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8 de abril de 2013

El blog Los hijos que nadie quiso se muda

Estimados amigos lectores,

en el día de hoy y con la publicación de este comunicado de Ángel, doy por finalizado el ciclo del blog que se llevó a cabo aquí, en Blogger.

Con Ángel hemos decidido que era hora de actualizarnos a una plataforma más rica en recursos que nos permita presentar ordenadamente todas la historias publicadas en el blog desde sus primeros días.

En este blog actual no se encuentran los posts de los dos primeros años pues ellos habían sido alojados en Cuba Encuentro, y al cerrar ellos ese espacio, desaparecieron de Internet.

Considerando que justamente fueron esos posts los que han irritado sobremanera a la tiranía hasta el extremo de tenerlo hoy encarcelado por un delito que le inventaron, es menester que todos los posts se encuentren a disposición de quienes quieran saber la verdad y conocer de primera mano lo que Ángel osó escribir haciendo uso de la inalienable libertad de expresión que deberíamos tener todos los seres humanos y que en la Cuba castrista es un delito.

Recordemos una vez más que ante las infames denuncias hechas en contra de Ángel y que jamás pudieron ser probadas, justamente por ser invención de la Seguridad del Estado, no tuvieron mejor idea que "justificar" la condena con un informe grafológico pseudocientífico en el que se asegura que  la inclinación de su letra y su tamaño sosperchoso  prueban su "culpabilidad". Y como expresó Ángel en varias oportunidades, es el primer escritor condenado por su letra.

Ridículo, poco creativo y menos inteligente aun es el haberlo condenado por su "letra" pero ello prueba de manera contundente el pánico que el tirano siente por las palabras. Pánico en consonancia con el que siente por los gladiolos.

Es por eso que uno de los principales objetivos de mudar el blog Los hijos que nadie quiso es justamente ese: recuperar para su difusión la totalidad de esos posts que quedaron atrás.

Y en Wordpress encontramos la plaforma adecuada a dicho propósito:


 Blog Los hijos que nadie quiso


Para evitar suspicacias con respecto al rol que juega Ángel en esta decisión de mudar el blog, les presento aquí la carta manuscrita que me ha hecho llegar desde la prisión y me sumo a su ruego de que lo sigan acompañando de manera fiel en el nuevo blog que -confío- les gustará.

Gracias por todo
La Editora








Queridos internautas, hermanos, amigos, la vida me ha regalado su aprecio, que me llega a través de su constante apoyo, lo que deseo agradecer, nunca será suficiente mi gratitud para cada uno de ustedes.
Respondiendo también a esa atención, otros amigos y amigas, me han regalado un espacio, según me han descrito, mucho mas cómodo y bello para la búsqueda de los que accedan a blog, alojado ahora en WordPress.
Por lo tanto, el anterior no será actualizado por la editora, por lo que pido disculpa por la molestia que pueda causar, pero me encantaría que buscaran y siguieran en ese otro espacio de información que no persigue otro objetivo que la plena libertad de Cuba.
Como saben , aun me encuentro entre rejas por la injusta condena del régimen, de la que siento total orgullo, pues al elegir este camino de esperanza, conocía los sufrimientos que viviría.
Les reitero mi agradecimiento por su apoyo, y asegurarles que no será en vano, pronto disfrutaremos de una Cuba Libre, como merecemos los nacidos en este archipiélago, y de esa manera, culminaremos con los hombres, en especial con José Marti, que nos soñaron una nación próspera.
Quedo de ustedes, con el abrazo solidario y esperanzador.

Ángel Santiesteban-Prats
Prisión La Lima, Guanabacoa
3 de abril de 2013

Quiñones Haces rompe el silencio de la UNEAC con respecto al caso de Ángel Santiesteban

De Montenegro a Santiesteban



GUANTÁNAMO, Cuba, abril, www.cubanet.org -Carlos Montenegro y Ángel Santiesteban no son los únicos escritores cubanos que han tenido la desgracia de sufrir la cárcel; el último, dos veces.
Con apenas 19 años de edad, Carlos Montenegro fue condenado a catorce años y ocho meses de cárcel por la comisión de un hecho sangriento en el que murió una persona. Tuvo la suerte de conocer en la Pagaduría de la cárcel a José Zacarías Tallet y entablar amistad con él. De esa relación se afirma que surgió la vocación literaria de Montenegro. Allí también  conoció a Pablo de la Torriente Brau.
En 1928, luego de haber publicado en las revistas Social y Orto algunos de sus textos, con su relato El renuevo obtuvo un premio literario convocado por la revista Carteles,  hecho que generó una ola de simpatías hacia su figura y abundante solidaridad para con su situación. Intelectuales de la talla de Emilio Roig de Leuchsenring y el propio Zacarías Tallet, unidos a  otros prestigiosos escritores y numerosos periodistas, pidieron a Gerardo Machado que liberara al escritor forjado en las entrañas de la sordidez y el enclaustramiento. Pero Machado se negó. Montenegro salió de la cárcel a los 31 años de edad, cuando El Machadato estaba herido de muerte.
Ángel Santiesteban Prats nació en La Habana, en 1965. En 1995 obtuvo  el premio “Luis Felipe Rodríguez”, que otorga la UNEAC, en el género de cuento, con su libro Sur: latitud 13. En el  2001 obtuvo el premio de cuento “Alejo Carpentier” con Los hijos que nadie quiso, y en el 2006  el premio “Casa de las Américas” con su libro Dichosos los que lloran.
Desconozco si Santiesteban es responsable o no de los hechos por los que ha sido sancionado. Tampoco soy su amigo. Escribo estas líneas desde mi condición de simple miembro de la UNEAC, porque no considero que todos los escritores e intelectuales de dicha organización estemos de acuerdo con que alrededor del hecho exista un ominoso silencio.
Figuras descollantes de nuestra cultura, como Pedro Pablo Oliva y Pablo Milanés, que han sido objeto de ataques desmesurados cuando se han atrevido a expresar  opiniones discordantes con las del gobierno y la dirección nacional de la UNEAC, tampoco se han pronunciado al respecto.
La respuesta que hace unos meses la dirección nacional de la UNEAC ofreciera a las tendenciosas acusaciones de un agente de la Seguridad del Estado contra Reyna María Rodríguez y otros intelectuales cubanos, no constituye una regla sino la excepción. Una vez más ha quedado sobre el tapete el deplorable quietismo de gran parte de la intelectualidad cubana, así como el miedo paralizante que le impide ejercitar los valores que en cualquier lugar del mundo identifican a quienes trabajan a favor  de la cultura.
Si Santiesteban fuera responsable de estos hechos -que según he leído en Cubanet, ocurrieron hace cuatro años-, en el Código Penal cubano existen todos los presupuestos legales para impedir su ingreso en la prisión, sustituyendo la sanción privativa de libertad por otra de menor rigor, mucho más cuando se trata de un intelectual de prestigio, de una persona de buena conducta moral y social, de un hecho cuya incidencia es insignificante dentro del marco de violencia habitual que se vive en el país y específicamente en La Habana .
Todos sabemos-incluidos quienes instruyeron el expediente, los fiscales que solicitaron la sanción y los jueces que lo sancionaron- que Santiesteban no es ningún antisocial. Es muy difícil admitir que en nuestro país hay justicia cuando  a un intelectual como él se le encarcela, mientras quienes hundieron el remolcador “13 de marzo” y provocaron  la muerte de personas inocentes, entre ellas varios niños, continúan impunemente en las calles.
Los que han encarcelado a Santiesteban le han hecho un favor muy flaco al gobierno cubano, como si éste no tuviera agudos problemas de los que encargarse para sumar otro de esta índole, porque las resonancias internacionales comenzarán a sentirse muy pronto. Más que encarcelarlo, esos testaferros deberían preguntarse por qué un hombre surgido dentro de lo que un día fue la revolución, se desprende de ella, cuáles son las causas que provocan un aumento de la disidencia y de  la estampida de nuestra población hacia el extranjero, de la apatía social, la vulgaridad y la pérdida de valores en nuestra sociedad.
Debieran ser consecuentes con el presupuesto de que “Cuba es un Estado socialista de trabajadores, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos, como república unitaria y democrática, para el disfrute de la libertad política, la justicia social, el bienestar individual y colectivo y la solidaridad humana”, como establece el artículo 1 de la Constitución de la República.
Todos sabemos que si Santiesteban no tuviera un blog en el que se expresa libremente, no habría ido a prisión por un hecho de tan escasa entidad. Desde mi  condición de humilde hombre de la cultura, también  discriminado, sólo puedo decir que los que se encarguen de pedir la libertad para Santiesteban  pueden colocar mi nombre en cualquier lista que se elabore con tal objetivo.
Ojalá que esta desmesura sea rectificada pronto. El gobierno cubano no gana absolutamente nada con este error, ni necesita más enemigos. Más que continuar esta política en contra de quienes disienten, debería abrirse al diálogo para acabar de enrumbar de una vez y por todas a nuestra patria hacia un camino de paz y entendimiento. Ojalá que la terquedad gubernamental no convierta a Cuba en otra Siria.

