escribe una carta abierta al presidente-dictador Raúl Castro, acusándolo de toda la represión a la que están sometidos él y otros opositores. Denuncia también en un video que la policía política lo amenazó de muerte.

Ocho

Días después de esta carta, se le comunica el fallo del Tribunal en el juicio en su contra: se le condena a cinco años de cárcel cuando el “delito inventado” sólo merecería una multa, siendo la única evidencia el informe de una perito calígrafa que asegura su culpabilidad por “cierta” inclinación y “tamaño sospechoso” de su letra. A pesar de que el abogado demostró la falsedad de otras pruebas, varias irregularidades que invalidan de hecho el proceso judicial y presentó pruebas científicas que invalidan las pruebas caligráficas, se le condena a cinco años de privación de libertad.

Nueve

Se apela al Tribunal Supremo, organismo de Justicia superior en el país. Sin tener en cuenta que los abogados han demostrado numerosas irregularidades que invalidan el proceso penal, este Tribunal ratifica la condena a cinco años de privación de libertad por “violación de domicilio y agresión”.

Diez

El 28 de febrero es encerrado en la prisión de Valle Grande, una de las prisiones cubanas, como se ha demostrado en numerosas denuncias conocidas internacionalmente, donde más se violan los derechos humanos de los reclusos. Días después fue trasladado al Campamento de Internamiento “La Lima”, en las afueras de Guanabacoa, una instalación destinada a prisioneros condenados por delitos menores.


Publicado en  A título personal


CRONOLOGÍA GENERAL DE UNA INFAMIA II

Por Amir Valle


Ángel y su hijo Eduardo Ángel Santiesteban, a quien intentaron presionar para que inculpara a su padre.

Segunda Parte


II.- La telaraña judicial de la infamia



Falsas evidencias


El 29 de julio de 2009 Ángel Santiesteban es detenido, acusado de haber violado a su ex esposa, Kenia Rodríguez,  de la que lleva separado 4 años y quien ya vive con un miembro del Ministerio del Interior. Se demuestra que Ángel no estaba allí y ella se niega al reconocimiento médico necesario para validar la denuncia.
Una nueva denuncia de la ex esposa, Kenia Rodríguez: se le acusa esta vez  por robo de joyas familiares. Pero se niega a reconocer las joyas en fotos y la denuncia queda sin efecto.
Otra nueva denuncia de la ex esposa, Kenia Rodríguez: ahora por robo de dinero en varios tipos de monedas. Ángel Santiesteban demuestra que tampoco se encontraba en el lugar de los hechos. Ella no ofrece pruebas y la denuncia también se desestima.
Un mes después Ángel Santiesteban coincide en lugar cercano (60 metros) de donde se encontraba su ex esposa Kenia Rodríguez  y es acusado de asedio, pero esta vez la denuncia no es aceptada.
Quince días más tarde, un cortocircuito en una instalación eléctrica en mal estado sobre la que Kenia Rodríguez había sido prevenida por sus vecinos, provoca un incendio en la casa en momentos en que ella no se encontraba dentro. Sin embargo, pone una denuncia contra Ángel Santiesteban por intento de homicidio. Ángel queda libre al demostrar que no estuvo allí, pero al día siguiente lo citan e imponen una multa de 1500 pesos. Se le comunica que no podrá viajar en los próximos días al Festival de La Palabra, en San Juan, Puerto Rico, al cual había sido invitado.
Días más tarde cambian al Oficial Instructor del caso, quien rescata y coloca en un nuevo expediente todos los cargos falsos, anteriormente desechados. La pena de prisión de los supuestos delitos cometidos suma 54  años de privación de libertad.