Publicado en Cubanet

6 de abril de 2013

Ángel Santesteban " ya no es tan angelical, sino que actúa como demonio, diciendo verdades que muchos prefieren sepultar"

 

Cosas personales de Ángel Santiesteban


Warhol P


HAVANA TIMES — No he seguido con énfasis el caso de Ángel Santiesteban, porque para ser sincero desde el inicio de esa sórdida historia que se tejió y que muchos conocemos, creí que el autor del libro de cuentos: “Los hijos que nadie quiso”, uno de mis libros preferidos en la década actual, no era culpable, y aún mantengo la duda de una real culpabilidad.

Es cierto que he visto poco a Ángel, pero las veces que he tenido la oportunidad han servido para conocer que al menos su apariencia no encierra para nada a un hombre obsesivo (al no ser en su literatura) rondando lo psicopático como lo ha descrito el escritor Yoss en su carta abierta publicada originalmente en La llaga el 14 de marzo de el año en curso.

Algo así, no me parece bien para el que dice llamarse en reiteradas ocasiones amigo, hermano.

Es cierto que nunca llegamos a conocer del todo a las personas, considero que solo la convivencia y un tiempo prolongado nos serviría para conocernos a fondo, y aún así, lo inesperado podría salir a flote, dependiendo de alguna circunstancia en específico, todos tenemos un poquito de claro y oscuro.

Yo mismo, no me considero violento, abogo por la paz y la tranquilidad espiritual personal y ajena, pero no puedo negar que ante situaciones desagradables he llegado a sentir deseo de golpear a alguien, pero no lo he hecho, porque las aguas se han calmado rápidamente y poco a poco mi ira se ha desvanecido.
Eso sí, como todo ser humano discuto con mi pareja, y alguna que otra vez en una discusión ha estado rondando la violencia física y verbal, pero eso tiene un nombre: Problemas personales, sencillamente es mi asunto, mi vida, y debo resolver las cosas de la mejor manera posible.

Estoy totalmente en contra de la violencia en general, ya sea a personas o animales, nadie tiene el derecho de agredir a nadie, siempre es mejor optar por el dialogo y cuando no funciona la comunicación pues damos la espalda y resuelto el dilema.


Percibo que en el caso de Ángel hay algo raro. Ahora me remito a lo que mi colega María Matienzo ha escrito acerca de que la violencia contra mujeres y niñas no puede ser un pretexto político para sofocar una voz incómoda de la intelectualidad cubana.

Lo he escrito tal y como María lo publicó en su diario bajo el título: Una caricatura de proceso judicial para Ángel Santiesteban. Y concuerdo plenamente con su artículo.

En situaciones como estas, lo más importante es contar con evidencias, algo que pruebe que en verdad Ángel es culpable. Yoss, que parece tan conocedor de la vida personal de Ángel, puede decir que Santiesteban es su amigo sin realmente serlo, porque él mismo en otro artículo publicado en Havana Times ha desmentido tal amistad.

Yoss en su carta abierta habla como si se conocieran de toda una vida, hasta hace mención de Kenia, la ex-mujer dolida, que según Yoss fue hostigada, y recibió más de una golpiza, e incluso habló de cartas amenazadoras, y por demás, lo hace público.

Respecto a la señora Kenia, no sé porque motivos no impidió que Ángel fuese a la cárcel, hasta donde sé, creo que ambos tienen un hijo en común. De haber sido real la agresión debió pensar en su familia.
Porqué no buscar otras alternativas, tratar de que las cosas mejorasen, sin llegar a ese extremo, en todas las cuadras hay un comité de defensa y por ende también nos toca un jefe de sector, ¿porqué Kenia no fue directamente al jefe de sector para que este intercedería por ella? Considero que ese debió ser el primer caso.

Donde vivo, muchas parejas tienen problemas y cuando ocurren casos violentos las mujeres buscan ayuda con la policia, los esposos se someten a la charla de la policía municipal, quizás se les amenaza con hacerles una carta de advertencia y hasta con ir preso, pero de ahí no pasa, siempre las parejas tratan de arreglarse, y de no volver a caer en lo mismo.

Claro, aquí es donde para mi está lo raro, lo misterioso, en fin, lo político, pensar lo incómodo que puede resultar Ángel para algunos que se han dado cuenta de que el escritor, ya no es tan angelical, sino que actúa como demonio, diciendo verdades que muchos prefieren sepultar, para no verse implicados en asuntos políticos.

Por el momento, prefiero mantenerme al margen de la noticia, sin dejar de pensar que sin ninguna evidencia, Ángel Santiesteban no es culpable, y si lo fuese, solo Dios, Kenia y él lo saben.


Publicado en Havana Times

29 de marzo de 2013

Diario en la cárcel VII. Mi vida en un relato


Por estos días he leído el libro Felicidad obligatoria del escritor rumano Norman Manea, deportado en su infancia junto a su familia a un campo de concentración ucraniano, y me ha llamado poderosamente la atención cómo el autor describe magistralmente una historia cotidiana en los gobiernos totalitarios: la policía política rumana apresa a una artista que colabora con la oposición y la somete a continuas sesiones de tortura, un ritual constante día y noche, en un intento de llevarla a la locura. Aplica las técnicas de la vieja escuela de la KGB, asesorada por todo el campo socialista, incluyendo a Cuba, por supuesto.
 
En la primera historia del libro, cautivadora desde el comienzo, “El interrogatorio”, el personaje oscuro de la policía política -caracterizado soberbiamente- después de torturar brutalmente a su víctima, dice:

Quizás te soltemos. Aunque también podría condenarte. No necesariamente por delitos políticos. Buscaremos otra cosa. Todavía no hemos decidido. He sido franco contigo. No te engañes, no siempre soy sincero (…) La libertad del trabajo, la libertad de amor, la libertad de creación. ¿Bonito, no? Es normal que los artistas se vuelvan, por todo lo que son y sobre todo por lo que no son, rebeldes.
En definitiva, el artista es un precursor o un rezagado.
Sea lo que fuere, es un ser fuera de lo corriente. No ha encontrado un lugar, su tranquilidad y su armonía. No se ha entendido en su profesión, su familia y las leyes; ha elegido una forma por completo distinta de vanidad. El arte, ciertamente, tiene como punto de partida la apariencia de una dislocación, una inadecuación, un desarraigo. Pero alimentado……
(…) Se ha comprobado, se ha confirmado. Que estéis siempre en la oposición, quiero decir. La libertad (…) Es normal que estéis junto a todo los desposeídos (…) Al final, los libros se llenan allí.”

Norman Manea, como un profeta, escribió parte de mi realidad más inmediata, o simplemente dio testimonio de las tantas veces que padecieron las persecuciones, la tortura y castigo en su país. Lo único que conozco del socialismo. Y que siempre coincide aunque nos separen los continentes y el tiempo: la misma manera de acallar las voces disonantes.

Sólo pido una oda para Norman Manea.







Ángel Santiesteban-Prats

Prisión La Lima. Marzo de 2013

27 de marzo de 2013

Diario en la cárcel VI. El juicio por dentro

Algunos amigos me han pedido que no continúe respondiendo las cartas y posts de los que han buscado unos minutos de fama a mi costa, pues -en su mayoría- son blogs que salen a la palestra pública por primera vez a pesar del tiempo que llevan esforzándose para ello; otros, sólo son leídos por la nomenklatura oficialista y escritos por personas que nunca han sido importantes, salvo para sus familias, supongo, y quienes por primera vez -y quizá también por última-  recibieron una efímera atención pública en el mundo virtual, lo que les animó -¡suerte que tienen algunos!- sus intrascendentes y apagadas vidas.

Estoy seguro de que la sugerencia de estos amigos es razonable; de hecho, cada vez que confecciono las respuestas los comprendo, pero soy extrovertido y necesito ser muy puntual especialmente con quienes manipulan sus cartas para confundir y, gracias al alto nivel de ambigüedad consciente que utilizan, desvirtuar la realidad de los hechos confundiendo a los lectores.

Así ocurre, por ejemplo, con la testigo de oído o de referencia utilizada por la Fiscalía en mi contra. Esa testigo menciona a otra mujer, amiga mía, a la que sin consultarle ni pedirle permiso, hace públicos su nombre y apellido, y por si ello no le fuera suficiente, pone en su boca palabras que ella jamás dijo. Tanto mi amiga como su esposo, que la acompañaba en los momentos referidos por la testigo de la Fiscalía, han manifestado sentirse muy ofendidos por su falta de ética y su alto nivel de embuste.

La conversación que sostuve con esta amiga mía fue a través de mi teléfono celular y si le hubiera dicho alguna palabra que delatara mi culpabilidad, hoy dicha palabra sería una prueba que la Fiscalía hubiera interpuesto en mi contra, pues el investigador revisó todas mis llamadas y mis correos electrónicos.

Solo puedo repetir hasta la saciedad y hasta mi último respiro  -y es lo que he venido diciendo en cada respuesta que brindo- que exijo pruebas sólidas que sostengan la condena que me ha sido impuesta; pruebas que no sean la palabra de una persona manipulada -amiga de la acusadora- que repite lo que ésta le ha contado; pruebas que no sean las que "aportó" una Teniente Coronel calígrafa quien aseguró, violando todas las convenciones legales y científicas sobre el valor jurídico del peritaje caligráfico, que mí “letra inclinada” constituye una prueba de mi culpabilidad.

Que expongan esas pruebas sólidas y asuman el video con el testimonio del testigo falso que quisieron colar en la Fiscalía, y al que inmediatamente desecharon cuando lo grabamos explicando cómo había sido sobornado y forzado a testificar en mi contra. Ese video es suficiente prueba de mi inocencia. Que desechen, por su falsedad, todas las mentiras que el Tribunal fabricó para ocultar mi inocencia. Pero -repito- es imposible ocultarlas. Es imposible engañar a las personas aunque tengan un mínimo de entendimiento.

Emplazo al Gobierno, Fiscalía, Tribunales, Policía y a cada persona que firmó la carta condenándome por la supuesta violencia de la que se me acusa y por la que me condenaron, a que presenten una sola prueba en mi contra.

Basta ya de palabras e insinuaciones; eso no es suficiente para encarcelar a nadie.

Que digan y acepten que yo les estorbaba; que en la vida política, a mi pesar, fui adquiriendo reconocimiento y respeto; que mi blog comenzó a tener diez mil visitas diarias, y que me vieron demasiado cerca de quienes en la isla defienden la verdad, como es el proyecto Por Otra Cuba y las firmas de los pactos de la O.N.U.; proyectos que, bien lo sé, tanto les preocupa y asusta. Que reconozcan que mi presencia frente a la unidad policial exigiendo la liberación de Antonio Rodiles les resultó inadmisible para un intelectual; que el video de la golpiza que me propinaron recorriera el mundo; que miles de personas en todo el mundo se aterraran ante la imagen de mi camisa manchada de sangre; que me mantuviera en huelga de hambre y sed por esos días; y sobre todo, que confiesen su impotencia porque no pudieron hacerme causa ante las evidentes pruebas de abuso y las presiones internacionales. Que admitan que les molestó que no haya transigido cuando el oficial Aníbal, de la Seguridad del Estado, quien me aconsejó que detuviera mi accionar político. Que tomaron como una burla mía que al día siguiente me volviera a situar en el mismo lugar de la golpiza, acompañando a Ailer González, la esposa de Rodiles, y al padre de éste, los tres vistiendo un pulover blanco con la imagen de Rodiles pidiendo su liberación. Que día a día, durante esos diecinueve días de injusticia, nos situáramos frente a la unidad policial hasta que lo soltaron, eso sí, sólo después de que se le hubiera bajado la inflamación y desaparecido el morado del ojo.

Ya los oficiales Camilo y Aníbal me habían advertido. Y para frenarme no pudieron hacer otra cosa que enseñarme los objetos más sofisticados, los instrumentos más sofisticados: los “Tribunales Revolucionarios” de los que tanto alardean.

La culpabilidad de la Seguridad del Estado es tan evidente como la de aquellos que han secundado las típicas y previsibles campañas en mi contra buscando hacer una cortina de humo para ocultar sus desmanes. La historia se encargará de cada uno de nosotros y nos pondrá en el lugar exacto que nos hemos ganado. De eso no hay duda.

Sin embargo, pese a esa campaña mediática, he luchado con las herramientas que mis circunstancias me lo permiten. He expuesto mis pruebas sólidas, se las he llevado ante sus ojos, entre ellas el tan mencionado video del falso testigo que la denunciante, Policía y Fiscalía  prepararon en mi contra para condenarme por el resto de mis días.

Quien muerde una vez, lo hace siempre. Por eso llevaron a militares y especialistas del Estado, es decir, gente obligada a responder sin el más mínimo ánimo de cuestionar las órdenes, para dar cuerpo a versiones que siempre favorecieron a la Fiscalía. Por eso el tribunal mintió descaradamente y -sin el más mínimo disimulo- desechó a mis testigos sólidos, algunos de ellos sin ningún tipo de afecto hacia mí, pero que se arriesgaron por cumplir con su deber y con sus conciencias. Ese es el caso de la maestra de mi hijo, directora de la escuela y -detalle que hasta ahora no se había destacado- miembro del Partido Comunista, a quien la Delegada del Poder Popular fue a ver para presionarla porque “¿cómo era posible que defendiera a un contrarrevolucionario?”. En un gesto de dignidad que respeto, ella respondió que defendía al alumno, al niño, que era el mayor perjudicado, porque éste -mi hijo- le había confesado a ella que su mamá le pedía que dijera mentiras para denigrar mi imagen pública.

Otro testigo, gracias al grado de amistad que mantenía con la acusadora, daba fe de que mi ex le hizo saber en varias ocasiones “que estaba preparando un número ocho legal en contra del padre de su hijo”. Para ese entonces, mi ex y yo llevábamos más de dos años separados.

Hubo otra testigo con la cual solo tengo un saludo educado y cordial, pues visito una familia que vive en el fondo de su casa, y obligadamente debo estacionar el auto frente a la suya. Justo el día y a la hora en que mi ex dijo que me encontraba en su casa, al pasar por la vivienda de esta testigo, la oigo reprender con fuerza a su hijo y, sin poder contenerme, le pedí que no fuera tan violenta en la reprimenda, era un niño. Me explicó que había roto el parabrisas de un auto y el dueño le exigía 900 pesos. Entonces le dije, según recordó ella misma en la vista oral, que un parabrisas se podía sustituir cientos de veces, pero un hijo no. Ella, según relató ante el Tribunal, no se olvidó de aquel día porque gracias a mí no fue injusta con su hijo: luego se supo que no había sido su niño el culpable de la rotura de aquel parabrisas.

Hay otros dos testigos: un hermano de Logia, a quien necesitaba repasarle su examen para Maestro Masón que tendría en los próximos días, y su madre, quien nos preparó ese día el almuerzo.

Pues en resumen, el Tribunal decidió anularlos para que prevalecieran los testigos de la Fiscalía. Pero, además, lo hizo con mentiras evidentes, y contradicciones que pueden verse en la sentencia. Ante esa facilidad y agilidad con que el Tribunal encauzó todo en mi contra, me dejaron en total desamparo jurídico.

En cambio aceptaron a una testigo de oído y referencia, alguien que repite lo que su amiga le relató, una testigo que no estuvo presente en los supuestos hechos por los que se me acusó y aun así se valieron de su "testimonio". (Nota del editor: Según la Rae  Testigo: 1. com. Persona que da testimonio de algo, o lo atestigua. 2. com. Persona que presencia o adquiere directo y verdadero conocimiento de algo.)

Hasta hoy nadie ha respondido a mis preguntas:

¿Por qué el juicio tuvo lugar en la Sala Primera de la Seguridad del Estado, más exactamente en su sede especial para casos “relevantes” en Carmen y Juan Delgado, como le comunicaron a mi abogado?

¿Por qué mi sentencia me fue anunciada por el Oficial Camilo, de la Seguridad del Estado, un mes antes de que el Tribunal le diera a conocer?

No dudo que muchos no quieran ver lo evidente de mi caso amañado, y entiendo sus intereses. Y aunque no los comparto, respeto su total derecho a ser injustos.


¿Estado de derecho?

Algunos amigos también me han dicho que acuda a las leyes para acusar a quienes han mentido, pero eso sería otra ingenuidad. Amigos, hermanos, opinión pública internacional: no vivimos en un Estado de Derecho, esta es la Finca de Birán donde el capataz acata las órdenes del dueño. Vivimos en un feudo sin derechos donde lo único que protege es cumplir lo establecido por el Rey, sin cuestionar, porque si cuestionan, te envían a donde me encuentro hoy: tras las rejas.