Irregularidades judiciales


Presentan un único testigo, quien durante el careo comienza a gritar que no lo obliguen a declarar contra Ángel Santiesteban. Al salir del careo policial, el testigo visita la casa de Ángel y explica delante de vecinos que lo habían obligado a declarar en su contra. Graban sus palabras en video. Al saber que la defensa de Ángel Santiesteban contaba con esa grabación al falso “testigo”, lo retiran de la causa.
El expediente de la causa no aparece en ninguna de las dependencias donde debiera estar según lo establecido por las leyes. Finalmente, acaban reconociendo que se lo habían entregado a un oficial apellidado Ribeiro, en Villa Marista, prisión central de la Seguridad del Estado (policía política de Cuba).
Entre septiembre y octubre de 2011, la abogada defensora denuncia que recibe presiones y acoso por defenderlo. Ángel se ve obligado a contratar a un nuevo abogado: Miguel Iturria Medina, quien logra demostrar la falsedad de los cargos más graves, por lo cual estos cargos se retiran de la acusación. La Fiscalía solicita ahora 15 años en lugar de los 54 anteriores.
Luego de 3 años de espera, en octubre de 2012, se efectúa la vista pública del juicio. El abogado defensor demuestra la inconsistencia de las pocas pruebas presentadas, incluyendo el informe de una Perito Calígrafa que basa la culpabilidad de Ángel en el hecho de que éste escribe con “cierta” inclinación, y dibuja las letras “de un tamaño muy sospechoso”. Sin embargo, se condena a Ángel Santiesteban a cinco años de privación de libertad cuando, como también demostró la defensa, si se hubiera demostrado el delito bastaría una multa como castigo, según legislación vigente, en atención “a los méritos sociales y comportamiento ciudadano del acusado”.


III.- Bochornosas evidencias de la infamia


Desde que comenzó la sucia campaña de criminalización del escritor cubano Ángel Santiesteban Prats, en numerosos sitios de internet se ha asegurado que el juicio por supuestos delitos comunes contra esta reconocida figura de las letras cubanas fue un juicio injusto, amañado y lleno de irregularidades, que intenta echar un manto de silencio sobre el verdadero motivo de esta represalia de la policía política cubana: las fuertes críticas contra Raúl Castro y el totalitarismo del régimen publicadas por Ángel en el blog “Los hijos que nadie quiso”.
Enumeramos aquí las violaciones más escandalosas, entre otras muchas, demostradas por el abogado defensor, Licenciado Miguel Iturria Medina, durante el juicio y en el Recurso de Casación contra el veredicto de la Sala Primera de lo Penal del Tribunal Provincial Popular de la Habana.
1.- Luego de que la policía desestimara durante meses, como infundadas, las acusaciones presentadas contra Ángel Santiesteban por su ex esposa Kenia Rodríguez, se asignó un nuevo instructor que retomó todas esas falsedades y abrió con ellas un nuevo expediente.
2.- La acusación presentó un testigo falso: Alexis Quintana Quindelán, quien posteriormente, mediante confesión grabada por la defensa (pueden verse en Youtube), demostró la falsedad de los delitos de que se acusa a Ángel Santiesteban y confesó que mintió por orientaciones de Kenia Rodríguez, la cual le había prometido retribuirle con beneficios personales.
3.- El expediente, que según Ley debía permanecer exclusivamente en oficinas de las autoridades policiales y judiciales, se perdió durante meses y fue rescatado por la defensa de manos de la policía política en Villa Marista, dependencia de la Seguridad del Estado.
4.- Las pruebas acusatorias de las violaciones y agresiones que supuestamente Ángel Santiesteban perpetró contra su ex esposa quedaron desmentidas durante el juicio con numerosas evidencias médicas y legales, demostrándose un marcado interés en Kenia Rodríguez por perjudicar a cualquier costa la integridad moral y social de Ángel.
5.- La prueba acusatoria de que la supuesta actitud agresiva de Ángel Santiesteban contra su ex esposa afectó psicológicamente al hijo de ambos: Eduardo Ángel Santiesteban Rodríguez, fue desmentida por la maestra del menor, Yahima Lahera Chamizo, quien declaró al abogado defensor que el niño le había confesado ser presionado por la madre para que declarara contra su padre, e incluso por declaraciones posteriores del propio niño. Ninguna de estas dos declaraciones fue tomada en cuenta por el Tribunal.
5.- Durante la detención de Ángel Santiesteban, en noviembre de 2012, por acompañar a otros opositores ante una Estación de Policía en La Habana, solicitando la liberación de una abogada opositora detenida sin cargos, el agente de la policía política “Camilo”, luego de amenazarlo de muerte con una pistola, le dijo: “¿no te alcanza con los cinco años de cárcel que te vamos a echar?”. Lo “raro” es que esa sentencia se la daba a conocer días antes de que el Tribunal de Justicia pronunciara su sentencia.
6.- La condena de cinco años aplicada en este caso es desmedida y no se corresponde con lo establecido en Ley para el delito por el cual es condenado: “de tres meses a un año de prisión o multa de cien a trescientas cuotas”. En este sentido la defensa plantea que se ha vulnerado también lo dispuesto por el Consejo de Gobierno del Tribunal Supremo Popular en su Instrucción No. 175 de fecha 21 de julio de 2004, que orienta a los Tribunales cuando sea posible imponer sanciones que no excedan de los cinco años de privación de libertad, valorar sustituir tal pena por las subsidiarias establecidas por la Ley, preferentemente aquellas que no impliquen internamiento.
Finalmente, como también se ha dicho en numerosos sitios donde se denuncia esta injusticia, se trata de violaciones suficientes para invalidar todo el proceso condenatorio contra Ángel Santiesteban Prats.