Ángel Santiesteban-Prats

Prisión La Lima. Marzo de 2013



25 de marzo de 2013

Diario en la cárcel V. El frío marzo

El neurólogo y psiquiatra austríaco Viktor E. Frankl, en su libro “El hombre en busca de sentido”, en el que plasmara su experiencia como prisionero en los campos de concentración nazis por su condición de judío, asegura: “Considero un concepto falso y peligroso para la higiene mental dar por supuesto que lo que el hombre necesita ante todo es equilibrio o, como se denomina en biología “homeostasis”; es decir, un estado sin tensiones. Lo que el hombre realmente necesita no es vivir sin tensiones, sino esforzarse y luchar por una meta que le merezca la pena. Lo que precisa no es eliminar la tensión a toda costa, sino sentir la llamada de un sentido potencial que está esperando que él lo cumpla”.

Sus palabras definitivamente definen, apuntalan y resumen mi actual existencia. Vivo mis días respondiendo al llamado de mi conciencia, dándole respuesta a mi necesidad de trabajar para conseguir el cambio político en mi país que devuelva la esperanza a los cubanos y termine con el sacrificio de las familias de ver a sus hijos partir a otras tierras buscando mejores condiciones.

Más adelante asegura Viktor E. Frankl: “(...) lo que importa no es el sentido de la vida en términos generales, sino el significado concreto de la vida de cada individuo en un momento dado. Plantear la cuestión en términos generales puede equipararse a la pregunta que se le hizo a un campeón de ajedrez: “Dígame, maestro, ¿cuál es la mejor jugada que puede hacerse?” Lo que ocurre es, sencillamente, que no hay nada que sea la mejor jugada, o una buena jugada, si se considera fuera de la situación especial del juego y de la peculiar personalidad del oponente. No deberíamos buscar un sentido abstracto de la vida, pues cada uno tiene en ella su propia misión que cumplir; cada uno debe llevar a cabo un cometido concreto. Por tanto ni puede ser reemplazado en la función, ni su vida puede repetirse; su tarea es única como única es su oportunidad para instrumentarla.”

A través de la lectura, de mi creación literaria y de mi devoción por expresarme en el blog, mis fuerzas se multiplican.

Estoy resuelto a continuar, sea cual fuese el sacrificio, para alcanzar nuestros sueños y que se den por terminada las luchas emancipadoras del siglo XIX, con el ideal martiano como bandera. No olvidemos que Dios conserva todas nuestras lágrimas.

No estamos lejos, mi olfato me dice que los acontecimientos vaticinan el cambio que por fin nos devolverá el significado de la vida, con la democracia como única puerta a una Cuba mejor.








Ángel Santiesteban-Prats

Prisión La Lima. Marzo de 2013

24 de marzo de 2013

Rafael Alcides acerca de la Novela Oficial contra Ángel Santiesteban

Les presento aquí el artículo que publicó en Penúltimos Días el escritor y poeta Rafael Alcides sobre la farsa judicial montada a Ángel Santiesteban con el único y escondido objetivo de silenciar su voz crítica y condenatoria sobre la dictadura castrista.

Pido a los lectores que lean este artículo sabiendo que Rafael se expresa por la vía irónica pero sin quitarle un ápice de verdad a lo que dice sobre Ángel, el horrible antihéroe en que pretenden convertirlo, el falso testigo y la manipulación judicial y de los personeros y los escribidores de la infamia que tan bien supo comprar el régimen para ejecutar y "legitimar" tan sucio objetivo.

La aclaración la creo necesaria por las múltiples reacciones que provocó su primer artículo sobre el tema y que ya se ocupó de aclarar él mismo en otro artículo y que con tan mala saña fue utilizado por las Escritoras de la Infamia nucleadas en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) para criminalizar a su colega (y amigo en muchos casos) y convertirlo en el ejemplo del hombre machista, abusador y violento al que solo deberían reconocer en el dictador Castro, sus esbirros y aquellos hombres que lamentablemente sí son violentos con las mujeres en Cuba y cada día persiguen y golpean brutalmente a las Damas de Blanco y a otras valientes y pacíficas opositoras a lo largo y ancho de toda la isla.

Resta decir que también existe -lamentablemente- un número grandísimo de hombres que practican la violencia doméstica y de género. Contra estos hombres entre los cuales se encuentran destacados integrantes de la nomenklatura, jamás la Justicia ha hecho nada; pareciera como si hubieran asumido que la violencia contra la mujer y el machismo son ingredientes del folclore nacional. 
El Editor

 

Acuse de recibo: Rafael Alcides vuelve sobre el “caso Santiesteban”





CONSIDERACIONES ELEMENTALES SOBRE EL CASO SANTIESTEBAN

Por Rafael Alcides

Un novelista que quisiera escribir la compleja y diversa novela que se insinúa detrás del abultado “caso Santiesteban”, podría empezarla por la presumible cara de susto que debieron de poner los pobrecitos magistrados que fallaron en dicho proceso al conocer los hechos que juzgarían. La saco por mi propio susto y por el que a todas luces, sobrepuestas ya por fortuna, llevó a las Damas de la UNEAC a manifestar su cólera. El laureado escritor Ángel Santiesteban, Premio UNEAC, Premio Juan Rulfo, Premio Casa de las Américas, y a quien en lo físico sólo le faltaría el caballo para parecer un todopoderoso vaquero de rodeo (El Novelista no podría no describir a su personaje), amenazó de muerte a su ex mujer, le pegó, la amarró para violarla con comodidad y le prendió fuego a la casa.

Yo, que al principio lo creí riña magnificada, discordia, desacuerdo de amantes de los que tan a menudo suelen alimentarse los grandes amores mientras duran (y al respecto escribí unas líneas de las que no me arrepiento), al conocer en detalle los hechos o supuestos hechos (El Novelista deberá investigarlos y tomar posición), me dije: este no es el Ángel que yo conozco. No lo es. Y buscándole explicación al indudable fallo de los magistrados, hasta se me ocurrió pensar en brujería. ¿No habría sido Ángel víctima de un bilongo, uno de esos “daños” de los que se ocupaban los hechiceros de la serranía de Guantánamo en los tiempos de mi niñez? También El Novelista se lo preguntaría, pero al dar con cierto video bajado de Internet acaso dejaría de buscar en el Más Allá.

Inquietado por las desconcertantes mutaciones en la conducta del protagonista del mencionado video y principal testigo de cargo de la ex esposa de Ángel Santiesteban, escudriñaría en el misterio de este hombre joven, apuesto, locuaz y buen expositor quien al parecer apiadado de sí mismo se desdice en el video de sus primeras declaraciones en la estación de policía contra Ángel. Arrepentimiento nada extraño, pensaría El Novelista, que ha leído a fondo a Dostoievski, pero que ahora lo llevaría a quedarse en blanco cuando sepa que a posteriori, en el acto del juicio, este mismo joven locuaz y generoso hasta la opulencia en los detalles que en la filmación parece estar borrando sentimientos de culpa que no lo dejaban dormir, de repente, así como cambiado de repente por un clon, como si un poder más grande que el de todos los brujos de mi infancia se hubiera puesto a pesar sobre su cabeza, volvió a ser el testigo fundamental de la parte acusadora, el enemigo de Ángel.

Tal vez imagine entonces El Novelista que bien pudo ser la piedad un protagonista de número en el Caso, y acaso no se equivoque. Como no es El Novelista persona que crea en la maldad a priori, tal vez disculpe a la ex de Ángel imaginándola una de esas almas poéticas que terminan creyéndose y jurando con la mano puesta en la candela lo que inventaran en uno de esos raptos en que cualquiera de nosotros, fantasioso o no, daríamos media vida por poder transformarnos en artefactos nucleares, lo cual explicaría el afán de la Ex por borrar a su Ex de la memoria de las personas bien nacidas. Pues si a algo se parece la vida es a las novelas radiales. No en vano en Cuba Félix B. Caignet ha sido a veces tan medicinal como la Virgen de la Caridad.

Vistas así las cosas, acaso se detenga El Novelista en el oficial policiaco que según el joven del video empezó a visitar a la Ex después de su denuncia en el precinto y con frecuencia empezó a quedarse a dormir en la casa. En ese caso, a lo mejor le diera al Novelista por crear una inoculación mutua entre ambos personajes. Ella le pasó los bacilos contra Ángel y él a ella los que cabría esperar en un policía que no nació mañana. Pero no compliquemos al Novelista. Supongamos que ha dejado al oficial oyendo a pie de obra los relatos de la acusadora sobre sus días infelices con Ángel, cuitas que tanto y de tal manera lo apiadaron que no pudo evitar contagiarle su piedad a los funcionarios encargados de incoar el sumario del caso, esta solución le permitiría al Novelista explicar la parte de piedad que parece haber decidido el fallo de los magistrados de la Audiencia, en primera instancia, y luego el de los del Supremo.
Investigando como era su deber, podría El Novelista —sabiéndose por su oficio psicólogo de su época, el historiador mejor documentado de su tiempo no obstante valerse de aparentes ficciones para representarlo—, podría estar para entonces al tanto de que cuando años atrás, el joven y laureado escritor Ángel Santiesteban empezó a pensar por su cuenta, fue asaltado por unos entusiastas desconocidos que le partieron un brazo con fines pedagógicos. Por lo que podría sospechar El Novelista, puesto a identificar a aquellos educadores de la cabilla envuelta en periódico tan frecuente en los mítines de repudio pero sin lograr confirmarlo, fueron remanentes sueltos, a la deriva, al garete (pero negados a desparecer) de los viejos días anteriores al caso Elián, cuando las Brigadas de Acción Rápida salieron con el fin de recuperar la calle —tarea que, en efecto, sobre cumplirían estos destacamentos con un saldo discreto pero suficiente de huesos zafados, dientes perdidos, ojos sangrantes y fulanos por aquí y por allá cojeando durante semanas y alguno —es inevitable— quién sabe si para toda la vida.
Al Novelista, no le gustarían estos métodos. A mí tampoco. Empero, antes de juzgarlos, debería El Novelista hablar con quienes los han practicado. Tampoco entonces los aceptaría, pero al menos comprendería a esas devotas personas. O han peleado, y a veces vertido su sangre en las numerosas guerras de ultramar libradas por el gobierno cubano en sus primeros treinta años en el poder o han elaborado con cuanto fue dicho o hecho por su gobierno una mística tan poderosa que no les cabría en la cabeza el que pueda existir alguien en la tierra, la mar o el cielo que no comparta la idea de sus dirigentes. Ni aun en el cielo. “Son herejes”, me decía uno de ellos una vez. Otro me dijo: “Yo los mataría a palos”, y otro que fuera muy católico, tal vez pensando en la caldera del infierno, con los ojos humedecidos y la pasión de un árabe que ha visto atacada su fe, me dijo hace veinte años apretándome una mano con fervor y mirándome fijo fijo en una mesa ante dos cervezas: “Yo sin ponerles un dedo encima los dejaría caer desde una azotea bien alta en una piscina llena de aceite hirviendo”. No había crueldad en el corazón de estos devotos sin embargo. Había amor, había lealtad y amor más allá de la muerte para el proyecto de gobierno que constituía la razón de su vida, sus médulas que han gloriosamente ardido por decirlo con el poeta.

En una declaración en Internet, el doctor Vallín, hombre de honor y prestigioso abogado, denuncia que en el juicio contra Santiesteban no se le permitió presentar testigos, alega que la defensa fue obstruida, menciona leyes que no fueron tenidas en cuenta por la sala. Si bien no las justificarían, las razones de los devotos gubernamentales expuestas en el párrafo anterior le permitirían al Novelista comprender las irregularidades observadas por el doctor Vallín. La piedad ya dicha de un lado, y del otro lo que para esos doctos varones de toga y birrete debió de representar el librepensador Ángel Santiésteban vivo aún, fue demasiado. Y fallaron.

Por supuesto —y El Novelista lo sabe—, esta mezcla de sentimentalismo y lealtad gubernamental que en nuestra Isla tiene razones para funcionar en el empleado del camión de la basura que ha visto a su hijo bajar de la universidad con un título de doctor, no convencería en el extranjero. No podría. Esa curiosa gente de Afuera ve las cosas de otro modo. Ellos todavía hablan de contrato social y cosas así. Es por eso por lo que desde el principio di en suponer —o mejor, di en creer, en estar seguro—, que el gobierno del General de Ejército Raúl Castro, velando por la buena imagen de su administración en este momento excepcional de su historia, le haría justicia al escritor Ángel Santiésteban. No permitirá que este caso, pensé (y espero que conmigo lo crea el hipotético Novelista), vaya a convertirse en otra cosa. Pues cualquier persona, por humilde que sea (o lo parezca) puede ser, empero, el comienzo o el fin de una época. Pensar en el desconocido aquel que en Sarajevo le salió al paso a un coche.

Por último (segundo final posible: a escoger), parecería decir El Novelista, oblicuo, sin que lo parezca, en su acostumbrado subtexto (y si no lo dijera él, lo estoy diciendo yo ahora para que no se me vuelva a malentender), por último, damas y caballeros, basta ya de repetir episodios, de dimensión distinta pero en esencia semejantes al de Cristo, Herodes y los fariseos de aquel tiempo.

En La Habana, a 19 de marzo del año 2013

Publicado por Penúltimos Días

23 de marzo de 2013

Una caricatura de proceso judicial para Angel Santiesteban


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 María Matienzo Puerto


HAVANA TIMES — La última vez que hablé con Angel le dije que tuviera fe que la verdad siempre terminaba saliendo, a la vez que me preguntaba, ¿por qué una feminista debe defender a un presunto golpeador? ¿Serán ciertas las acusaciones?

Estas preguntas no me las hice para poner en duda la inocencia de Angel Santiesteban sino para encontrar las razones por las que yo escribiría sobre este tema. Y con esta trifulca narsicista (en algunos casos) que se ha formado las razones se me han esclarecido.

Porque la violencia contra la mujeres y las niñas no puede ser un pretexto político para sofocar una voz incómoda de la intelectualidad cubana. Admitir un proceso como el que condena a Angel es hacer de la lucha contra la violencia contra mujeres y niñas una caricatura, una farsa, una bufonada.

En Alamar de cada 48 apartamentos de los edificios de seis plantas, en más de la mitad hay o ha habido un hecho violento contra una mujer o una niña. Entonces, ¿cómo podemos permitirnos que alguien mienta y lleve hasta las últimas consecuencias una mentira forjada sobre el dolor de otros?

No creo que vaya a aportar mucho más a lo que ya se viene cocinando en la red alrededor de Angel. Este diario y una entrevista a Wilfredo Vallin donde, el Presidente de la Asociación Jurídica cubana, ONG independiente en Cuba, quien estuvo siguiendo de cerca el proceso, aclara algunos puntos que en un inicio me parecieron oscuros.

No cuestionarnos el proceso judicial de Angel Santiesteban es seguir aceptando nuestra condena a la migaja de pan, cuando realmente merecemos más: el derecho a expresarnos libremente, a pensar libremente, más el acceso a las redes sociales, a la información. La lista es larguísima.
Es un proceso que nos atañe a todos y todas.

¡OJO!

Después de 55 años las compuertas de la Isla y su sistema inamovible y obsoleto, se están abriendo, y en vista de que la UMAP y otras instituciones represivas ya no asustan a nadie, esta puede ser la nueva estrategia para llenarnos de terror a hablar lo que realmente pasa entre estas cuatro paredes.

Angel Santiesteban puede ser el chivo expiatorio con el que nos muestran cómo puede quedar nuestro propio pellejo.

Publicado en Habana Times

22 de marzo de 2013

Diario en la cárcel IV. Cuba: Legalidad urgente

El cubano es culpable hasta que demuestre lo contrario. Así funciona la justicia en el archipiélago. Si sospechan te detienen, luego investigan, y si no encuentran elementos para procesarte, de todas formas te envían a la cárcel por el beneficio de la duda.

De esa manera pululan los acusados en las penitenciarias, sin una prueba que amerite tenerlos en prisión. Personas que claman ser inocentes pero no siempre pueden probarlo, por ende, hasta tanto, serán condenadas.


Las sentencias “por convicción”  que los jueces determinan según su olfato y percepción son las que deciden si son culpables o no.


También, desde hace décadas, a través de los Jefes de Sectores, se entregan los nombres de los que deben ir a prisión porque se considera que son elementos delictivos y pudieran cometer fechorías, pero en realidad no lo son, quizás ni lo hayan pensado.


Hay casos en que los Jefes de Sectores, algo así como los dueños de los destinos de los convivientes donde radiquen o sean ubicados, han enviado a la cárcel a hombres con bellas esposas y, con la intención de separarlos y hacerlas asequibles a sus propósitos morbosos, les inventan esa clasificación de “peligro”; en otras ocasiones lo hacen para presionar a una hermana que se resiste a ser su amante, o simplemente porque un enemigo le paga un precio acordado para que se lo aparte del camino y ampliar su negocio al suprimirle la competencia.