Publicado en A título personal




2 de marzo de 2013

El camino de la Libertad


“Un libro siempre es un hijo amado”, hemos escuchado en disímiles de ocasiones esta expresión de los creadores; pero cuando ese retoño es recibido en situaciones difíciles, quizá la más extrema de nuestras vidas, un sentimiento agregado nos marca por siempre. Y el libro de los posts que ahora nos convoca, titulado Isla interior, el segundo de este género, después de Bloguear a ciegas, nos estampa ese sentimiento de lucha que casi siempre nos confunde con angustia, por la situación que se vive en mi país, y en mi vida en particular.
Antes de comenzar a escribir en el blog, escuché frases de desprecio hacia los posts, que provenían de poetas, narradores, y los que se hacen llamar periodistas de la oficialidad, los trataban como algo menor que no valía la pena incursionar. Luego supe que los corroía el miedo, escribir los posts era un camino salvaje, honesto y profundo que los llevaba a una realidad que no estaban dispuestos a enfrentar. Mejor se mantenían en su literatura, versos y reportes intrascendentes de lo bien que se administra el país, disfrutando de su vida intelectual y profesional, recibiendo los regocijos que implica ser aceptado, que ser marginados de la cultura. No hay que ser matemático para comprender la diferencia.
Nunca he criticado a los que se mantienen en su cascarón de miel, los que prefieren vivir con la máscara y fingir que desconocen los problemas sociales, o que está justificado al abordarlo desde su literatura. Pero también me gustaría que se respetara mi decisión de darle vida al ciudadano que me acompaña. Cierto que de alguna manera ha dañado al intelectual que va conmigo, por lo que ha tenido que aprender a vivir en circunstancias extremas, en estrés constante, y a pesar de todo, continuar creando.
El blog me abrió el camino de la libertad que antes desconocía. Siempre dije que era un sueño tener en una esquinita del periódico menos importante, en la última página, un espacio donde pudiera abordar mis conflictos, los dilemas de los que me rodean. Sabía que en un sistema totalitario sería imposible, pero gracias al internet pude realizar ese sueño.
Y aquí me encuentro, por lograr aquel sueño, expulsado de la literatura, marginado del mundo editorial, y con un plan macabro de la policía política por lo que he sido recientemente condenado, sin prueba que me incrimine, a cinco años de cárcel, salvo el tener “la letra alta e inclinada”; por si fuera poco, me ocupé de demostrar que era inocente, algo que ellos no pudieron contrarrestar, porque como bien se sabe, la mentira tiene patas cortas. Pero mis pruebas fueron desconsideradas por el tribunal.
Algunos me preguntan qué haría si pudiera regresar en el tiempo al momento donde decidí abrir el blog, cuando era un escritor aupado por la cultura, en la que integraba las antologías, Ferias del Libro y asistía a otros países para representar mi literatura. Y les juro que no tengo que pensar la respuesta, si llego a saber que llegaría el momento de soportar tanta injusticia y el sufrimiento que conlleva, hubiera hecho el doble de lo que he aportado hasta hoy por alcanzar la libertad plena de los cubanos.
Anhelo un país donde podamos convivir con nuestras diferencias y razonamientos. Donde impere la democracia y nadie sea perseguido por sus ideales. Reconozco que no haber tomado este camino hubiera continuado con las dádivas y permisos de la dictadura, pero sería un ser humano asqueado por mi mismo, y eso es lo peor que le puede suceder a un ser humano.
Este es mi lugar y lo defiendo a pesar de los sufrimientos. Para mí es un honor compartir con los lectores este espacio de plena libertad.

Gracias a ustedes,

Ángel Santiesteban-Prats 

Publicado en Isla Interior