En ocasiones los han elegido para incluirlos en la lista negra por una mirada que les disgusta o porque su rostro no les agrada, u otra impresión según su carácter o complejos de su personalidad.


Una injusticia que provoca diariamente la llegada de decenas de jóvenes que nadie quiere, a los jóvenes cubanos.









Ángel Santiesteban-Prats

Prisión La Lima, marzo de 2013

15 de marzo de 2013

Ángel Santiesteban responde a Habana Times

En mi respuesta al comunicado “8 de marzo: tod@s contra la violencia”, campaña de solicitud de firmas contra la violencia de género que aprovechando el supuesto delito que se me imputa lanzaron desde La Habana Sandra Álvarez, Marilyn Bobes, Luisa Campuzano, Zaida Capote Cruz, Danae Diéguez, Laidi Fernández de Juan, Lirians Gordillo Piña y Helen Hernández Hormilla no sólo dije que era inocente.
He dicho mucho más a cuanto medio de expresión me ha dado la oportunidad de ser todo lo enfático y explícito que ameritan los hechos en los cuales se me implica. Pero sabiendo que quizás no bastaría con mí palabra, busqué ayuda además del contundente video que demuestra con absoluta claridad mi inocencia. Hice más: entrevisté en presencia de un testigo al primer oficial Instructor del caso. Este no se acordaba de mí, tuve que recordarle algunos datos y, luego que recordara, se sorprendió de que aquel archivado expediente se hubiera retomado, y que además se hubiera retomado a sus espaldas.
Le relaté los hechos y su reacción fue de total sorpresa. Le hablé sobre la versión de la denunciante acerca de una violación sexual y me dijo que la primera noche en que ella se presentó ya tenía el certificado médico. Él la envió con un policía al médico, pero el nuevo certificado no arrojó los daños que aparecían reflejados en el primer certificado que ella traía, y en cuanto a la violación, apenas ella lo insinuó, el Instructor le dijo que la llamarían a Medicina Legal y ella se negó. Fue entonces que la denunciante decidió cambiar la versión.
Mientras este primer Investigador estuvo fuera del caso para pasar un curso con el cual ascendería a teniente, otro oficial había retomado el expediente en mi contra y la denunciante volvió a relatar la supuesta violencia sexual y omitió decir que el primer Instructor le había informado sobre las pruebas de Medicina Legal y que ella se había negado y había cambiado su versión.
Cuando este oficial Instructor regresó a sus funciones y leyó en mí computadora la declaración que la denunciante había hecho ante el nuevo Instructor que había retomado el caso, montó en cólera y me pidió que lo presentara en el juicio como testigo de la defensa.
La denunciante ha mentido a diestra y siniestra en todo lo que no le conviene, ya no solo en mí contra, pues sus declaraciones entran en contradicción con lo que ella misma le declaró al primer Investigador.
Fue mi abogado quien decidió no presentar a este oficial como testigo de la defensa, pues lo creyó innecesario, ya que con los testigos y las pruebas que presentamos, y analizando los débiles pruebas de la Fiscalía, era evidente nuestra considerable ventaja.
Como se pudo comprobar en el acto oral y luego en la sentencia y recurso de casación, jamás mi condena ha dependido de pruebas y de un serio análisis jurídico. La cantidad de irregularidades y violaciones de los presupuestos policiales y jurídicos hace más que evidente la venganza del Gobierno.
Aún pudiera entender a los que viven dentro de la isla, puesto que no poseen los medios de informarse. Algunos los tienen, pero esos jamás dirán algo en contra del proceso, por las siempre temidas consecuencias; pero aquellos que viven en el exterior, que poseen la vía para informarse, y ver al flamante “testigo” de la Fiscalía relatando la verdad de todos los hechos: cómo fue sobornado, presionado para testificar en mi contra, tienen ahí una evidencia rotunda de lo que se esconde detrás de este proceso.
No pregunten por mí inocencia, véanla ustedes con sus propios ojos. Comunico un detalle: el testigo, después de verse filmado y cuando ya el video ha sido hecho público, fue visitado por la denunciante y acompañado por esta a la Unidad Policial para que me acusara de “amenaza” y volviera a mentir diciendo que el video había sido grabado bajo esa amenaza, por lo cual se me abre otra causa de “atentado”, ya que supuestamente yo había amenazado a un testigo de la Fiscalía. Pero gracias a la respuesta de los peritos policiales, se determinó que el video es original, no está editado ni manipulado y que el testigo no se encuentra amenazado. Le recomiendan entonces al Investigador profundizar en las declaraciones, lo que hace más evidente que valoraron que yo tenía la razón y el testigo era manipulado en sus declaraciones en mí contra.
No digo nada que no puedan ver en Internet. Hemos puesto allí muchas cosas para demostrar mi inocencia. Sin embargo, nadie tiene acceso a las acusaciones de la Fiscalía pues sería muy fácil entonces que cualquiera descubriera las irregularidades del proceso, las contradicciones de las declaraciones de la denunciante y del supuesto testigo.
A mí me defienden las pruebas. Por eso insisto: insto al Gobierno, que es el verdadero Fiscal en este proceso, que presente alguna prueba en mí contra que no sea mi letra inclinada. 

Ángel Santiesteban Prats
Prisión La Lima.
Guanabacoa. La Habana

SIP denuncia represión contra las libertades individuales, de prensa y de expresión en Cuba

Nota de la redacción
 
Mientras varios intelectuales cubanos residentes en la isla están manifestándose contra Ángel Santiesteban Prats sin conocer ni las diligencias judiciales ni cómo el poder político manipuló a la Justicia con el solo fin de sacarse del medio al escritor, son cada vez más las organizaciones internacionales que denuncian a la dictadura castrista y la persecución, acoso y censura de las que son víctimas los intelectuales, periodistas y opositores. Esta vez es la Sociedad Interamericana de Prensa la que se manifestó en su reunión de Medio Año en Puebla.
¿Qué pensarán todos aquellos colegas de Ángel cuando se enteren de que son también víctimas del régimen que los utiliza para desprestigiar a uno de los más grandes escritores que dio Cuba en las últimas décadas? ¿Serán concientes de que se están prestando como colaboradores necesarios de una dictadura que más pronto que tarde encontrará su fin? ¿Cómo justificarán su proceder cuando no laman más la bota del tirano que los oprime?




Reunión de Medio Año de la SIP, Marzo 8 - 11 2013, Puebla, México 


Cuba

Por primera vez en medio siglo una residente en la isla lee este informe sobre el estado de la libertad de prensa en Cuba ante una asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa: a todas luces, un acontecimiento sin precedentes. Por ello, las primeras palabras de este documento quieren hacer patente a la SIP el agradecimiento de los periodistas y blogueros independientes por su defensa de la libertad de prensa y expresión en el hemisferio y, en particular, por el apoyo a nuestra lucha dentro de Cuba.
La excepcionalidad de este hecho no debe hacernos perder de vista que el gobierno cubano sigue actuando de manera arbitraria y se reserva del derecho de negar la salida del país a ciertos ciudadanos. Recién puesta en vigor la reforma migratoria ya existen algunas personas —los ex prisioneros políticos Ángel Moya Acosta y José Daniel Ferrer García, y la directora de Bibliotecas Independientes Gisela Sablón— a quienes se les negó el derecho al libre movimiento, consagrado en la Declaración de Derechos Humanos.
La represión contra las libertades individuales, de prensa y de expresión, ha sido constante en este período aunque en un grado mayor en extensión e intensidad. Hay un solo periodista independiente encarcelado, Calixto Ramón Martínez Arias, quien está detenido desde septiembre de 2012, aún sin juicio. Amnistía Internacional lo considera preso de conciencia, encarcelado por ejercer de forma pacífica su derecho a la libertad de expresión.
El periodista de la agencia de noticias Hablemos Press investigaba denuncias según las cuales medicamentos proporcionados por la Organización Mundial de la Salud para combatir una epidemia de cólera estaban siendo retenidos en el aeropuerto de La Habana, pues las autoridades negaban la existencia de la enfermedad.
Al solicitar la libertad de Calixto Martínez, AI insistió en que el “Estado cubano mantiene un monopolio total sobre todos los medios de comunicación del país, incluidos la televisión, la radio, la prensa, los proveedores de internet y otros medios de comunicación electrónicos”.
El laureado escritor y bloguero Ángel Santiesteban, Premio Casa de las Américas 2006, acaba de ingresar en la prisión de Valle Grande para cumplir una condena de 5 años por supuestos delitos comunes. La prensa independiente ha denunciado las irregularidades del proceso judicial y exigido su excarcelación.
Lo más relevante en esta etapa es, por un lado, la reforma migratoria y, con ella, la posibilidad de que varios opositores y periodistas independientes puedan salir de la isla y regresar; y, por otro, el anuncio del retiro del gobernante Raúl Castro y el aparente traspaso de poder a personas más jóvenes.
Aunque mediatizada, la reforma es un signo positivo que, en términos de comunicación con el exterior, nos permite dar a conocer de primera mano la situación del país. Confiamos en que, el futuro, podamos también hacerlo libremente con los cubanos de la isla. Seguramente preocupado por el impacto de la palabra en libertad, el gobierno ha echado a andar por estos días su aparato de desinformación y descrédito y ha movilizado a embajadores y cónsules.
La promesa de retiro de Raúl Castro ha sido recibida por la población con una mezcla de esperanza, resignación y escepticismo. Lo primero, porque cabe esperar que sin los Castro el país podrá labrarse otro destino; lo segundo, porque aún median 5 años para que se concrete la añorada despedida; y lo tercero, porque nadie sabe con certeza si lo anterior se cumplirá. Por lo pronto, lo más importante son los cambios políticos, aquellos que garanticen las libertades existentes en el mundo de hoy; esos cambios no están en la agenda de candidatos a retirados o a sucesores.
La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional informó de que en enero hubo al menos 364 casos de detenciones arbitrarias por motivos políticos. Pero ya en febrero hubo 504 detenciones. Durante el 2012 los arrestos por motivos políticos alcanzaron un promedio de 550 casos mensuales.
En este tipo de represión de “baja intensidad”, durante horas o días, la Policía política recurre a la violencia física y las amenazas. La misma Comisión manifestó su preocupación por el aumento de los llamados actos de repudio contra opositores, al estilo de los “pogromos” nazis.
El 9 de noviembre del 2012 la SIP envió una misiva al gobernante cubano Raúl Castro rechazando el arresto de Yoani Sánchez y otros opositores, detenidos por recabar información en una estación policial sobre la suerte de otras personas encarceladas; celebró su liberación y exigió respeto a su integridad física y la de su familia. El día anterior la SIP había designado a Yoani Sánchez vicepresidenta regional por Cuba de su Comisión de Libertad de Prensa e Información.
Entre los detenidos se encontraba Antonio G. Rodiles, director de Estado de Sats, foro de debate independiente. Opositores dentro y fuera de Cuba desarrollaron una campaña para exigir su inmediata liberación de Antonio G. Rodiles. La policía cubana lo puso en libertad 19 días después de su arresto.
Por esos días la Comisión Interamericana de Derechos Humanos otorgó medidas cautelares a Yoani Sánchez, quien denunció encontrarse en una situación de riesgo tras haber realizado varias publicaciones en internet sobre la situación de los derechos humanos en la isla. La CIDH solicitó a La Habana que adopter “las medidas necesarias para garantizar la vida y la integridad física” de Sánchez y su familia.
A fines de noviembre la SIP repudió el arresto arbitrario del periodista independiente cubano Roberto de Jesús Guerra, director de la agencia de noticias Hablemos Press. Guerra fue detenido con violencia por agentes de seguridad vestidos de civil. Después de varias horas, fue dejado en libertad.
En diciembre la organización Reporteros Sin Fronteras en su balance anual señaló que la represión contra blogueros y periodistas disidentes volvió a intensificarse desde el 2011.
En enero del 2013 Freedom House condenó la decisión de los países de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) de otorgar a Cuba la presidencia de la organización. Según la organización, ello constituye una violación de los principios y valores de la Declaración of Caracas, que promueve los derechos humanos y la democracia.
En el mismo sentido, Reporteros Sin Fronteras pidió que los cubanos finalmente gocen de los avances de Internet mediante el acceso a las facilidades que trajo el cable submarino de fibra óptica ALBA-1.
En ese mes el Gobierno anunció que el cable submarino estaba operativo desde el año anterior, aunque no habría un crecimiento automático de “las posibilidades de acceso”. Como se sabe, en la isla no se permite a los cubanos tener conexión desde sus domicilios salvo contados casos.
En febrero Human Rights Watch (HRW) denunció que Cuba se mantiene como el país más represivo de América Latina. “Cuba sigue siendo el único país de América Latina donde se reprimen casi todas las formas de disenso político”, indicó el reporte, que acusó al gobierno de Raúl Castro de recurrir a “detenciones arbitrarias por períodos breves, golpizas, actos de repudio, restricciones de viaje y exilio forzado”.
Los blogueros independientes, dentro y fuera de la isla, continúan consolidando su prestigio como fuentes confiables de información. Una prueba de ello ha sido la acogida recibida en Europa a Eliécer Ávila y Yoani Sánchez. En el caso de esta última, el gobierno cubano intentó exportar una campaña en su contra, incluido el mitin de repudio. Lo cierto fue que la agresividad del guión entregado por la Embajada de Cuba en Brasil —denunciado por la revista Veja— provocó el efecto contrario y levantó el interés por la lucha por la libertad de expresión en Cuba.
Las agencias de prensa siguen siendo sometidas a la vigilancia y represalias del gobierno y, en consecuencia, obligadas a la autocensura.
Se mantiene inalterable el propósito de limitar o impedir el acceso de la población a canales alternativos de información.
El contratista Allan Gross, de 62 años, cumple una pena de 15, tras ser acusado de cometer “delitos contra la Seguridad del Estado” al entregar equipos de comunicación a personas consideradas opositores. Varias gestiones para su excarcelación han fracasado. El gobierno cubano ha indicado que está dispuesto a negociarla por “razones humanitarias”, pero exige a cambio que EE.UU. libere a cinco espías que cumplen condenas en cárceles estadounidenses. Una delegación de legisladores estadounidenses visitó la isla a mediados de febrero con el propósito de conseguir su liberación, pero regresó con las manos vacías.



Publicado por  SIP

14 de marzo de 2013

Ángel Satiesteban se portó como una dama

 

Por  Camilo Venegas Yero

Cada vez que algunos miembros Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) se han visto en la necesidad de firmar algún documento en apoyo al régimen, lo han hecho por docenas. Incluso en el caso más grave, donde insistían en la necesidad de fusilar a dos jóvenes negros, no fueron pocos.
Llama la atención que para “Tod@s contra la violencia” (a propósito de la sentencia contra el escritor Ángel Santiesteban) —tanto la arroba como el paréntesis son del documento original— solo se prestaran 8 mujeres: Sandra Álvarez, Marilyn Bobes, Luisa Campuzano, Zaida Capote, Danae Diéguez, Laidi Fernández de Juan, Lirians Gordillo y Helen Hernández.
No cabe la menor duda de que el "espontáneo manifiesto” (estas comillas sí son mías) no es más que una maniobra del régimen, en apuros por el enorme apoyo internacional que ha recibido Ángel Santiesteban, quien guarda prisión tras un juicio exageradamente irregular y manipulado.
Hay mil maneras de responder a la perversidad que se esconde detrás del discurso “solidario y liberador” (las comillas otra vez son mías) de estas 8 escritoras. Pero es innecesario. Desde la cárcel de La Lima, en Guanabacoa, el propio Ángel se ocupó de refrescarles su mala, terrible, memoria.
“Resulta paradójico que dichas escritoras que con tanto énfasis rechazan la violencia contra la mujer, parapetándose en las falsas acusaciones que se me imputan y esgrimiendo conjeturas sobre mi proceso, no hayan alzado su pluma ni una sola vez, para rechazar o denunciar las graves y constantes violaciones físicas y morales que han sufrido y sufren las Damas de Blanco, símbolos de valor y resistencia pacífica en Cuba”, escribe Ángel.
Todo lo que digan o hagan de ahora en adelante estas 8 damas (que también lo son y como tales deben ser tratadas), carecerá del más mínimo valor si antes no tienen la delicadeza y, sobre todo, la decencia de también defender a esas cubanas que han sido vejadas hasta lo indescriptible por una maquinaria represiva exageradamente machista.
Invito a las firmantes de “Tod@s contra la violencia” a pasar por el blog de la Seguridad del Estado de Cuba, para que tomen nota de todos los comentarios sexistas que contiene. Las Damas de Blanco y Yoani Sánchez son tan mujeres como ustedes y tan cubanas como ustedes. ¿O acaso pensar diferente les quita esos derechos?
Estoy orgulloso de Ángel Santiesteban, porque frente a un ataque tan cobarde se portó como una dama.

Publicado en El Fogonero

13 de marzo de 2013

Tres escándalos por torpeza


Tres casos que se producen por la indefensión de los ciudadanos cubanos frente al sistema legal en Cuba, la criminalización de la información y una creciente represión política



En los dos últimos meses se han presentado tres escándalos internacionales responsabilidad de la torpeza de los órganos represivos cubanos. Los tres escándalos son el resultado de una política de Estado expresa y errática: los actos de repudio a la bloguera Yoani Sánchez, las declaraciones de Carromero sobre la muerte de Oswaldo Payá y Harold Cepero y la reciente declaración de ocho escritoras cubanas contra la violencia de género en Cuba centrándose en el caso del escritor Ángel Santiesteban y olvidando “de paso” la represión contra las Damas de Blanco.
Son tres casos que se producen por la indefensión de los ciudadanos cubanos frente al sistema legal en Cuba, la criminalización de la información al margen de los canales oficiales y para oficiales del Estado cubano y una expresa y creciente represión política contra los que disienten del estado de cosas en el país.
Que el embajador de Cuba en Brasilia, o que las embajadas cubanas de los países que visita Yoani estén orientando directa o indirectamente la trasnacionalización de los actos de repudio (hubo también una convocatoria, bajo los auspicios de la embajada cubana en México, para los nuevos actos de repudio durante la visita de Yoani Sánchez a este país), habla de los métodos del gobierno cubano para internacionalizar sus métodos de represión internos sin tener en cuenta que el mundo fuera de sus fronteras tiene los más variados canales de información y posibilidades de réplica, algo desconocido en la Isla para la inmensa mayoría de la población cubana “desconectada” de Internet y sometida a la prensa monopólica estatal.
Los métodos burdos contra la bloguera disidente han resultado felizmente, en que sea recibida en el Congreso de Brasil y por el canciller de la República Checa en su gira por varios países. Yoani es, gracias al acoso gubernamental cubano, una sólida figura internacional. No creo que esta era la intención de la internacionalización de los actos de repudio. En buen criollo: “el tiro les salió por la culata”.
Con relación a las declaraciones de Carromero, me parecen ciertas, en primer lugar por la indefensión ciudadana ante el sistema legal cubano, subordinado si el caso tiene que ver con “lo político” al Ministerio del Interior. Esta es la razón más importante: la discrecionalidad de los aparatos de la seguridad cubana y la subordinación de los tribunales de justicia a sus mandatos es lo que cuestiona la credibilidad de la justicia cuando el caso tiene que ver con “lo político”.
En segundo lugar porque hacer esas declaraciones ponen en peligro la vida de Carromero que ya declaró frente a notario que “si algo le pasara en su integridad física no es casual”. En tercer lugar porque la opacidad de los métodos de la seguridad cubana y los arrestos arbitrarios sin presentar causas, la incomunicación de los reos por largos períodos presos arbitrariamente y la lapidación pública contra los disidentes no tiene ninguna contra respuesta posible ni legal ni civil y ocurren todos los días en Cuba. ¿Existen actos de golpizas y violencia contra los disidentes documentados en videos en los lugares de los hechos? Sí. ¿Por qué desconfiar de un actor de primera línea de un evento que siempre hemos conocido con la interferencia de los aparatos represivos del Estado cubano? ¿Por qué desde el primer momento aparece la información de un “lada rojo” en los mensajes de Jens Aron Modig, el sueco durmiente?
Si los tribunales de justicia cubanos tuvieran alguna credibilidad para juzgar a los disidentes podríamos tener el derecho de duda sobre las declaraciones de Carromero, pero todas las represiones cotidianas contra los disidentes nos muestran la indefensión y la vulnerabilidad de los ciudadanos cubanos frente a “la legalidad socialista”.
Si los políticos españoles no respaldan a su ciudadano no es más que la muestra de un partido en el poder que ha variado radicalmente su postura con relación al gobierno cubano. La diplomacia entre gobiernos se desentiende de sus ciudadanos en Cuba y en España. No porque sea rutina se tiene que banalizar.
La declaración de las ocho escritoras cubanas contra la violencia de género me parece loable en su intención de luchar contra la violencia de la mujer, pero me parece un acto de desinformación total parcializar su demanda con el ejemplo concreto del caso del escritor Ángel Santiesteban. Casualmente este caso presenta una gran cantidad de irregularidades judiciales y extrajudiciales y coincide con el mismo tiempo en que el escritor cubano Ángel, comienza a publicar en su blog “Los hijos que nadie quiso” sus posiciones de rebeldía política muy molestas para las autoridades cubanas, precisamente por ser un escritor laureado dentro y fuera de Cuba. Un caso de violencia doméstica presentado en el 2009 y engavetado por improcedente, se reactiva mucho tiempo después a partir de la postura crítica del escritor[1].
La rebeldía explícita en Cuba se paga con la cárcel.
La falta de información en la Isla, ha producido la desinformación sobre el caso y las escritoras cubanas han parcializado su declaración, difundida en varios blog de comisarios políticos reconocidos, entre ellos el de Enrique Ubieta.
Peor ha sido que las escritoras hayan “olvidado” a las Damas de Blanco, y que no las consideren mujeres por su posición política. Esta discriminación y parcialidad hace que una loable intención de luchar contra la violencia de género, se convierta en un panfleto político parcializado y demerite su buena intención inicial. La solidaridad selectiva en el movimiento feminista cubano y su doble rasero para juzgar las injusticias pone al descubierto el déficit de información y la prohibición del estado cubano de que se hable de las Damas de Blanco como mujeres cubanas con derechos a pronunciarse y a manifestar pacíficamente en un país en el que las leyes y el aparato represivo se mezclan en un maridaje turbio, discrecional y arbitrario.
¿Pueden las Damas de Blanco presentar una denuncia por maltratos golpizas y arrestos arbitrarios en el sistema legal cubano? ¿Lo pueden hacer los disidentes?
Si las feministas cubanas no saben las respuestas a estas preguntas o creen que viven en un Estado de Derecho, entonces “la desconexión” con la realidad es galopante.
Y créanme, yo soy una feminista consciente y hace muchísimos años.

12 de marzo de 2013

Diario en la cárcel II ¿Feria del Libro?

Gala 50 años de la UNEAC. Foto: EFE/Alejandro Ernesto


¿Feria del Libro?
 
En los últimos días antes de ingresar a la cárcel, alcancé a leer varios correos de amigos que rememoraban aquellas Ferias del Libro en La Habana, donde nos reuníamos para, además de compartir la cultura, darnos un abrazo los escritores de esta isla y los que nos visitaban.

“La generación de los novísimos” fue una familia que estaba presta a cualquier llamado de sus integrantes para defendernos de burócratas, funcionarios y de la policía política que nos perseguía constantemente como perros rabiosos, al menor indicio, a veces solo por una expresión entre un grupo de intelectuales o por la lectura de un cuento o simplemente porque en tu casa recibías muchos intelectuales, y de ello pueden dar fe los escritores Amir Valle, Jorge Luis Arzola o Daniel Morales.

Aquella emoción de encontrarnos en las Ferias del Libro la mataron, y ahora no es más que un espacio para apresar y condenar a los intelectuales sin el menor escrúpulo, y como si fuera poco, además, como en un ruedo de gladiadores, nos echaron a pelear entre nosotros, pero ni siquiera por nuestras vidas o ideales, como sería en mi caso, sino que algunos defienden solo sus posibilidades de que se los tenga en cuenta y poder sobrevivir lo mejor posible. Una negativa de ellas o ellos, sería comenzar el camino del ostracismo, y no todos están dispuestos a ello. 

Por eso los integrantes de mi generación prefirieron emigrar y salvar sus obras y familias y encontrar una vida digna donde sus hijos no sufran lo que ellos tuvieron que padecer porque sabían el calvario que les vendría encima si daban sus criterios adversos.
De todas formas, ya la Feria del Libro dejó de ser una plaza cultural, ahora ocupó su espacio lo político y militar, como ocurre en la mayoría de los libros que se presentan, y para esas tiradas son programadas las grandes ediciones.

De lo que sí estoy seguro es que un día estarán de vuelta esos intelectuales que buscan cobijo en otras partes, y volveremos a formar una generación, ya madura, con nuestros criterios, pero sobre todo, con el amor a la cultura, al arte y a la literatura que siempre ha sido la gran bandera de nuestra generación de los hijos que nadie quiso. 










Ángel Santiesteban-Prats

Prisión La Lima, Marzo de 2013